29 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Señor Fiscal, ¿prefiere el “Ser” o el “Deber Ser”?.

26 de mayo de 2012

marco uribeColombia es uno de los Estados más dulce, complaciente y prolífico en legislación leonina al servicio de una clase pudiente que termina cometiendo atropellos e imponiendo su ‘poder dominante’ a una parte considerable de la población menos favorecida, como se puede corroborar con las actuaciones de las empresas promotoras de salud y de las que prestan los servicios de las comunicaciones, las cuales gozan de ciertas gabelas que coadyuvan a que unos pocos ricos engrosen desmesuradamente sus arcas y una mayoría de pobres quede más pobre y reciban  a diario un servicio más deficiente, con un costo beneficio escandaloso para el Estado y en menor proporción para los usuarios, en relación con la salud.

En el mes de Mayo y Julio del pasado año, de manera abrupta irrumpió en la pantalla chica el Presidente Santos, acompañado de los ‘gurús’ de los entes de control y de la Policía, denunciando el destape de dos grandes carteles de la corrupción: el de la Salud y el de la Dian. Lo novedoso de estas denuncias radica en que por primera vez el Estado mismo señala como responsables a sus propias entidades, en complicidad, por supuesto, con particulares, anunciando una guerra frontal y sin contemplación contra estas prácticas corruptas, lo cual generó, en su momento, gran tranquilidad entre la sociedad.

Ante el impacto de la noticia, y por la forma ceremoniosa como se dio a conocer el manotazo artero a los recursos de la salud, la Fiscalía en medio del despliegue mediático procedió a la apertura de la investigación con resultados nefastos y poco alentadores, hasta el día de hoy, y, como siempre, la cuerda se reventó por la parte más débil y los verdaderos responsables, los altos funcionarios del Estado con intereses particulares en el sistema, así, como también, los ejecutivos, léase dueños, de las empresas promotoras de salud, siguen orondos en la calle dándose la buena vida y gozando de las mieles del ‘gran desfalco’.

Ante un Juez de control de garantías la fiscalía imputó cargos a cinco (5) procesados por concierto para delinquir, peculado, cohecho, enriquecimiento ilícito y prevaricato y fueron cobijados con medida de aseguramiento dos funcionarios de cuarta categoría del Ministerio de Protección y tres particulares, unos ‘toños’ utilizados como idiotas útiles por las EPS, quedando el ente investigador y acusador satisfecho con esta investigación a medias por haber logrado la detención de los ‘pelagatos’ mencionados y la impunidad completa de los delitos y del resto de responsables.

La empresa promotora de salud- SaludCoop- es la prestadora de salud más grande del país y su crecimiento fue vertiginoso, se constituyó como tal en 1994, y siempre tuvo como dueño, más que director o Presidente, a Carlos Palacino Antìa, hombre visionario y, además, futurólogo, de las  mismas dimensiones y condiciones, en todo sentido, de Félix Correa, aquel antioqueño ‘canoso’ que por la década de los 80 llegó a manejar  grandes capitales captados por Inversiones Furatena o David Murcia Guzmán, de Inversiones DMG, ampliamente conocido, sin que exista entre ellos ninguna diferencia en sus conductas, solo que a Palacino Antía va a resultar bastante difícil hacerle pagar con pena punitiva sus delitos, y que son los mismos que se le imputaron a los cinco (5) procesados mencionados, ya que tiene como apoderado y mantra, así sea, hoy, como una especie de imagen fantasmagórica, al Fiscal General de la Nación.

El señor Palacino Antìa, una vez iniciada la investigación, la cual ya se ve precluìda o cobijada por la impunidad a través de la prescripción u olvidada en los anaqueles, y decretada la intervención de su empresa por parte de la Supeintendencia de Salud, contrató los servicios profesionales del doctor Eduardo Montealegre, hoy Fiscal General y probo jurista, para que asumiera la defensa penal de unos delitos  ya probados y demostrados en asientos contables en los cuales resultaba comprometida SaludCoop- EPS- y, por ende, él como su representante legal y conocedor a fondo de los turbios manejos en recobros, sobrefacturación y en la desviación de los recursos para la salud..

Este caso tiene aspectos muy sui generis, el Presidente o Director o Gerente de la Promotora de Salud sabía de la necesidad que tenia de celebrar un contrato de prestación de servicios profesionales para la defensa de los intereses empresariales y de la responsabilidad penal que se le pudiera derivar como persona natural, o sea,  pretendía tapar un delito con otro en ciernes, por cuanto el objeto se convertía en ilícito y, además, circundante, ya que el pago que se ocasionaba por la ejecución del objeto, cuál era la defensa por la comisión de unos delitos, provenía de un ilícito, puesto que eran dineros de destinación específica para ser utilizados únicamente en la prestación de servicios previstos en el POS.

Y, por supuesto, el doctor Montealegre Lynett también conocía perfectamente el intríngulis de esta fabulosa contratación. Seis o siete mil millones de pesos no se los gasta nadie comprando ‘jabón de tierra’, ni están detrás de una puerta, ni los tiene el señor Palacino como una ‘caja menor’, no quedando la más mínima duda de que esta suma astronómica hacía parte de los recursos de la Unidad de pago por capitación y que estos no son considerados como rentas de esta empresa, sino que pertenecen de manera inequívoca al sistema de la seguridad social en salud, son dineros o recursos públicos exclusivos para este fin.

Fue desconcertante para muchos, e ininteligible para otros, que después de ese anuncio tan rimbombante del ‘saqueo a la salud’ y señalando a la EPS- SaludCoop- y algunas de sus filiales de ser los responsables, el Presidente Santos con desfachatez, con poco respeto por la administración de justicia, y con una especie de connivencia, haya ternado ante la Corte Suprema al doctor Montealegre Lynett para el cargo de Fiscal General de la Nación, siendo apoderado defensor de las mencionada empresa, limitándose éste a guardar un silencio sepulcral cómplice y a renunciar al poder que le había sido conferido, pero sin reintegrarle al Fosyga la fabulosa suma que recibió por honorarios profesionales, ya que estos dineros no son de propiedad de SaludCoop- EPS, sino que pertenecen a los recursos públicos de la salud. Y es aquí donde radica el problema.

El doctor Montealegre se encuentra en una encrucijada difícil frente a unos valores éticos y morales de gran calado, porque no estamos refiriéndonos a un ‘paisano cualquiera’, sino al Fiscal General de la Nación, y él lo sabe muy bien, que aquel cuyos valores morales y éticos sean débiles y carezcan de fortaleza y arraigo o los que posea sean ajenos al medio en que se convive, serán éstos los que primen al” Ser”, o sea, el individualismo por sobre todo, el interés personal sobre el colectivo o general, entonces tendrá plena aplicación aquello de que: “el fin justifica los medios”.  Lo contrario, seria “el Deber Ser”, lo ideal y de gran garantía para el desempeño de un cargo de esa magnitud.
Señor Fiscal, con cuál se quiere quedar con el “Ser” o con el “Deber Ser”. Es evidente que en el cerebro del doctor Montealegre hicieron mayoría las neuronas que están a favor del “Ser”.

Apostillas: Por favor, señor Fiscal, no permita que en sus narices se sigan cometiendo actos abominables de corrupción, una de sus Asesoras, la doctora Alemán Pérez, conoce a la perfección las anomalías graves que están ocurriendo en la Fiscalía 25 especializada de la Unidad contra el Terrorismo- proceso 314, y en la Fiscalía 62 Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá, proceso 2400, que lleva 15 meses bregando a resolver un recurso de apelación, y los delincuentes libres y más tranquilos que funcionario de la Fiscalía.

Estoy convencido de que los cambios sustanciales en este país, no se pueden esperar a través de los medios democráticos, tampoco por los violentos, menos con los horripilantes ‘falsos positivos’, ni con Uribe ni que ocho cuartos, hay que escudriñar hasta encontrar el camino para lograrlos.

Manizales, Mayo 26 de 2012.