20 de mayo de 2022
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La silla eléctrica

19 de junio de 2012

gilberto montalvoCesar Velasco y su grupo de corrientísimos  funcionarios tomaron la decisión de condenarme a muerte  sin mediar defensa alguna como está previsto en la constitución política  colombiana y en el código penal.

No fui oído en juicio y me vencieron de una descarga fulminante sin que mi defensa a través de abogado titulado pudiera controvertir las imputaciones de alto voltaje que me hacían mis jueces que inclementes ordenaban mi desaparición física.

La silla eléctrica ha sido utilizada en algunos estados de las Usa desde 1890 y aun se mantiene a elección  de quienes así lo deseen una vez les hayan decretado la pena capital.

En mi caso, por tratarse de un anónimo bicho, no me preguntaron si estaba en disponibilidad para la descarga mortal que sin ninguna compasión los encargados de la oficina de comunicaciones, mis verdugos, subieron el amperaje y  bajaron la cuchilla para  volverme añicos sin que mediara nada distinto a la venganza cruel de la ráfaga de voltaje que me haría pedazos sin ninguna compasión.

Mis despojos fueron dejados a expensas de las aves carroñeras con tan mala suerte para ellas que he quedado  achicharrado y poco apetitoso por la descarga mortal proveniente desde la cúpula de la jerarquía demoledora de la alta tensión de la Edeq.

Aunque en algunos casos los cortes son evidentes  las facturas siguen su curso normal hacia arriba y  en este caso no ahorraron ningún esfuerzo para que mi desaparición fuera comprobada por las auditorías de fugas quienes certificaron que la descarga contra este pobre sujeto había sido con todas las de la ley y que no se  despilfarró  un solo voltio de la costosa energía que incrementa cada segundo las arcas de la poderosa EPM.

Mi sacrificio no ha sido en vano.

Los convocantes a ruedas de prensa se han dado cuenta de que los periodistas no son unos pelees que deben ser llamados a cualquier hora y a su antojo para pendejadas como la que hizo que me calcinaran los señoritos de la Edeq.

La primera decisión, previa a mi silla eléctrica, fue una determinación de altísima gerencia y de una comprobada ética pública: bórrame del listado de periodistas de esa arrogante entidad para privarme de sus sesudos boletines de prensa y de una vez por todas como quedé tostado pues es un imposible técnico que me invitaran a otra rueda de prensa.

No se puede tomar justicia por las propias manos y con venganza como es el caso de mi ejecución por parte de la Edeq.

Privaron a mis mortales restos de conocer diariamente donde cortarán el servicio eléctrico, es lo único que anuncia estos boletines, aunque nadie sabe cuando se trata de aquel o ese circuito el que quedará por fuera y perjudicará notoriamente a los pobres usuarios.

Lo único que no anuncian en esos informativos, que jamás volverán a recibir mis restos mortales después de la electrocutada, es  que cada año se llevan 15 mil millones de pesos sin tocar aro para Medellín y que la reinversión en calidad en nuestra tierra es cero pollitos.

En el más allá donde me han mandado para privar a mis despojos de las luminarias de  los boletines los recordaré por dar ejemplo de ecuanimidad y de responsabilidad social al  electrocutarme  sin darse cuenta que estoy ahora sí muerto pero de la risa por el infantilismo o la elefantiasis, mejor, de quienes dirigen dizque  la más importante empresa de la región.

Bienaventurados los electrocutados porque de ellos será el reino de los cielos.

Gracias por los favores recibidos y los periodistas están notificados de que si disienten de alguna decisión de la Edeq serán borrados de sus listas y llevados a la silla eléctrica como un acto enaltecedor en defensa de los derechos a la información.

¿Qué tal que estos dictadorzuelos tuvieran otras atribuciones?

Arrogancia enchufada a la toma eléctrica de la ignorancia.