23 de junio de 2024

La puerta giratoria.

9 de mayo de 2012
9 de mayo de 2012

victor zuluagaPero en la vida real ocurren situaciones similares, como por ejemplo, la de la señora Lee Stapleton Milford. Esta señora, abogada norteamericana, fue encontrada en una habitación de un lujoso hotel de Cali cuando la policía buscaba afanosamente a un narcotraficante.

La pregunta que se hizo la Policía de inmediato fue: ¿qué hace esta señora conversando con un abogado de un conocido narcotraficante colombiano?  Pero es obvio que la pregunta no hubiera tenido sentido si dicha señora, hubiese sido, por decir alguna cosa, parte de una banda de narcotraficantes. El horror y el desconcierto se deriva del hecho siguiente: la señora en cuestión fue por muchos años el terror de los narcotraficantes, en su calidad de Fiscal de la nación norteamericana, por muchos años. Es más, su destacado desempeño en su oficio de Fiscal, la llevó a ocupar en el año de de 1996 la jefatura de la División de Antinarcóticos del Departamento de Justicia. Hechas las averiguaciones del caso, se concluyó que ella está asesorando al narcotraficante Juan Carlos Ramírez Abadía, alias “Chupeta”, con el fin de saldar las cuentas pendientes que tiene con el gobierno norteamericano.

Horror, desazón y toda una serie de adjetivos se podrían utilizar con el fin de calificar la actitud de la señora Lee, que de justiciera, resolvió cambiar de bando para poner todos sus conocimientos al servicio de quienes en su momento combatió. Eso es lo que se llama, utilizar la puerta giratoria, que siendo una acción legal, no deja de ser carente de ética.

Y ese fenómeno es muy usual entre nosotros: Ministros que salen de su cargo para ocupar un cargo en la empresa privada o viceversa, quedando lo intereses del Estado, lesionados en materia grave. Por ejemplo, empleados de multinacionales de los Hidrocarburos que llegan al Ministerio de Minas a facilitar procesos de titulación de tierras para la explotación minera y de hidrocarburos. O como lo tuvimos en el pasado: un ejecutivo de la Federación Colombiana de Comerciantes que llega al Ministerio del Interior, para facilitar las negociaciones en los procesos de reelección del doctor Uribe.

Pero como el mal ejemplo cunde por arriba y por abajo, tampoco nos puede parecer extraño que un señor Decano de cualquier Facultad de Universidad en Pereira, llegue a una reunión en representación de este centro educativo a hablar como “empresario”, de la necesidad que existe de “ablandar” las exigencias que tienen las Universidades para que los operadores privados puedan participar con un margen de ganancia mayor en las propuestas que desde ese sector se hagan. También en este caso la cuestión tiene todos los visos de legalidad, pero de ninguna manera de transparencia ni mucho menos de ética.