16 de agosto de 2022
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Dificultades de la democracia

27 de agosto de 2012

lizcanoArango, filósofo, es uno de los académicos colombianos que se ha dedicado a investigar sobre la democracia. Es profesor de la Universidad de Antioquia, doctor de la Escuela de Altos Estudios en París y miembro destacado de Amigos de Raymon Aron. Ha publicado varios textos, de los que se destaca Críticos y lectores de Rousseau. Es un investigador reconocido en el mundo por su estudio juicioso de la obra del gran inspirador del principio de la soberanía popular. Rousseau fue el primero que estableció la forma democrática de la legitimidad política.

Dificultades de la Democracia fue publicado por la Editorial Universidad de Antioquia, una casa editorial que, valga la cuña, nada tiene que envidiarle a las grandes editoriales.

El libro de Arango hay que leerlo con detenimiento para deleitarse y comprender las bases éticas y morales de la democracia. En él, desarrolla un propósito que en nuestra democracia se requiere debatir y defender: el pluralismo de los valores, en una época contaminada por el modernismo e individualismo económico.

Pese a sus imperfecciones, no hay otro modelo más acertado que el de la democracia. Algunos déspotas han llegado al poder mediante el voto para abusar y reprimir la libertad de opinar y atentar contra el pluralismo, como el caso de Chávez. “Es la democracia -sostiene el autor-, el tribunal por excelencia, el encargado de establecer la legitimidad de los programas o de los proyectos políticos enfrentados y concebidos para la vida en comunidad”.

Se queja, por ejemplo, de que el lenguaje moral en nuestra democracia tiene una ambigüedad innegable, porque sus ideas se usan en un sentido vulgar antes de ser definidas. Pero cuando se definen, se reducen a fórmulas que se repiten sin pensar en su significado. A mi juicio, todos hablamos de honestidad, desde los más corruptos hasta los más honrados, sin pensar la importancia de su contenido. Algunos cambios han surgido gracias a la democracia. Por ejemplo, antes el sistema de honores y el concepto de moral eran sólo reservados a unos pocos privilegiados. A los reyes se les atribuía el don de la divinidad, que ahora está en desuso.

Advierte Arango, refiriéndose a Colombia, que tenemos grandes dificultades en el aprendizaje de la democracia, porque nuestra herencia colonial nos impide avanzar en el valor de la igualdad y construir un mínimo sentimiento de identidad entre sectores sociales, por encima de otras lealtades tradicionales.

Finalmente Arango, a quien hubiese querido tener como mi profesor de filosofía política en la maestría, señala tres elementos propios de nuestra cultura que nos apartan de una sociedad democrática pluralista. La religión, que está al lado de las jerarquías y no de la igualdad. La política, que está del lado de la concentración del poder y no del esquema moderno que reconoce el valor de la oposición. Y, finalmente, las costumbres, que están del lado del honor y su expresión exterior y no de la dignidad de la persona.