27 de julio de 2021
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Operado el organista Jaime Llano González

14 de mayo de 2012
14 de mayo de 2012

jaime llano

Al maestro, nacido en Titiribí, Antioquia, el 5 de junio de 1932, se le extrajo un tumor benigno de la cabeza, según informó un vocero de la familia, conformada por su esposa Luz Miriam y sus hijos Jaime León, María Elena y Luis Eduardo Llano Aristizábal.

El artista nacional, que hizo llave admirable, en la televisión, con  Eucario Bermúdez, en el programa ”Tierra Colombiana”, acompañó musicalmente en las salas de grabación de Sonolux a Obdulio y Julián, Garzón y Collazos, Gómez y Villegas, los Hermanos Martínez y Víctor Hugo Ayala y otros artistas pertenecientes a la desaparecida marca de las estrellas.

Los médicos dijeron que la operación fue un éxito y tras unas horas de permanencia en la unidad de cuidado intensivos, fue dado de alta.

El órgano legendario

Homenaje a Jaime Llano González

Por: Juan Carlos Piedrahíta B.
El Espectador.com

Desde el viernes pasado el gran maestro colombiano, próximo a cumplir 80 años, está hospitalizado en la Fundación Santa Fe, en Bogotá, a causa de un coágulo en el cerebro.

Jaime Llano González es el hombre orquesta. Para conseguir lo que él hace algunos requieren una sinfónica completa o, en el mejor de los casos, un trío o un conjunto de cámara. Él es autosuficiente y tan sólo necesita sus manos apoyadas estratégicamente en un mueble de madera con filas de teclas blancas y negras. El aparato, inmenso y espacioso por demás, se llama órgano y es el respaldo perfecto para que el maestro adelante un recorrido por los aires más conocidos de nuestra música.

Los sonidos del interior tan populares desde las décadas del 60, 70 y 80, son reconocidos, en gran medida, debido a su gestión, pensada sin contemplar fronteras y con el ánimo de enriquecer las atmósferas artísticas del país en el que nació el 5 de julio de 1932. Titiribí, en el departamento de Antioquia, fue su primera plaza y desde allí comenzó a cosechar el gusto por esta música que durante su infancia y su juventud era denominada como ‘de carriel’.

El maestro Llano González estudió algunos semestres de medicina, pero el poder de la música fue más fuerte y se dedicó al aprendizaje del lenguaje de las notas aplicadas a los instrumentos de las teclas. Después de culminar su bachillerato en Medellín, se radicó en Bogotá y en esta ciudad conoció a quien, después de su mamá (doña Magdalena González), ha sido su mayor influencia en el medio artístico, Oriol Rangel. Con él fundo el conjunto Los Maestros, uno de los primeros grupos dedicados a la musicalización de programas en televisión como Así es Colombia, Tierra colombiana, Reportaje a la música y Embajadores de la música colombiana, espacio que permaneció al aire durante casi una década.

Uno de los méritos más importantes de Jaime Llano González es que se arriesgó. Él ubicó en el mismo renglón las manifestaciones folclóricas de Colombia y un instrumento como el órgano, dedicado durante siglos a la música clásica y al acompañamiento de misas y demás expresiones que ofician los actos litúrgicos. Pensó en la manera en la que tanto la música como su instrumento se compenetraran, crecieran al unísono y se hicieran el favor mutuo de consolidarse. Y lo ha logrado.

Con el órgano, esa extraña especialidad y su mayor afición después del bambuco, porque varios de estos instrumentos adornan su casa y asegura que cada uno tiene su personalidad, les ha dado una dimensión internacional a los aires del interior colombiano y desde su intervención se escuchan en el mapa mundial pasillos, guabinas, torbellinos y, por supuesto, bambucos. El maestro ha realizado arreglos de algunas de las piezas emblemáticas en el espectro nacional, pero también ha compuesto piezas memorables en su particular lenguaje. Si te vuelvo a ver, Puntillazo, Ñito y Orgullo de arriero forman parte de su acervo personal.

“A pesar de que los instrumentos de tecla producen notas similares, éstos son bien distintos. El piano es un instrumento de percusión al momento de amortiguarse las teclas con el martillo, mientras que el órgano es de viento”, comentó en alguna oportunidad Jaime Llano González, cuando se le interrogó sobre las similitudes y diferencias entre el piano y el órgano.

Su mayor preocupación es que toda la tradición de la música del interior se está perdiendo, porque a las nuevas generaciones de intérpretes y compositores lo primero que les enseñan es a tocar canciones foráneas como Happy Birthday y varias del repertorio de los Beatles. Así que piensa que todo su esfuerzo de más de 50 años de actividad musical se puede perder si no se diseñan estrategias para difundir las melodías tradicionales del interior del país.

El maestro Jaime Llano González vive en la actualidad una compleja situación con su salud, empeorada desde el viernes pasado, cuando fue hospitalizado en la Fundación Santa Fe, en el norte de Bogotá, debido a un coágulo en el cerebro. Su intervención quirúrgica, programada para los primeros días de esta semana, reviste de un riesgo mayúsculo, porque requiere incisiones en la corteza cerebral. El cuadro médico espera una evolución satisfactoria, al igual que el país musical, que lleva aprendiendo de Jaime Llano González más de medio siglo. ¡Música, maestro!

Voces sobre Llano González

“No ha habido en los últimos 60 años buena ocasión para la música colombiana donde no esté el nombre de Jaime Llano González”, Bernardo Hoyos, director de la emisora HJUT.

“La música del país ha tenido en Jaime Llano, un cantante pregonero, un queredor colombiano. Para él y su labor, va un saludo carranguero”, Jorge Velosa, músico colombiano.

“Me parece innovador y visionario. Jaime Llano se atrevió a buscar nuevas sonoridades y a experimentar con nuevos instrumentos para su época”, Héctor Buitrago, músico colombiano.

“El maestro Jaime Llano es un referente obligado de la música colombiana, no sólo por el instrumento que toca, sus aportes en composición y los grupos a los que perteneció, sino por su visión moderna de la música”, Eduardo Carrizosa, director de orquesta.

“Sus grabaciones, que son salvaguarda del patrimonio colombiano, y su generosa participación en todos los eventos musicales, han sido la inspiración de muchos”, Juan Antonio Cuéllar, presidente Fundación Nacional Batuta.

“Fue quien nos enseñó a conocer y amar la música colombiana. Es el maestro de maestros, con quien llevo más de 50 años de una muy cercana amistad”, Ruth Marulanda, música y compositora colombiana