25 de mayo de 2022
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El error ideológico de los movimientos insurgentes

24 de julio de 2012

ferny pazLa evolución de  los primeros, que tanto daño le han causado a la sociedad colombiana, presenta una curiosa paradoja que consiste en la incapacidad de adaptarse a las circunstancias históricas y del presente, de entender el total fracaso de la lucha armada, como vía para  la realización de sus propósitos en la legalidad política y la búsqueda de reformas sociales y políticas, y, al parecer continuar creyendo en  la figura del guerrillero, salvador y heroico y su promesa de  protector de las clases  sociales  menos favorecidas por la fortuna .  
La sociedad civil debe rechazar la violencia guerrillera y la guerra sucia, que a diario se incrementa, porque de seguir así, el país irremediablemente se verá arrastrado a un caos generalizado, de costos enormes en términos de vidas humanas y de bienes materiales.
Sin duda alguna, el movimiento insurgente no triunfará en este conflicto, pero si no se utiliza una estrategia de diálogo y concertación, amplio y con agenda precisa y perentoria, que no hemos sido capaces de llevar con decisión y premisas claras por parte del gobierno, la paz será esquiva y se seguirá derramando mucha sangre en el territorio nacional.
Pero si cuestionamos la acción guerrillera, por ser cruenta, inhumana, indolente, transgresora de  derechos fundamentales, también habría que solicitarle a ciertos sectores oficiales y de la sociedad civil, que hagan lo indispensable para lograr controlar en su seno las tendencias radicales que no solo pareciera no querer la paz, sino que no le temen a la guerra, suponiendo que por ese medio se conseguirá la seguridad y el restablecimiento del orden público y la confianza en la justicia.
Como respetuosos del estado de derecho, entendemos que el gobernante no es elegido para negociar sobre el cumplimiento de las leyes, ni para rendirse ante el motín y la asonada, ni para acatar órdenes lanzadas desde la barricada, sino para trazarle un rumbo a sus gobernados y demostrar que la política ha de estar edificada sobre unos principios éticos y para hacerse respetar y obedecer, no por vanidad ni prepotencia, sino porque la  fuerza dirigida por la razón es la única garantía del derecho y la convivencia ciudadana.
Con razón ha dicho Blaise Pascal: “LA JUSTICIA SIN LA FUERZA ES IRRISORIA, LA FUERZA SIN LA JUSTICIA ES TIRÁNICA”
Lo anterior, por la necesidad imperiosa de entender que es menester estudiar fórmulas para la búsqueda de la reconciliación nacional y evitar el triste y lamentable episodio de lo sucedido en días anteriores en el Cauca en donde se ha instaurado una hegemonía armada con mezcla indígena y guerrillera ejerciendo una dominación antidemocrática que desborda los parámetros de la ley y la Constitución, en donde el estado  tiene su cuota de responsabilidad, por el total abandono de  esta región, en materia de inversión social, desarrollo rural, tenencia de tierras, de infraestructura, educación ,en otros términos , la acción gubernamental no ha llegado  a este rincón de la nación., tratada con indiferencia  y desdén.
La igualdad ante la vida es algo que es necesario conquistar, es una tarea y una búsqueda que no se puede resolver a través de una ley o decreto. LA  DEMOCRACIA, LA PAZ  Y LA CONVIVENCIA, NO SE DECRETA, SE LOGRA.
Adenda: Recomiendo a los visitantes de este portal leer la  interesante pieza jurídica del ex constituyente Hernando Yepes Arcila, “Reforma a la justicia – Epílogo para camaleones”, publicado en “Razón Pública”, texto de profundo contenido constitucional en donde analiza los desafueros y desatinos para hundir atropelladamente un acto legislativo, promovido, auspiciado y difundido por el gobierno central, en cabeza del Presidente de la República y su Ministro de Justicia, que bien podría ser fuente de consulta para los estudiosos del derecho público.

Bogotá, julio 24 de 2012