27 de julio de 2021
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La energía de la flor modifica el pensamiento

11 de mayo de 2012

jesus heli giraldoY esos es lo que se puede inferir de la propuesta del Dr. Edward Bach con su sistema de curación basado en la energía de las flores por él descubiertas: equilibrar la energía, reemplazando los mensajes negativos por otros de esperanza y fe. Una mente negativa es una mente enferma, al contrario el pensamiento de la persona saludable se caracteriza por la actitud positiva siempre.

La energía es la materia prima de todo cuerpo vivo, sin ella el organismo se desintegra, y ella puede tener diversa manifestaciones según la transformación que esté produciendo: eléctrica, mecánica, cuántica, térmica, cinética, lumínica, alimenticia, calorífica, atómica, etc., etc., son múltiples las formas de energía que podemos encontrar, pero a pesar de todos los etcéteras la energía es solo una: vida. Otros tipos de energía importantes a considerar, por el trabajo que realizan, son la energía potencial, bioquímica, de enlace, magnética y vibracional.

La energía vibracional está asociada a la oscilación o movimiento de los enlaces al interior de la molécula de una partícula sin desintegrarla ni romperla. Este parece ser el tipo de energía que el Dr. Bach tuvo en cuenta en su permanente observación para entender la acción de las flores en el cambio de comportamiento humano y de otros seres vivos.

Acudiendo a la neuroquímica y neurofísica del cerebro, encontramos en los neurotransmisores los elementos de comunicación responsables de que la acción de la flor llegue al cerebro. Los neurotransmisores son sustancias o partículas de condiciones físicas y químicas reconocidas que tienen como función la comunicación entre el cerebro y los distintos órganos, y otras partes del cuerpo, en ambas direcciones, son llamadas hormonas de la comunicación, llevan y traen información diciéndole al cerebro lo que sucede en el mapa orgánico, generando todo tipo de emociones según esa indagación.
La energía vibracional de las partículas de la flor, ingeridas al consumir el remedio floral de Bach, tiene la capacidad de transferirse y modificar la energía vibracional del neurotransmisor, logrando el efecto que busca la energía: cambiar, transformar. Modificando el mensaje negativo de la enfermedad, o la actitud negativa del individuo, empieza el proceso de cambio desde adentro.

El cambio logrado a través del equilibrio propiciado por la flor con su energía vibracional, inmersa en la del neurotransmisor, empieza a sentirse y, mediante la acción repetitiva, gracias al consumo frecuente de la flor de Bach indicada, las moléculas cerebrales acceden  a la nueva vibración y mejoran el comportamiento. Así se ha cumplido el trabajo de la energía de la flor, la conducta habitual resulta equilibrada y mejorada, recuperando la salud como resultado del bien pensar alcanzado y terminando en el bien estar. El proceso neuroquímico y neurobiológico, aparentemente confuso y difícil de entender, se hace  comprensible al aceptar la verdad inexorable de las leyes de la vida que nos hablan de la presencia irrefutable de la energía, en todos y en todo, y su papel transformador. Aunque el Dr. Bach nunca aceptó este tipo de explicaciones ya que esperaba que “sus remedios estuviesen apartados de la ciencia, apartados de las teorías”. La sabiduría del Dr. Bach pudo intuir cuál era la flor que tenía esa energía o sustancia invariable con el tiempo indicada específicamente para cada uno de los comportamientos a tratar. Honremos su memoria porque el secreto nunca lo podremos conocer.

“Todo en la naturaleza es simple”, concluyó el Dr. Bach,  sin embargo, experimentó durante el tiempo necesario  para comprobar la efectividad de su descubrimiento, la cual ha  sido comprobada y ratificada desde su muerte, ocurrida en 1936, por múltiples curaciones en muchos países, siendo mencionado el uso de su sistema de curación por la misma Organización Mundial de la salud (OMS), desde el año 1976, y por la FDA de los Estados Unidos, varios países le otorgan permiso sanitario. Las flores de Bach hacen parte de la terapéutica complementaria pero en ningún momento deben considerarse como medicina alternativa.

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