25 de mayo de 2022
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Ott Morales y la identidad cultural

30 de junio de 2012
30 de junio de 2012

El escritor e investigador y profesor universitario Augusto Escobar Mesa escogió el mejor colombiano y en él encontró, como en  ningún otro hubiera podido encontrarla, la respuesta precisa  a sus preguntas.

Este libro introduce al lector al alma y sentimiento de quien reúne en sí mismo el saber y la bondad, la libertad y la verdad, la identidad cultural y el sentido de la ética. Una satisfacción muy grande, la más grande jamás sentida es la que se vive al saber que Colombia se da el lujo de producir personajes de la talla moral e intelectual de Otto Morales Benítez. Y más grande aún es el orgullo personal al sentir la amistad y el conocimiento cercano, aún desde mi infancia, de este monumento humano a la cultura. En los primeros años sabía de su existencia, su padre, Don Olimpo Morales, tuvo finca en Filadelfia y el mismo Otto Morales hasta hace pocos años también poseyó la suya en el municipio, llamada precisamente Don Olimpo en honor a su progenitor.

Ante la pregunta de Augusto Escobar: “De los personajes que han hecho historia aquí o allende ¿cuál  hubiera querido ser?”  Otto Morales responde: “Ninguno. No me gusta sino ser Otto de Riosucio”

Otto Morales Benítez es un colombiano insigne comprometido con la patria, con su identidad cultural, sus ancestros, el mestizaje  y la historia nacional…” ¿por qué lo que más me gusta es el apelativo de riosuceño?, por una razón sencillísima, porque nosotros somos parte de ese engranaje histórico. Tenemos una gran tradición indígena en el pueblo mío, una cultura popular, mítica, profunda;  lo del Diablo del Carnaval de Riosucio no puede explicarse sino como una continuación de lo que es la tradición de un pueblo que canta sus símbolos, que protesta, que sueña; es la tradición de un mundo nuevo. Ese sí nuevo a pesar de que venía de las fuerzas más ancestrales”. Este gran hombre  que se refiere a la política como al más bello oficio y le asigna cualidades de arte. Ve en ella el poder humano e intelectual comprometido  en ayudar a la colectividad, en forma continua, viéndola ennoblecida en el cumplimiento de los deberes para con los demás.

Si el Libertador Simón Bolívar prefirió el calificativo de Ciudadano como honor superior a cualquier otra dignidad, Otto Morales Benítez se gana el de Ciudadano insigne apoyado en principios que él mismo define como la verdad, la paciencia, la humildad ante los deberes sociales y culturales que demanda la patria. Cuando Augusto Escobar  interroga  por qué no ha llegado a la Presidencia de Colombia, Otto Morales le responde: “Uno sueña con llevar al gobierno unas tesis. Si éstas hay que doblegarlas, para admitir la concupiscencia electoral, no vale la pena truncar de esa manera los sueños democráticos”.

Otto Morales le canta a la amistad, calificándola como el privilegio de la existencia. La ejerce siempre sin  esperar recompensa alguna, su oficio es ayudar a los demás y de esta manera describe su acción solidaria: “ayudar me produce euforia. Realizo el acto que se me pida y, luego, olvido mi contribución. Por ello no me persigue la amargura de la ingratitud”.
Conversador inagotable e ilustrador con la palabra, Otto Morales, le da prioridad  al arte de la conversación sobre sus otras dos inigualables virtudes, la de escribir y  la de reír, explicando que  no hay nada tan sugerente como el misterio de la relación con la gente, y agrega que con la palabra usted maneja el amor, los negocios y la política. Y algo muy importante, la fidelidad, característica de los  grandes espíritus, no podía faltar en un ciudadano insigne como Otto. Y, ¿a que le ha sido infiel? Tajantemente precisa que no  le ha sido infiel a nada de lo que ama, y agrega que es fiel totalmente a las personas, las ideas y las cosas que ama.
Alto Comisionado de Paz en dos períodos presidenciales, el primero en la presidencia de Alberto Lleras Camargo y la segunda  en la de Belisario Betancur, Otto Morales Benítez, expresa su verdadero sentimiento por tan noble propósito de la paz, diciendo  que su único mandato en un gobierno suyo sería el de la paz para todos.

Otto Morales, como el mismo se define, es un hombre que” trabaja humilde y pacientemente y con mucho respeto por los demás”. Realmente sus actos pueden servir de ley universal, desplegando en su bandera la verdad y la libertad. Un hombre que sabe reír y lo hace con amor y entrega, sin embargo dice que  el único lamento de su vida es no haber reído más.

Augusto Espinosa nos entrega prácticamente dos libros en uno: con sus preguntas escribe un libro y con las respuestas de Otto Morales nos presenta otro de incalculable importancia. Mucho es lo que podemos aprender sobre Colombia y su historia, empezando por las minas de oro de Marmato y Riosucio, la palabra oral y escrita, la risa y el buen humor, los viajes y el ensayo, los libros, los personajes de la vida política, social y cultural de Colombia.

El Frente Nacional,  La Violencia y los programas de paz intentados en dos oportunidades en nombre del gobierno nacional,  la filosofía de  vida, sencilla pero profunda de un hombre que sabe empacar la grandeza en frascos de humildad.
Otto Morales Benítez es  todo un estadista no sólo por su paso por el gobierno como Ministro en dos ocasiones y Comisionado de Paz, Diputado a la Asamblea de Caldas y Congresista  de la república, miembro de las Academias de Historia, de la Lengua, de Jurisprudencia y Correspondiente de 25 extranjeras, por su cátedra universitaria y candidato en dos ocasiones a la presidencia de Colombia, sino por la concepción de estado que su mente alberga y por sus libros, cerca de 100 y 40 listos para publicar y la filosofía de vida expresada en la experiencia diaria enriquecida con la conversación más ilustrada e influyente.

Todo esto y mucho más se refleja en el libro que Augusto Escobar Mesa y Otto Morales Benítez elaboraron a dos manos, el primero  responsable del interrogatorio y el segundo de las respuestas para producir una obra merecedora de los más grandes elogios por la profundidad e investigación mostradas.

Jesús Helí Giraldo Giraldo. www.caminoamiser.com.  Bogotá, 2012-07-1