25 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Carmenza Duque: “nací y moriré con mi música… pa’ tras ni pa bailar tango”

13 de junio de 2012
13 de junio de 2012

carmenza duque

Se daba respuesta al enigma que poco tiempo atrás Otto Greiffestein expuso a sus oyentes. Sin saber cómo, le había llegado un disco de aquellos promocionales que por costumbre regalaban las empresas a sus clientes en ocasiones que así lo ameritaban. El nombre de la bella adolescente que cantaba no podía ser revelado por expresa solicitud de su padre. De hecho, el pacto inicial para hacer la grabación también excluía la radio como medio de difusión. Pero el disco se abrió camino propio y si bien Greiffenstein cumplió con su parte, el efecto fue contrario: la expectativa causada fue mayor y no era para menos, el curtido hombre de medios la denominó “La voz fantasma”.

Ni fantasma, ni Carmenza, es en realidad Carmen Elvira Duque Uribe, nacida en Manizales el 17 de marzo de 1951. Dieciocho años después, llegó hasta su casa un emisario procedente de Medellín, con el firme propósito de llevarla a grabar canciones representativas de una tendencia musical que a finales de los años 60 se abría paso entre la ya no tan “Nueva Ola”, cuyas figuras más visibles y su público cada vez mayor en edad, empezaba a agotarse del “go-go”.

Llegaba la balada, la canción romántica, heredera del sentir del bolero con el ropaje moderno que dejaba tras de sí la génesis del rock, y en ese sentido, un camino allanado en todo el continente latinoamericano. La derrota era inminente, el padre de Carmenza tuvo que capitular. Firmó en consecuencia como representante de su hija, aún en bachillerato, aquel primer contrato con el que Codiscos obtuvo la exclusividad de las publicaciones realizadas en el primer lustro de los años 70. “Yo no me vuelvo a enamorar”, “Quiero abrazarte tanto”, “El amor es para los dos”, fueron, entre otras, canciones de grata recordación.

Se suma “Cielo rojo”, de Jorge Villamil, a quien Carmenza Duque rindió homenaje en 1976 a través de otro disco, “Las más bellas canciones de Jorge Villamil”, éste publicado por el sello Bambuco. Allí se daba cuenta de dos elementos fundamentales en la carrera posterior de la vocalista: el gusto por la música andina colombiana, que junto a la ranchera, las baladas y los boleros conforman su repertorio característico; el tipo de arreglos instrumentales que aún hoy caracterizan sus producciones, de pretensión moderna, cercanos a la denominada “música brillante”, con presencia de sonido orquestal en el que priman instrumentos de cuerda y vientos, como acompañamiento al formato heredado del rock (guitarra, bajo, batería, posteriormente teclados), todo logrado por la innovación tecnológica del momento que fue la grabación por canales.

Ella es Carmenza Duque, en pequeña parte. Mucho más sobre su historia en Grandes Músicos Colombianos. Repetición Martes 10 pm – 12 am. Radio Nacional de Colombia, colombiología al aire.