29 de julio de 2021
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Menos Twitter y más control

2 de junio de 2012
2 de junio de 2012

eduardo lozanoQuizás sus administraciones, siguiendo el ejemplo de lo que venía ocurriendo en la Alcaldía Mayor con el carrusel de las contrataciones y los Nule, optaron por seguir esas conductas al amparo de la descoordinación y falta de vigilancia por parte de los entes encargados para tal fin. En otras palabras o las auditorias fueron complacientes con las desordenada contabilidad que llevó la administración del hospital o simplemente porque había intereses personales de quienes venían adelantando esa gestión.

Un caso que genera vergüenza total y que nos deja sentir la corrupción que hay en algunos círculos oficiales es el del Hospital de Meissen.

Cuando se presentó el informe del déficit de este Hospital por un monto de cerca de 42 mil millones de pesos, el secretario de Salud de Bogotá, Guillermo Alfonso Jaramillo, ordenó la revisión minuciosa de las cuentas y se descubrió que las irregularidades son de todo orden.

El mismo funcionario apareció ante los periodistas para denunciar que en el Hospital se hizo una feria de contratos, sobrecostos en todas obras y absurdas compras que pusieron al descubierto las falencias de la Contraloría y las auditorias que tenían bajo su responsabilidad el control del gasto.

Además de falsedades en documentos para aumentar los valores, el despilfarro era el pan de cada día en el Hospital de Meissen.

Guillermo Alfonso Jaramillo visiblemente alterado denunció que según las facturas, “el hospital compraba cada libra de café por 17 mil pesos”, cuando los precios regulares oscilan entre 8 y 10 mil.  Huevos a más de 380  pesos la unidad cuando realmente su valor oscila entre 220 y 260 pesos, etc, etc

Pero en la feria de contratos la cosa estuvo peor, la construcción y refacción de la sede hospitalaria no solamente se extendió por tres años más de lo pactado sino que tuvo un sobrecosto de 5.100 millones de pesos. Obra encargada al polémico contratista Julio Gómez a través de una empresa denominada como ARKGO. (Julio Gómez es el mismo personaje que contrató con el ex alcalde Samuel Moreno algunas obras de Transmilenio y reparación de la malla vial en Bogotá, casos que por incumplimiento están en manos de la justicia).

En todas las cuentas y recibos del hospital había sobrecostos para tratar de equilibrar las finanzas, pero al final se descubrió el entuerto, cuando aparecieron facturas por compras de vinos, quesos, mariscos, carnes finas, filetes de róbalo que con absoluta seguridad no iban con destino a los enfermos internos del hospital. Todas estas compras con sobrecostos abismales.

Había falsificación hasta en los recibos por compra de combustibles para los automotores al servicio de la institución.

Todo un descontrol, mientras que a las puertas del mismo hospital decenas de personas claman por atención médica.

Lo más grave es que en las contabilidades de los 22 hospitales que tiene Bogotá al menos la mitad tienen déficits multimillonarios.

Creo señor Alcalde Mayor Gustavo Petro, que debemos mermarle al twitter y poner más atención a quienes dependen de usted.

Tengo la plena seguridad que estos hechos bochornosos con vista delincuencial no son nuevos, ni producto de su administración. Esto proviene de tiempo atrás, pero es el momento preciso para que usted encabece la depuración minuciosa de la nómina de servidores al servicio de la Alcaldía, con la certeza absoluta que le haría un gran favor a sus gobernados, es decir a los “bogotanos de a pie” como se nos cataloga jocosamente.

Quienes pagamos impuestos, vemos con dolor que nuestros dineros van a parar a manos de inescrupulosos que no buscan enrolarse en las nóminas oficiales para prestar un servicio, sino para encontrar la oportunidad de robar.

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