21 de junio de 2024

¿Y dónde carajos se patrocina la impunidad?

5 de mayo de 2012

marco uribeComo medio de una defensa vergonzosa de ciertos delincuentes aventajados que se desempeñaron con perverso lujo de detalles, unos, como Altos funcionarios estatales, otros, como Parlamentarios de la coalición del gobierno en los dos pasados cuatrienios, se afirmó de manera alegre que ciertas sindicaciones delictuales que se le hacían a aquellos y a estos eran producto o consecuencia de una ‘justicia politizada y sesgada’, la cual orquestaba la Corte Suprema de Justicia acompasada por la Fiscalía General de la Nación. Situación más que alejada de la realidad, y que sólo trajo confusión y señaló el sendero equivocado para la búsqueda del antídoto para combatir de manera frontal la impunidad.

Como no se pretende el imposible de tapar el sol con una mano, sino de identificar los puntos neurálgicos y concretos que nutren la impunidad y que, en últimas, es la fuente principal de la corrupción, es impajaritable reconocer que las tres ramas del Poder Público han sido permeadas y/o salpicadas con escándalos de gran envergadura, con mayor énfasis en la Ejecutiva y Legislativa, sin que se trate de exculpar a la Judicial, ya que ella tiene a su cargo la investigación, la instrucción, la acusación y el juzgamiento de los delitos, con las excepciones de ley, siendo ésta, sin duda alguna, el lugar preferido para el apoltronamiento de la mencionada y abominable impunidad.
Mientras subsista la especie humana perdurará como su sombra la corrupción, como un genérico innegable, siendo la impunidad su generador singular. Se es corrupto por acción o por omisión y sus diferentes móviles van dirigidos a un objetivo focalizado para provecho propio o ajeno.

Razón le asistía al expresidente Turbay Ayala cuando afirmó: “Reduciré la corrupción a sus justas proporciones” ya que acabarla es un casi imposible, campea en todos los rincones del planeta y su práctica está sujeta a la formación del individuo y a sus valores éticos y morales. Iniciar su reducción es factible y su control depende más de grandes compromisos y esfuerzos permanentes que de sanciones punibles.

El  antídoto contra la corrupción es la erradicación de raíz de la impunidad, no siendo ni un imposible ni cosa difícil ni del otro mundo, habida cuenta que la administración de justicia es un monopolio estatal que se ejerce a través de unos pocos operadores judiciales, comparados cuantitativamente con el resto de la sociedad o comunidad, y quienes son los encargados de la aplicación de las sanciones punitivas, velando prioritariamente porque ningún delito quede impune.
Una verdadera reforma a la justicia requiere: voluntad política en un consenso del Gobierno, Altas Cortes y Legisladores; desprendimiento total de egoísmos, intereses personales, familiares y patrimoniales; ausencia de apetitos de poder; vocación de servicio a la comunidad; desempeño leal del mandato conferido; respeto absoluto al principio general de la igualdad y del debido proceso. Por supuesto, se parte de la premisa que los legisladores son pulquérrimos y no tienen nada que temer sobre lo que aprueban.

Superadas las expectativas anteriores, se dote al Estado de una legislación férrea en lo referente a la administración de justicia: creación de un nuevo ente como Sala de Veeduría, Control Disciplinario y de Gestión de la rama judicial, realizaran control directo a fiscales y jueces en sus labores cotidianas, evitando congestión e impunidad, cambiando radicalmente su conformación y elección; reformar la manera de investigar y juzgar al Fiscal General; suprimir la Procuraduría General de la Nación, hay dualidad con Defensoría del Pueblo y Oficinas de Control Interno; suprimir los subrogados penales, ya que son generadores de impunidad y afectan la parte punitiva lo que la hace nugatoria; no conceder ninguna prerrogativa a los Aforados; supresión de las funciones judiciales a través de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Respresentantes. Con esto se daría un paso importante  y sería de gran alivio.

Quedan pendientes unos ajustes de carpintería en los Juzgados y en la Fiscalía, sobre todo en ésta que es el pedestal a la impunidad, desde la avenida La Esperanza frente al Bunker o pasando por un lado de cualquier Despacho de la Fiscalía, se siente el hedor putrefacto que expele.

En la Fiscalía abundan las ‘Magaly Moreno’, tiene infiltraciones de paramilitarismo por doquier; es aberrante la solidaridad de cuerpo y de espíritu en su interior; los Asesores y Jefes de Unidad son conniventes y complacientes con sus subalternos, sólo les preocupa su canonjía; son expertos en ocultar y aplicar el filtro a las quejas graves que se formulan; permiten que ciertos fiscales sean omnímodos y omnipotentes, sin importar si prevarican o no, que amparados en una autonomía e independencia ficticia hacen lo que les venga en gana; se les olvida que son unos simples empleados públicos y por prepotencia no atienden los requerimientos del público, así sean solicitados de otra ciudad; los compadrazgos y amistades indeseables que se granjean por arraigo en las oficinas es sofocante y preocupante.

Pongo estos casos concretos como abre bocas: ¿Qué ha pasado con el Cohecho que se dio en la Yidispolìtica? ¿En qué va el Proceso contra Carlos Alonso Lucio? ¿Qué interés patrimonial, político o de amistad tiene la fiscal 25 Unidad contra el Terrorismo en el proceso 314? ¿Se estará favoreciendo en este proceso a los paramilitares implicados o a los padrinos políticos de éstos? ¿Qué pasa con el proceso 2400 de la fiscalía 13 Unidad Anticorrupción, que su imputación de cargos fue apelada hace 14 meses y no se ha resuelto este recurso?

En este país tenemos de todo como en Botica, tal es el caso de ciertos medios de comunicación que posan de ostentar mucha independencia, pero de forma velada ocultan información desconociéndose los móviles y privando del derecho a la información que tiene la comunidad, coadyuvando, como en este caso concreto, a una impunidad. Gracias a Noticias Uno, LA RED INDEPENDIENTE, por esta efectiva y oportuna colaboración y felicitaciones por tener dentro de su equipo unos periodistas acuciosos, serios, responsables y muy profesionales.

Manizales, Mayo 5 de 2012.