30 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La región empeora

23 de mayo de 2012
23 de mayo de 2012

El trabajo escasea y no existen cifras que nos demuestren lo contrario. Sólo las obras en ciernes y que constituyen un buen augurio para la ciudad como Unicentro Armenia, el Centro Comercial Calima, Mokaua plaza, el SAO que se construye en la zona sur occidental de la ciudad le han aportado al trabajo en la industria especializada de la construcción. Estas son empresas para el crecimiento de la economía local que van a solucionar parcialmente el problema del desempleo, pero no las suficientes para superar la situación de crisis que vivimos los quindianos.

La educación tiene que ser en el Quindío una proyección con futuro audaz. Estamos en el siglo XXI y desde las últimas dos décadas del anterior el mundo está enfrentado a grandes cambios entre ellos el de la competitividad global que lo tiene ad portas de un mundo único. Cualquier empresa grande, mediana o pequeña está en el deber de estimular el pensamiento creativo y el reexamen de las viejas creencias y de los viejos hábitos, pero el Quindío está en crisis porque las perspectivas políticas son cada día peores.

­Díganme si está o no en crisis un departamento cuyo gobierno se niega a hablar con las entidades del sector privado y que por el contrario está empeñado en perseguirlas. Empresarios por la Educación desde su constitución en Colombia y en su capítulo departamental no ha tenido como intención sino contribuir al mejoramiento de la educación en todo el país.

El lema ha sido “Todos unidos por la educación” pero en el departamento que ahora parece inscrito a un capítulo de bárbaras naciones nada es posible. El sector privado es objeto de persecuciones y cuenta con aliados entregados a la perversidad por la defensa de sus conveniencias económicas personales sin mirar siquiera el porvenir de sus propios hijos, en una miopía deliberada que le aporta exclusivamente al subdesarrollo de la región. Aquí hay gente que lo que hace con la mano lo borra con el codo como en el caso de la educación, porque sencillamente lo que están aprendiendo nuestros estudiantes no es lo que se necesita en el mercado laboral y mientras no estemos ajustados a las exigencias del mundo de hoy seguiremos en nada.

El Quindío viene de mal en peor porque tiene para su desfortuna un gobierno cargado de rencores y estimulado para sus indebidos comportamientos por mentes ruines para quienes lo que importa no es el desarrollo, la prosperidad y la convivencia en la región, sino los dividendos personales del momento. El gobierno no entiende lo que significa negativamente que mientras que la economía del país crece, la del Quindío se vea disminuida en la mayoría de sus frentes.

El comercio, la pequeña industria, el transporte, inclusive la venta de arepas en esquinas de los barrios de Armenia con la que se defienden madres cabezas de hogar para la manutención de su familia, es menor ahora en esta crisis colectiva agravada por la reducción creciente de los valores.

Para la superación de todas estas adversidades que golpean al Quindío necesitaremos líderes que puedan ser guías en los tiempos cambiantes y turbulentos que estamos viviendo. Gobernantes capaces de liberar el potencial de los demás y que respeten la institucionalidad. Politiqueros siempre y en todo lugar y particularmente en los gobiernos territoriales del país, no harán otra cosa que lo que hoy están demostrando: pobreza de espíritu, carencia moral, incapacidad política, mediocridad, insensatez y corrupción. Crónica del Quindío.