2 de agosto de 2021
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Sarkozy, en brazos de la ultraderecha

13 de mayo de 2012
13 de mayo de 2012

albeiro valencia llanoEsta frase preocupa a los demócratas de Europa porque fue pronunciada por el presidente de Francia, candidato a la reelección.

La crisis de Francia

El pueblo francés no está contento con Nicolás Sarkozy por el débil comportamiento de la economía, por el acelerado desempleo y porque su alianza con la canciller alemana, Ángela Merkel, no ha logrado sacar a la Unión Europea (UE) de la crisis económica. El pesimismo se apoderó de la población; la segunda potencia económica de Europa vive de las glorias del pasado, pues el futuro es incierto. En este contexto las elecciones del próximo 6 de mayo podrían cambiar la orientación neoliberal de Francia  y señalar una nueva vía para el atormentado “viejo continente”.

El derrumbe de Nicolás Sarkozy

El Presidente se preparó para las elecciones del pasado 22 de abril con la estrategia de la mano dura y con exageradas apariciones en los medios. Después de los atentados del 19 de marzo contra una escuela judía, desplegó una impresionante cacería contra los autores y cómplices, que le significaron muchos créditos como luchador contra el terrorismo. En esta dirección endureció su doctrina contra la inmigración y la inseguridad; plantea el respeto “de nuestras fronteras”, la preservación del modo de vida y pide un examen de francés a los nuevos inmigrantes, para garantizar su integración; aspira a conseguir votos en el ultraderechista partido Frente Nacional. Para redondear su programa pide la revisión de los acuerdos Schengen y un “FBI Fiscal”.

Pero los franceses no le perdonan la reducción del presupuesto de la seguridad social, las restricciones al derecho de pensión, a la educación y a la salud, la promoción sutil del odio religioso, la oposición al matrimonio homosexual y el exagerado ajuste del cinturón presupuestal. Por estas razones perdió en la primera vuelta presidencial, frente al candidato socialista François Hollande; porque el pueblo quiere que Francia vuelva a ser la gran república de la prosperidad. Sarkozy es el  primer presidente, en la historia de Francia, en no salir reelegido en la primera vuelta.

Un nuevo modelo económico para Francia

El  triunfo de Hollande, en la primera vuelta, no fue una sorpresa; pero para las elecciones del 6 de mayo deberá contar con el apoyo de Jean-Luc Mélenchon, quien es el vocero de una coalición de partidos y movimientos sociales; entre ellos se encuentran el Partido Comunista Francés, el Partido de Izquierda y la Izquierda Unitaria; en las elecciones del 22 de abril Mélenchon alcanzó 11,7 % de los votos. Está, además, la candidata ecologista Eva Joly, con 2,2 % y el centrista François Bayron, con el 9%. Y para la segunda vuelta, las encuestas dan ganador a Hollande, con una diferencia entre 6 y 12 puntos.

El candidato socialista defiende un programa contundente para las condiciones de Francia: renegociar el tratado europeo, que impone la disciplina fiscal y los ajustes, así como reformular la alianza entre Sarkozy y Merkel, denominada Merkozy.

Hollande se ha referido a los acuerdos de la UE diciendo que “no se puede aceptar que la austeridad sea la regla durante 10 años” y propone incluir un paquete de crecimiento, de empleo, de investigación y de innovación. Propone, de plano, reorientar el pacto de estabilidad fiscal y rechazar el plan de austeridad impuesto por la UE. Así las cosas la inmensa mayoría de los mandatarios europeos están con los pelos de punta: si triunfa Hollande, el 6 de mayo, Francia girará a la izquierda y piensan que este sería un pésimo ejemplo ante la agudización de la crisis económica.

Las últimas noticias confirman que España y Holanda están en recesión. Ya colapsó la coalición de gobierno en La Haya, pues no hubo acuerdo sobre los ajustes de presupuesto para cumplir con las exigencias de la UE. De otro lado España cayó en recesión, por segunda vez, desde 2009; es el tercer déficit más grande de la Eurozona. En este ambiente Francia puede definir su propio modelo económico, pero también el futuro de la UE.

¿Resucita el socialismo?

En su discurso del 22 de abril dijo Hollande que “Ahora, soy el candidato de todas las fuerzas que quieren una verdadera república irreprochable”. Si triunfa en mayo podría convertirse en el segundo presidente socialista, después de Françoise Miterrand, en 1981. Este sería un duro golpe para la UE, que se encuentra en cuidados intensivos por la crisis económica y donde la inmensa mayoría de los gobiernos son de derecha. El fantasma del posible triunfo de un gobierno de centroizquierda preocupa y alarma a los verdaderos dueños del poder: Banco Central, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea.

Parece que los ecos de Miterrand se reflejan en el programa de gobierno, donde hay puntos gruesos que favorecen a los sectores populares y capas medias: derechos de los trabajadores, creación de puestos de trabajo, impulso a la educación e inversiones gigantescas en el sector cultural. Estos temas son atacados por los opositores, quienes alegan la falta de recursos por la crisis económica.

Sin embargo 40 destacados economistas publicaron una carta abierta en el periódico Le Monde, donde sostienen que las propuestas de Hollande, sí se pueden realizar. Queda todavía un difícil camino, hasta el 6 de mayo, y Sarkozy está utilizando el poder de los medios y el juego sucio.

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A Hollande le está favoreciendo el desespero de Sarkozy quien en el afán por conquistar los votos de la ultraderecha del Frente Nacional, de Marine Le Pen, está olvidando a su propio partido y marcha hacia el suicidio político. Por ahora Sarkozy asustó a su propio partido y los enemigos políticos acarician la posibilidad de un gobierno socialista.