12 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La justicia ¿es ciega o se hace de la vista gorda?

25 de agosto de 2012
25 de agosto de 2012

victor zuluagaLos Hospitales Públicos han pregonado a todos los vientos que la intermediación es uno de los factores más desequilibrantes del actual sistema que mal podría llamarse de Salud. Los usuarios, pacientes y en la mayoría impacientes que sufren en carne propia los pésimos servicios que les prestan sus respectivas Empresas Prestadoras de Salud, todos los días reclaman, claman y suplican que el negocio de la salud se elimine de una vez por todas.

Y mientras todo ello es noticia diaria, es decir, la crisis del sistema de salud, los “paños de agua tibia” salen a flote. Por ejemplo, ante un generalizado mal servicio debido a una iliquidez generalizada, el gobierno responde, sin inmutarse, que se va a eliminar la odiosa discriminación entre quienes demandan el servicio como cotizante y quien lo hace por subsidio. Es decir, todos los usuarios tendrán el mismo servicio. Algo así como universalizar el pésimo servicio.

Pero, cosa rara que en el caso de Bogotá, cuando se presenta el caso de un Hospital en donde se comprueba que hubo malversación de fondos por parte de su Director y otros funcionarios, salen de inmediato el Procurador, el Fiscal y los Jueces y de inmediato juzgan y condenan a dichos funcionarios con una velocidad que envidiaría el piloto de un bólido. Pero entonces uno alcanza a emocionarse un poco y a pensar que ya entonces se va a producir también, así rapidito, la sanción a todos los funcionarios de las EPS que han hecho uso indebido de los fondos supuestamente destinados exclusivamente para la salud y que han ido a parar al bolsillo de Gerentes con noventa millones de salario mensual y con inversiones en el exterior e incluso urbanizaciones campestres. Pero no, todo indica que en el caso de Bogotá, la Justicia es ciega, pero con las EPS se hace de la vista gorda.

Y es penoso que el señor procurador, tan frentero, tan “piadoso” que ha sido, no se compadezca de los millones de usuarios que siguen padeciendo de una infame intermediación que convirtió la salud en un negocio. Y ni qué decir del señor Fiscal que ha tenido el valor civil de decir que es muy amigo del señor Carlos Palacino, pero que finalmente no avanza con la suficiente rapidez en las investigaciones sobre todas las anomalías que se presentan en el sector Salud. Y ni qué decir de la Señora Ministra, del Señor Presidente y también del Congreso: todos mutis o, dicho de otra manera se hacen de la vista gorda seguramente porque existen unos peces gordos de por medio a quienes no quieren incomodar.

Todos lo dicen: la Ley 100 hay que reformarla, es necesario recuperar por parte del Estado la oferta de la Salud a los colombianos. Lo demás es continuar colocando paños de agua tibia sobre una llaga.
Pero si por todos lados hay ceguera, serán las movilizaciones populares las que se encargarán de presionar una verdadera solución, así como en determinado momento se presentó en el campo educativo.