20 de junio de 2024

Un sombrío 1º de Mayo

1 de mayo de 2012

La tragedia que deslució aquella histórica lucha reivindicativa de los trabajadores, ocurrió tres días después, en Chicago, donde los enfrentamientos entre policías y grupos de manifestantes dejaron varias decenas de muertos.

Cuatro años más tarde se creó en Berlín la Oficina Internacional del Trabajo, con la misión de velar por los Derechos y Deberes emanados del trabajo. En 1919, aquella se transformó en lo que hoy es la Organización Internacional del Trabajo, OIT, con sede en Ginebra, como agencia tripartita de la ONU en la que participan gobiernos, empleadores y trabajadores, a cuya dirección, por cierto, está aspirando por primera vez -y al parecer con buenas posibilidades- un distinguido colombiano, el vicepresidente Angelino Garzón.

126 años después de aquél 1º de Mayo, la gran preocupación mundial no es la jornada laboral sino el desempleo que golpea en todas partes, pero con mayor crudeza a las grandes economías capitalistas, como no se vivía quizá desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado. Eso hace particularmente sombría esta conmemoración y que se tema por desbordamientos violentos en algunos países donde la falta de trabajo está sumiendo a muchas familias en la desesperación. Hace unos días mencionábamos la grave situación de España, con un cuarto de la población laboral en paro forzado, o la de Grecia y Portugal, donde el desempleo ronda el 20%.

Sobre ese tema, precisamente, la OIT entregó estos días el «Informe sobre el trabajo en el mundo 2012», donde afirma que “la situación del empleo se ha deteriorado desde prácticamente todos los puntos de vista en los últimos cuatro años y hoy el déficit de empleo es de 50 millones en el mundo, con respecto a los niveles previos a la crisis económica”. Y llega a la desalentadora conclusión de que “es poco probable” que en los próximos dos años la economía mundial crezca a un ritmo suficiente para reducir el actual déficit del empleo y ofrecer trabajo a más de 80 millones de personas que se calcula que entrarán en el mercado laboral durante este período”. Otra conclusión discutible pero respetable, es la que llama “la trampa de la austeridad”, pues, a juicio de sus expertos, llevar al extremo las medidas de choque para salvar el déficit fiscal, como está ocurriendo en la UE, “no garantiza evitar que se ahonde en la crisis”.

El análisis de la OIT es menos dramático en relación con América Latina y Asia, de las que dice que “ofrecen cierta esperanza en materia de estabilidad y generación de puestos de trabajo”. Diagnóstico que en cierta forma se confirma en el caso de Colombia, con los datos que reveló ayer el Dane, que muestran una leve disminución del desempleo, que en marzo fue del 10,4%, frente al 10,9% del mismo mes del 2011. La esperanza está puesta -y es compromiso del Gobierno- en superar la mítica barrera del 10% con tasas de desempleo de un dígito antes del 2014.

Nosotros creemos que esa meta es posible, aun cuando tenemos mucho qué mejorar en empleo de calidad, estable y bien remunerado. Solo un esfuerzo mancomunado de gobierno, empresarios y trabajadores podrá aumentar la productividad de las empresas y generar mejor empleo. Además, estamos obligados a hacerlo si queremos aprovechar de verdad las ventajas del TLC con EE.UU. que arranca en dos semanas. Insólito que un tratado que habrá de tener un impacto significativo en la generación de nuevos puestos de trabajo, todavía siga siendo el “coco” de la izquierda mamerta, y su rechazo la “bandera de lucha” más importante que hoy proponen a las movilizaciones obreras en varias ciudades del país.

Editorial/El Mundo