21 de mayo de 2022
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La debacle del sistema de salud

18 de junio de 2012

No obstante algunas medidas tomadas en el último año por el Gobierno para enderezar la situación del sistema de salud, el sector sigue sin mostrar grandes signos de mejoría. Los aspectos que más preocupan en esta crisis son la calidad del servicio, la situación financiera de los hospitales y el alto grado de corrupción e ineficiencia en el manejo de los recursos.

Respecto a la calidad y oportunidad del servicio se siguen presentando miles de historias dramáticas y dolorosas con pacientes de gravedad que esperan largas horas en salas de urgencias para ser atendidos, paseos de la muerte, equivocaciones en diagnósticos, descuidos en los tratamientos que conllevan a complicaciones en salud de los usuarios, inoportunidad en la citas, cierre de servicios en alta complejidad, viacrucis para acceder a una hospitalización o para trasladar un paciente.

Esto hace que exista la sensación que en Colombia solo se sanan los que tienen plata y que se hayan incrementado las tutelas para exigir intervenciones, medicamentos y tratamientos incluidos en el Plan Obligatorio de Salud.

En lo que se refiere a la debacle en la situación financiera, las cuentas, solo por el lado de las clínicas y hospitales, son más que preocupantes. La deuda de las EPS del régimen contributivo y subsidiado, las entidades territoriales, el Fosyga y otras entidades del Estado con las clínicas y hospitales que, a diciembre 31 de 2011 ascendía a $4,01 billones, a estas alturas del 2012 ha ascendido a cifras astronómicas de incierta cancelación.

A nivel nacional, estas millonarias deudas de EPS y el propio Gobierno con las redes hospitalarias han llegado a su límite máximo, lo que ha provocado que estas instituciones se atrasen en el pago de salarios y prestaciones a los trabajadores y sus compromisos con los proveedores, afectándose a su vez la prestación eficiente del servicio a los usuarios. Esto sucede en todo el país, lo cual se constituye en un círculo vicioso de impredecible solución.

Lo anterior ha hecho que la Superintendencia de Salud les exija a las EPS que estén reclamando costos de incumplimiento de contratos con las alcaldías y gobernaciones a que entreguen sus quejas a esa instancia, la cual definirá quién deberá responder por dichos costos y si se efectuará el pago o no. De igual manera, la Procuraduría General de la Nación está iniciando investigaciones respecto a esos incumplimientos de contratos.

Un tercer aspecto que preocupa en esta monumental crisis del sector salud es el alto grado de corrupción e ineficiencia ejemplificado en la auditoría hecha por la Contraloría General de la República al revisar qué pasó con los dineros con los que en 2010 se financió el régimen subsidiado de salud en 74 localidades de las regiones del país, detectándose hallazgos fiscales por más de 1 billón de pesos de un total de 1,5 billones que se giraron.

Lo más vergonzoso es que en la Región Caribe se extravió el 50 por ciento de los dineros auditados en todo el país, y que Soledad y Barranquilla ocuparon a nivel nacional el primer y segundo lugar en esta lista negra. Los recursos se perdieron porque los municipios pagaron a las EPS por giros a hospitales inexistentes, la atención de personas fallecidas, la multiafiliación, la atención por régimen subsidiado a empleados de la Alcaldía, maestros y concejales, no liquidación de contratos o firma sin soportes, pago de interventorías que nadie realizaba.

En fin, todas estas críticas situaciones han convertido en una bomba de tiempo al sistema de salud, y por ende a los usuarios en inminente riesgo de muerte, siendo necesarias para su definitiva curación medidas urgentes del Gobierno buscando un cambio de fondo en las estructuras de un modelo de salud que está haciendo agua a nivel nacional.

El Heraldo