26 de julio de 2021
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Quindío, ¡no más violencia!

4 de junio de 2012
4 de junio de 2012

Ya van cinco días en los cuales el país ha rechazado con vehemencia el salvaje ataque que le costó la vida a la señora Rosa Elvira Cely.

Las voces de rechazo, las condenas por parte de la sociedad y la exigencia para que se haga justicia, han llenado los espacios de los medios periodísticos que han informado sobre el infortunado suceso.

Ayer, en la capital de la República se realizó una contundente protesta, mientras el fin de semana la Policía presentaba al presunto asesino que en primera instancia no aceptó los cargos que se le imputaron: homicidio agravado, tortura y acceso carnal violento.

Aunque la noticia se registró a varios kilómetros del Quindío, lo cierto es que esta nos afecta de manera directa, debido a que infortunadamente la región también padece este flagelo y por ello aparecemos en las estadísticas que maneja el Instituto de Medicina Legal.

El director de dicha entidad, Carlos Eduardo Valdés, en declaraciones al periódico capitalino El Tiempo, reveló que abusos sexuales aberrantes, similares al que sufrió Rosa Elvira, quien murió por las heridas que le dejó la brutal violación —sufrió además empalamiento— en el parque Nacional de Bogotá, han sido padecidos por otras tres mujeres en lo que va de este año. “Lo más preocupante es que las víctimas eran menores de entre 10 y 17 años, que, además, murieron a consecuencia del salvajismo sexual”, develó el funcionario.

El estudio del instituto dice que el Quindío reportó, entre enero y abril de 2012, el homicidio de una niña por violencia sexual, y precisa que en dicho periodo fueron 3 los casos de estas características en Valle del Cauca, Casanare y Quindío; todos en pequeñas de 13, 14 y 16 años.

Sumado a ello, está que la Policía Quindío ha capturado a 16 personas en lo corrido de la vigencia vinculadas a delitos de abuso, acceso carnal y actos sexuales, entre otros, los que involucran en su mayoría a menores de 14 años, mujeres y personas incapaces de resistir.

No obstante, aunque el infortunio que ha sido centro de debate esta semana fue contra una mujer, y en su mayoría son ellas las afectadas por este aberrante acto, el flagelo golpea a la niñez y hasta a los hombres. De acuerdo con las autoridades se sabe de manera extraoficial que muchos varones han sido violentados física y sexualmente, sin embargo estos casos no se denuncian por vergüenza o temor de la víctima.

Igual pasa con otros que afectan a damas y niños, lo que se convierte en el mayor problema para adelantar investigaciones y la respectiva aplicación de la justicia. Muchos no efectúan la denuncia porque en la mayoría de los casos los autores son los mismos padres, familiares o amigos, por lo que se abstienen de dar a conocer a las autoridades el abuso. Asimismo, los delitos se suscitan en familias de estratos vulnerables que residen particularmente en zonas rurales y apartadas.

Condenamos firmemente lo que pasó con Rosa Elvira, así como los sucesos que han lesionado a nuestras mujeres, niños y hombres, porque esto no es cuestión de género —que se entienda no minimizamos la violencia y abuso contra las damas, por el contrario vamos más allá— es de humanidad, y al igual que el resto del país reclamamos para que haya justicia.

La indiferencia y el temor facilitan que este fenómeno se multiplique, por eso invitamos a toda la comunidad a que se una y denuncie estos salvajes ataques y abusos que lesionan a una sociedad que exige a sus autoridades penas drásticas a quienes atenten contra la integridad y la vida de sus semejantes. No más violencia contra la mujer, los niños y los hombres.

Editorial Crónica del Quindío.