21 de mayo de 2022
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Mi alcaldesa de Salamina

12 de julio de 2012

cesar montoyaSalamina, Constanza, dolorosamente ha venido en acelerado retroceso. Es muy probable que la clase dirigente de sus últimos 30 años no haya tenido dimensiòn de grandeza y bajo su responsabilidad el municipio  descendiera en su significación legendaria. Desaparecieron los personajes que la simbolizaban. Hernando Duque Maya, Luis Eduardo Sierra, Cosme Marulanda, Evelio Echeverri Isaza, Néstor Botero de la Calle,  Silverio Alzate, Luis Emilio Duque, Arcadio Naranjo, Alicia Echeverri, Hernando Alzate López, Germán Mejía Duque, Jairo Salazar Alvarez, Daniel Echeverri,  Rafael Marulanda Villegas, Antonio Josè Ocampo, Guillermo Duque Botero,    nombres de mucha alcurnia en los fastos de la ciudad.

Sus colegios, entonces, formaban una juventud ambiciosa, que  respiraba  aire de subjetividades incitantes. Eran famosos sus centros literarios, sus explosivas semanas cívicas, sus oradores en agraz, sus escritores de pluma iluminada, sus pintores, sus reinados de belleza, sus juegos florales. El Club Chambery era el epicentro de un pinchado elitismo, par de los mas exigentes paraninfos sociales del paìs. Se promocionaban los periódicos, había exaltación para sus poetas, se abrían los balcones para escuchar a sus núbiles tribunos. Salamina era una academia de la inteligencia. Otros pueblos podían campanear por sus vacadas, o competir en la producción de cafè, o extasiarse en la contemplación de sus cañaduzales fértiles. Salamina, no.  Su reino  era el del espíritu. Suyo era un aire metafísico, una temperatura tibia propicia  a las molicies estéticas, con predicadores verbosos, con tenso clima para las polèmicas, con nichos de oro para la mujer.

Así conocimos  a Salamina y con el correr de los almanaques  nos convertimos en músculo elástico  de su cuerpo social y  en tea expansiva de su cerebro privilegiado.
Cómo no querer a la ciudad que nos dio alas, que nos hizo un traspaso de su Espìritu Santo, que fue cuna de sueños e intimidad alegre de nacencias. Fuimos acicateados por su tradición de relámpagos, llena de cumbres de nieve pensante, fontana de juventudes estremecidas  por futuros de gloria, tierra balsámica aromada de manzanas, musicalizada por el río Chambery que amarra su cintura, con  un  cielo de galaxias plateadas  y largas noches para las bohemias dialogantes.   

Este, Constanza, es el Salamina que adoro.

Alcaldesa insigne, te ha llegado el turno del rescate. Por fortuna, nada te queda grande. En tu frente esplende la estrella de David. La pereza que ahora cunde, podrá ser indiferente a tus esfuerzos. Las bellotas, para muchos, tendrán prelación en sus demandas y los apetitos insatisfechos abrirán sus fauces vengativas. Por tu obstinada perseverancia, del vencido cuerpo social desmenuzado entre cenizas, revivirán los tizones que se convertirán en llamaradas de una raza de argonautas, capaz de recorrer otra vez los senderos de las estrellas.