27 de mayo de 2022
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El regreso de Angelino

18 de junio de 2012
18 de junio de 2012

albeiro valencia llano A su regreso a la vida nacional se encontró con serias críticas por el contundente fracaso, que ya había sido anunciado, y por los altos costos de su campaña, estimados entre 200 y 500 millones de pesos.

Pero la respuesta de Angelino ante las severas críticas no fueron de buen recibo por los colombianos: “A mí me pagan viáticos cuando pernocto y en lo posible no lo hago. Los viajes son en primera clase porque esta es una disposición gubernamental que no es exclusiva para mí ¿Cómo pretenden que dignidades de un Estado –como un presidente, un vicepresidente o un magistrado- viajen como unos zarrapastrosos? Si me toca viajar en clase económica, no hay ningún problema”. El regreso de Angelino preocupa a los santistas porque ha sido una piedra en el zapato.

Breve esbozo biográfico

Angelino Garzón  es un personaje con una hoja de vida admirable; nació en un hogar humilde y hoy ocupa el segundo cargo más alto del poder ejecutivo en Colombia y puede reemplazar al presidente en sus faltas temporales o absolutas. Angelino Garzón nació en Buga, es comunicador social pero se formó como sindicalista; fue dirigente de los trabajadores, militante de izquierda y Secretario General de la Central Única de Trabajadores (CUT) durante cuatro años; hizo parte de la dirección del movimiento político Unión Patriótica, y llegó a la Asamblea Nacional Constituyente por la Alianza Democrática M-19. Ministro del Trabajo y Seguridad Social durante el gobierno de Andrés Pastrana y, más tarde, gobernador del Valle del Cauca.

En el año 2007 acompañó al presidente Uribe a Washington para conseguir apoyo del Congreso, en la tarea de aprobar el TLC con Colombia y luego fue embajador de nuestro país ante Naciones Unidas, en Ginebra. Para cerrar la etapa fue fórmula vicepresidencial de Juan Manuel Santos y se posesionó como vicepresidente de Colombia. Poco después sufrió un infarto y muchos “malpensados” dijeron que lo estaba matando la emoción que producía  la dignidad del cargo.

En su vertiginosa y asombrosa carrera militó en varios partidos y movimientos políticos, lo que le ha permitido hacer alianzas estratégicas y siempre “cae de pies” o “hacia arriba”. Sin embargo acaba de sufrir un tremendo tropezón: no fue capaz de llegar a la Dirección Ejecutiva de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ¿Qué sucedió?

Fue el presidente Santos quien estimuló la candidatura de Angelino a la OIT y el Gobierno se encargó de alimentarla y darle oxígeno. La intensa campaña duró casi siete meses y durante ese tiempo el vicepresidente visitó 14 países de América, Europa, Asia y África. Contó con el apoyo de María Ángela Holguín, la ministra de Relaciones Exteriores y de Rafael Pardo Rueda, ministro del Trabajo, quien dijo que “Después de Lula Da Silva él es el dirigente social más importante de América Latina”.

Pero no logró el apoyo de los sindicatos de su propio país porque abandonó la causa de los trabajadores y siguió sus propios intereses. Al respecto había dicho Domingo Tovar, presidente de la CUT, que “nos estamos jugando todas las posibilidades para que el compañero Guy Rider llegue a la dirección de la OIT, pues es el candidato de los trabajadores  en el mundo”.

Una posición parecida asumió el Polo Democrático Alternativo. Para el senador Jorge Enrique Robledo “No había forma de que fuera elegido… Colombia puede hacer el mejor esfuerzo, ¿Pero cómo iba a explicar una votación en favor del candidato del país que tiene el récord de asesinatos de sindicalistas? ¿Cómo iba a explicar la OIT que el ganador fuera el candidato de uno de los países donde más se violan los derechos laborales?”.

La campaña no tenía ninguna posibilidad y sin embargo se gastaron entre 200 y 500 millones de pesos; todos sabían que Angelino no podría conquistar más de siete votos; además no hubo un programa sólido, ni una política internacional clara. Falló el sistema de comunicación, no se conocía la burocracia interna de la OIT y no hubo apoyo de los sindicatos colombianos.

Finalmente triunfó el británico Guy Rider quien había sido propuesto por las organizaciones sindicales y no por un gobierno miembro del organismo (contaba con el apoyo de la Confederación Sindical Internacional); tendrá el reto de impulsar políticas de trabajo en medio de la tremenda crisis económica que vive Europa.

La jugada del presidente Santos

Muchos se preguntan por qué Santos apoyó una candidatura sin posibilidades y la respuesta es sencilla. Parece que el Presidente quería alejar a Angelino quien se había convertido en una piedra en el zapato; todos recordamos algunos casos: alborotó tremendo avispero cuando dijo a los medios  que era “injusto” el aumento del tres por ciento al salario mínimo anunciado por el Gobierno. Después criticó al ministro de Hacienda por un artículo del Plan de Desarrollo que aumentaba la edad de jubilación; y, para rematar, dijo que con la reforma a la Ley de Justicia y Paz se buscaba indultar a los paramilitares. Como si lo anterior fuera de poca monta el vicepresidente cuestionó la nueva metodología para medir la pobreza y dijo en forma contundente: “Por ahí hay unos asesores que andan diciendo que quienes tienen ingresos por encima de 190.000 pesos ya no son pobres. Yo los invito a que nos vayamos a Corabastos y yo les regalo 790.000 pesos a ver si  pueden hacer un mercado para cuatro personas, que les alcance para un mes”.

Uno de los críticos del  gobierno estaba en la administración y en un alto cargo; por esta razón el presidente Santos le vendió la idea de la OIT. Angelino no estaba muy convencido pero tuvo que aceptar; al respecto dijo: “El presidente Santos fue quien planteó la candidatura. Yo le hice ver todas las dificultades, pero asumimos el reto”.   El Presidente ganó algo pues lo tuvo mudo durante siete meses, y eso es mucho tiempo.

Angelino,  una piedra en el zapato

En el alto gobierno hay preocupación por el regreso de Angelino, un vicepresidente que no es capaz de quedarse quieto y que tiene visión de largo alcance. A muchos santistas les preocupa su “peligrosa cercanía” al expresidente Álvaro Uribe, y se escuchan rumores sobre una posible candidatura a la presidencia de la República con el apoyo, como fórmula vicepresidencial, del expresidente Uribe. Para calmar los murmullos dijo en forma poco convincente: “Seré fiel al mandato del pueblo y me mantendré en el cargo hasta el 7 de agosto de 2014 a las 3 de la tarde”. Esto es posible, pero el problema radica en que mantendrá su posición crítica, pues se formó en el movimiento sindical, tiene alto vuelo, y no es mudo.

En este sentido dio unas declaraciones que preocupan a sus compañeros en el gobierno: “Yo soy el responsable de la política de derechos humanos y todo lo que considere que pueda afectar a las personas que habitan en el país tendrá la voz de alerta y las recomendaciones de la vicepresidencia. El derecho a opinar será acorde con mis funciones”. Además anotó que no fue el expresidente Uribe quien lo estaba invitando a participar en la política electoral, sino varios compañeros y amigos.