13 de junio de 2024

«Comba» facilitará a la justicia estadounidense las redes que utilizaba su cartel

8 de mayo de 2012
8 de mayo de 2012

Agrega la versión que Calle Serna «también está buscando acuerdos con los agentes norteamericanos para que su hermano Luis Enrique, el segundo en la cúpula del cartel, siga los mismos pasos que él».

De acuerdo con las versiones de la cadena radial, en estos momentos ‘Comba’ ya se encuentra en Nueva York, Estados Unidos.

Se conoció, además, que la orden era capturar a Calle Serna antes de que saliera del país con destino a Aruba.

Los llamados ‘Comba’ construyeron en la última década un ‘narcoimperio’ que tiene activa presencia en varios departamentos, especialmente en el Valle del Cauca.

Javier Antonio Calle Serna, el mayor de los dos hermanos, tenía tres alias dentro de ‘Los Rastrojos’ (la organización de sicarios a su servicio, creada por el capo del cartel del Norte del Valle, Wílber Alirio Varela, alias Jabón, asesinado hace varios años en Venezuela): le dicen Comba, Combatiente y El doctor.

Javier Antonio Calle Serna fue uno de los sicarios, uno de tantos, que estuvieron al servicio del llamado cartel del Norte del Valle. Hacia 1993 ya era un experto en el manejo de armas. Un gatillero puro. Entonces fue escogido para participar en un hecho doloroso que aún hoy recuerda el país: la masacre de Riofrío, en el Valle.

De la mano de Jabón, Calle fue escalando en la pirámide de la mafia del cartel del Norte del Valle y el narcotraficante lo convirtió en su mano derecha cuando mató a sangre fría a alias Nico, el jefe de seguridad de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, jefes indiscutibles del cartel de Cali. El crimen ocurrió en 1995, en el restaurante El Rodizio, en la capital del Valle. Comba llegó al sitio y le descargó el arma sin mediar palabra.

Javier Antonio, a comienzos de 1998, se convirtió en parte de la seguridad personal de Jabón y, al mismo tiempo, dirigió una oficina de cobro en Cali, llamada Mongo. Cuando Varela fue víctima de un atentado en marzo de 1998, Javier Calle Serna fue el encargado de custodiar a su jefe de día y de noche, primero en la clínica de Occidente y luego en la Valle de Lily.

Por esa misma época, a comienzos de 2000, fue citado por Varela a una reunión, donde recibió la orden de unirse con Diego Pérez Henao, alias Diego Rastrojo, para fortalecer el ejército de sicarios que tenía Varela para enfrentar a Diego León Montoya, alias Don Diego. Así fueron tomando forma ‘Los Rastrojos’, que actualmente cuenta con unos dos mil hombres en armas, con presencia en el Valle, Chocó, Arauca, Nariño, Putumayo, Antioquia, Atlántico, Córdoba, Bolívar, La Guajira y Norte de Santander.

En sus inicios ‘Los Rastrojos’ fueron financiados por Ramón Quintero, y enfrentaron a muerte a ‘Los Machos’, la banda de Don Diego. La guerra dejó una estela de muerte y sangre: entre 2002 y 2007 perecieron unas 2.000 personas. El infiltrado constató que el hombre de confianza de Javier Antonio Calle Serna es alias Galleta o Felipe. Se tiene información de que dirige bandas sicariales conocidas en Cali como ‘Los hermanos Aristizábal Gómez’, ‘El Flaco Gerson’, ‘El Cortijo’, ‘Las Pelusas’ y ‘Alpiano’.

Luis Enrique Calle Serna, hermano menor de Javier Antonio, fue arrastrado por él para hacer parte de la estructura criminal de alias Jabón. Tenía 21 años cuando entró a la organización por la promesa que le hizo el propio Varela de financiar sus estudios de aviación. En efecto, Varela le pagó cursos de especialización en pilotaje de helicópteros.

Estos dos hombres, los llamados hermanos ‘Comba’, son objetivos de alto valor para las autoridades y para el Gobierno. Por ellos se ofrece una recompensa de hasta $5.000 millones.

Investigados por 37 homicidios los hermanos Calle Serna

La Unidad Nacional de Fiscalías contra las Bandas Emergentes, Bacrim,   investiga a los hermanos Javier Antonio y Luis Enrique Calle Serna por su presunta responsabilidad en los delitos  de concierto para delinquir con fines de desplazamiento, desaparición forzada, secuestro, homicidio y tráfico de estupefacientes.

En ese proceso se busca establecer la posible participación de los dos procesados en 37 homicidios, cinco desapariciones forzadas,  tráfico de estupefacientes,  tráfico de armas, dos desplazamientos forzados y cinco secuestros.