12 de agosto de 2022
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Sobrecargas y poco descanso pueden causar muerte súbita

5 de mayo de 2012
5 de mayo de 2012

Y parece que la causa, debatida en estos momentos por autoridades científicas mundiales, radicaría en las sobrecargas y en la falta de ciclos adecuados de recuperación o descanso, indicó el cirujano de la UN y especialista en medicina deportiva, Jonny Alonso Garzón.

“La muerte súbita es asociada a algún evento cardiaco. Ahora, las exigencias y las altas cargas a las que son sometidos los deportistas de alto impacto están disparadas por la cercanía de los Olímpicos, por ejemplo. No hay ciclos adecuados de recuperación corporal. Hoy, atletas de alto rendimiento tienen hasta cinco entrenamientos diarios, que son cortos pero de un nivel elevado de exigencia. Dudo que tengan el tiempo suficiente de recuperación”, declaró.

Por su sobreentrenamiento, los atletas en problemas pueden presentar una condición en la cual, una parte de su sistema autónomo o vago no funciona adecuadamente y eso puede favorecer la aparición de arritmias, aun en reposo.

“Cuando sucede la muerte de un deportista hay que buscar múltiples causas, sin descartar el abuso de dopantes, a todas luces nocivos para el corazón”, explicó, al indicar que la tendencia actual en el mundo del deporte exigente es usarlos en periodos de no competencia, con el objetivo de que se metabolicen y sean eliminados antes de los controles antidopaje”, dijo el doctor, quien también es el entrenador del equipo de la UN.

También explicó que pueden presentarse alteraciones en la parte eléctrica del corazón, que pasan, generalmente, desapercibidas y al liberarse pueden generar un paro o un infarto.

Igual sucedió con el futbolista profesional de 25 años, Piermario Morosini, quien colapsó en un partido contra el Pescara, en la segunda división del fútbol italiano.

Pero hay vacíos que no se han podido llenar, en especial, con los resultados de las autopsias: ninguna arrojó datos concluyentes. «No hay signos obvios que nos permitan determinar [las causas de] la muerte del chico Morosini», dijo Christian D’Ovidio –una autoridad en servicios médicos–, citado por la Agencia de noticias italiana ANSA.

Sobre el deceso de Morosini, el doctor Garzón señaló que en esta zona de Italia (de Bérgamo) y un área compartida con Francia, existe prevalencia de una cardiomiopatía hipertrópica que hace propensos a sus habitantes a la muerte súbita. “El electrocardiograma es orden de los equipos de fútbol de la zona y se exige cada año”, dijo.

La autopsia al noruego Dale Oen, tampoco fue contundente. La sospecha radica en que el atleta sufrió un ataque cardiaco. En este caso, el doctor de la UN afirmó que sin hechos contundentes, una cascada de factores pudo haber incidido en la muerte: desde una predisposición congénita hasta el bañarse acalorado en una ducha muy fría. “Ese cambio brusco de temperatura pudo generar una arritmia que terminara en un choque térmico y producir una elevada presión arterial, y hasta una dilatación de un vaso cerebral (aneurisma) o evento cardiovascular. Pero no hay que descartar la sobrecarga”, añadió.

Aquí también surge la sospecha de abuso de sustancias dopantes, pese a la dura legislación europea actual, que manda a la cárcel a quien se dope y a quien sea sorprendido tan solo portando dichas sustancias, como en el sonado caso del Tour de Francia, cuando varios directores, médicos y ciclistas fueron apresados. “Sin embargo, sí hay algunas que pueden generar arritmias y que derivan a su vez en la muerte súbita de una persona o deportista que está siendo sometido a un esfuerzo de alta intensidad. La cafeína es una de ellas y no está en el listado de prohibiciones”, declaró.

Añadió que otra de las causas estudiadas son los desequilibrios hidroelectrolíticos, es decir, una aguda deshidratación que afecta al corazón, por la pérdida de agua, baja de sodio y potasio, lo cual también produciría un choque sistémico que derivaría en la muerte súbita.

Dijo que la muerte súbita también se presenta en el común de las personas y por las mismas causas cardiovasculares. Se dividen en dos grupos de edad: mayores de 35 años, por enfermedades cardiovasculares como arteriosclerosis de las arterias coronarias; y menores de 35 años, por enfermedades asociadas congénitas del corazón, que pueden producir arritmias o valvulopatías, incomunicaciones entre los ventrículos y algunas otras alteraciones del músculo cardiaco.

Finalmente, recomendó a los ciudadanos del común prepararse para la práctica deportiva y buscar la asesoría adecuada; y a los deportistas de alto rendimiento, tomar conciencia de lograr espacios para la recuperación y bajar la intensidad o carga en los entrenamientos.

Por: Universidad Nacional