14 de agosto de 2022
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Catorceavo, concordancia, el cual-los cuales, ahí-hay

30 de agosto de 2012
30 de agosto de 2012

osorio efraim

En términos generales, ‘numeral partitivo’ es el que expresa una de las partes en que se divide un todo, verbigracia, la ‘doceava’ parte de las construcciones de Manizales; la ‘onceava’ parte de sus riquezas, etc. Es muy común, aun entre personas con alguna preparación académica, emplear estos ‘partitivos’ como ‘ordinales’, confusión en la que cayó nuestro ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en el siguiente anuncio, que transcribo de memoria: “Cayó el catorceavo jefe de las FARC…” (RCN, Noticias, 7/8/2012). Los numerales partitivos se forman añadiéndole al numeral cardinal, desde ‘once’, la desinencia –avo, por ejemplo, ‘onceavo, treceavo, veintidosavo, treintavo’… De acuerdo con esto, cuando el numeral termina en ‘a’, la pierde al formar el partitivo: ‘cuarentavo, cincuentavo’. El señor Juan Carlos Pinzón debió decir: “Cayó el décimo cuarto de los jefes de la guerrilla”, lo que quiere decir que, con éste, ya son catorce los jefes guerrilleros muertos en combate o aprehendidos. En cambio, si dice “cayó el décimo cuarto jefe guerrillero”, significa que éste, en jerarquía, ocupaba el puesto catorce, porque el ‘numeral ordinal’, adjetivo, “expresa la idea de orden o sucesión”. Aunque la diferencia es muy sutil, el primer ejemplo expresa el orden en que fueron capturados o muertos; el segundo, el orden, también, pero en importancia. Sea como fuere, el uso del ‘partitivo’ por el ‘ordinal’ es un disparate. ***

La redacción, para que resulte coherente y comprensible, debe respetar la concordancia gramatical, es decir, la relación de número,  de género o de cualquier otro accidente que las palabras de una  oración tienen la una con la otra: Concuerdan el verbo con el sujeto, el adjetivo con el sustantivo, los pronombres relativos con su respectivo antecedente, los participios verbales con los nombres que califican o determinan, etc. El editorialista de El Tiempo ‘engavetó’ la última norma gramatical en esta oración: “En el Consejo de Estado permanece engavetado la decisión sobre la construcción de la planta Canoas…” (9/8/2012). ‘Engavetado’ es el participio pasado masculino del verbo ‘engavetar’, lógicamente. Ahora bien, como ‘decisión’ es un nombre femenino y el calificado por ese participio, éste debe construirse en el mismo género, puesto que estos participios ‘participan’ de la naturaleza del adjetivo, variable en género y número. Elemental. Y, ya ve, en otra frase del mismo editorial,  la redacción es castiza. Analice, señor: “…una vez conocida la radiografía del agua en Bogotá…”. Sin comentarios, porque es evidente su casticidad. Y aquí, en nuestra dehesa, fue el señor John Harold Giraldo Herrera quien violó la concordancia de que hablamos, así: “Sofía y el turco es una película que nos va llevando de la mano por unas postales dado sus esbeltos paisajes…” (LA PATRIA, 10/8/2012). Como el participio pasado ‘dado’ se refiere a ‘esbeltos paisajes’, tiene que escribirse y pronunciarse en plural, ‘dados’. Sin duda. ***

En la época de Cervantes, el pronombre relativo ‘quien’ era invariable, razón por la cual se encuentran oraciones como ésta: “Capítulo XII. Donde se cuenta de qué parte y quién eran los que venían en el navío” (Persiles y Sigismunda, Libro I). En cambio, el relativo ‘cual’ (pronombre y adjetivo) era variable en número, como lo es actualmente. Por esto, me pareció extraño encontrar en Don Quijote de la Mancha esta frase: “Porque cuando es tiempo de la siega, se recogen aquí las fiestas muchos segadores, y siempre hay algunos que saben leer, el cual coge uno de estos libros en las manos…” (I, XXXII), frase que debe ser leída así: “uno de los cuales coge…”. ¿Por qué lo escribió así Cervantes? Lo ignoro. Lo que sí sé es que, por descuido, porque no lo atribuyo a ignorancia ni del entrevistado ni de la entrevistadora, el señor Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, le respondió a María Isabel Rueda de esta equivocada manera: “Tenemos que entender cuál fueron el daño y los costos que hemos pagado…” (El Tiempo, 13/8/2012). En esta oración, el relativo ‘cuál’ reemplaza a ‘daño’ y ‘costos’, por lo que debe construirse en plural, así: “…cuáles fueron el daño y los costos…”; o, si lo prefiere, de este modo: “…cuál fue el daño y cuáles fueron los costos…”; y hasta de esta guisa: “…cuál fue el daño y cuáles los costos…”, subentendiendo aquí el verbo en plural. Hay muchas formas de matar pulgas. ***

Camilo Vallejo Giraldo escribió sesudamente el artículo “Antes del Diablo fue la palabra”, título en apariencia incoherente. Expone en él ideas profundas, dignas de reflexión y análisis. Desafortunadamente, no hay espacio para ello, sólo para comentar las siguientes oraciones: “¿Pero cómo es que ponemos una frontera entre la realidad y la ficción? Hay viene la parte del truco que es identificación” (LA PATRIA, 11/8/2013). En la primera, el uso coloquial de ‘cómo es que’ (construcción galicada), en lugar de ‘de qué manera ponemos’, o, simplemente, ‘cómo ponemos’. Y en la segunda, en la que, quizás engañado por la pronunciación, empleó la inflexión verbal de haber, ‘hay’, por el adverbio de lugar ‘ahí’, que, folclóricamente, don Rafael, Arango Villegas, por supuesto, escribía de la siguiente manera: “Agárrate, Jelipe, que “ai” vuelven” (“Pago a todos”). Esto, ¡claro!, es costumbrismo, y del bueno. ***

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