26 de mayo de 2022
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Incertidumbre vicepresidencial

25 de junio de 2012

Es así como el nombre del vicepresidente, Angelino Garzón, así como el del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, entran a engrosar el sorprendente listado de altos dirigentes públicos, en su mayoría con tendencia hacia lo social, afectados por graves enfermedades tales como los mandatarios brasileños Lula Da Silva y Dilma Rouseff, el venezolano Hugo Chávez, la presidenta de Argentina Cristina Kirchner y el recién destituido Fernando Lugo, de Paraguay.

El Vicepresidente vallecaucano desde hace días se mantiene en un coma inducido para mantener un “estado de reposo cerebral” a fin de evitar complicaciones inflamatorias en su sistema nerviosos central. No obstante la mayoría de los especialistas coinciden en la gravedad de su estado de salud y la posibilidad de que la afección neurológica deje secuelas en su sistema psicomotor.

Aunque el presidente Juan Manuel Santos en las últimas horas haya dado un parte positivo de mejoramiento en la salud del
exdirigente sindical, tenemos que ser realistas que esta delicada situación puede producir un vacío institucional por la prolongada recuperación y su dilatado retorno al ejercicio de su cargo.

Todo hace indicar que, además de ciertas disposiciones genéticas existentes, la magnitud de la responsabilidad y la naturaleza del trabajo de los jefes de Estado o primeros ministros amenaza la salud de los gobernantes por la sobrecarga de tensión que deriva de los problemas que tienen que afrontar diariamente causándoles un fuerte estrés, debido a que siempre estos líderes políticos andan apresurados, en constante movimiento y en continua presión en el ejercicio de las actividades propias de su cargo.  

Ya esta disyuntiva se ha estado analizando a nivel nacional y se considera que hay que esperar un poco más la evolución en el estado de salud para escuchar el parte de los médicos, pues no hay un término de tiempo especial. No hay cabida para un reemplazo temporal, pero lo que la Constitución sí prevé es que si el vicepresidente no puede asumir el cargo, se asignará, por ejemplo, a un ministro en el orden de precedencia que establece la ley.

Lo que sí está claro en materia constitucional es que ante la eventualidad de que no haya una evolución favorable o si se llega a presentar una incapacidad definitiva, que ojalá no suceda, quedaría la vacancia del cargo y se procedería a elegir un nuevo vicepresidente, aplicando el Artículo 205 de la Constitución que indica que “en caso de falta absoluta del Vicepresidente, el Congreso se reunirá por derecho propio o por convocatoria del Presidente de la República, a fin de elegir a quien haya de reemplazarlo para el resto del período. Son faltas absolutas del Vicepresidente: su muerte, su renuncia aceptada y la incapacidad física permanente reconocida por el Congreso”.

Por lo pronto toda Colombia espera que esta encrucijada médica en que se debate el destacado ex Gobernador vallecaucano se resuelva positivamente y se presente una efectiva recuperación de su salud. Por lo tanto resulta a todas luces inoportuno el barajar nombres de posibles reemplazantes o el abrir un debate sobre la posible eliminación de la figura del vicepresidente y el retorno a la figura de un designado presidencial cuando Angelino Garzón está en una unidad de cuidados intensivos luchando por restablecer su normalidad somática la cual le permita prontamente reincorporarse a su cargo vicepresidencial.

El Heraldo.