21 de junio de 2024

Gremios agropecuarios

3 de mayo de 2012

 

ana milena lopez¿Quién no va a saber que si le venden un pernil de pollo a mitad del precio de otro, compra el de la mitad de precio? Hasta Simón El Bobito. Pues parecería que nuestro Gobierno, firmante de los tratados  TLC por Colombia, a pesar de saberlo y aunque le doliera la hecatombe que sufrirá – por ejemplo – el sector avícola colombiano con el ingreso de cuartos traseros de pollo desde Estados Unidos, nada pudo hacer para evitarlo desde inicios del año 2000.

En el Foro de la Universidad Nacional en Palmira por su Aniversario 78,  el Presidente de FENAVI parecía llorando un muerto. Explicaba que desde el año 2005, cuando vieron que de nada valdrían sus argumentos y que serían fuertemente afectados como productores de pollos para consumo, comenzaron a alertar al Gobierno de esta situación. A solicitar que ante la inminencia de la medida de abrir el mercado, les dieran unas condiciones de juego que los equilibraran, como poder vender a otros mercados internacionales y la modernización del regulador sanitario, el Instituto Colombiano Agropecuario,  para obtener la sanidad necesaria de esos animalitos antes de mandarlos al extranjero congelados.

Pues en quince años nada pasó. Como un buen mago, el gobierno prestidigitador con amplia sonrisa mostró debajo de las mangas: nada por aquí y nada por allá. Pero yo quiero creer que debajo de la sonrisa estaban las lágrimas. Porque a ningún gobierno colombiano le va a gustar que haya una hecatombe entre los miles de trabajadores del sector avícola y que ese tacita de plata, esa extraordinaria agroindustria de los centavos que genera miles de millones diariamente y los redistribuye en la población, se quiebre.

Entonces ¿qué nos lleva a ese diálogo de sordos? Que unas manos codiciosas encendieron una bomba de vacío y no hay aire para transmitir el sonido. El sistema monetarista internacional no lo permite. El escenario internacional no vela por una redistribución equitativa de los recursos. Por eso en Colombia y en todos los países del planeta brotan en los jardines, en los patios traseros de las casas y en los páramos,  los pozos de petróleo de los Rubiales, las minas de oro de los Canadienses, las explotaciones de Coltán en el Arbol Sagrado de las Almas. Todo eso se ha pactado en los escenarios internacionales.

Encuentros nacionales para pactar algo? Perdón, creo que es hora de que los gremios preparen a muchos de nuestros jóvenes primero para que sean unos extraordinarios seres humanos y después para que hablen inglés – idioma de los negocios –, saquen sus pasaportes y asuman con todo el corazón y sus conocimientos la capacidad de negociar allá afuera, con las credenciales que les otorguemos los colombianos. Negociadores investidos de la fuerza de los gremios- lácteos, frutales y hortalizas, huevos y carnes, cereales – y protegidos por la Constitución y por la estructura gubernamental. Símbolos de la alianza Gremios-Gobierno.

Son los negociadores de un cambio en el sistema económico global. De la redistribución equitativa de los recursos en los escenarios internacionales. FAO para los alimentos. ONU para los nuevos derechos humanos. Ellos han de traer a casa los marcos para negociar en condiciones que hagan posible la vida. Y ahí sí, con unos tratados internacionales que cuiden la vida de todos antes de más nada, nos sentaremos en casa ilusionados a hacer juiciosos la tarea de producir.

Por ahora, trabajemos y lloremos nuestros muertos.

*Ingeniera Agrónoma, Universidad Nacional de Colombia. Mestre, Universidade Federal da Bahía, Brasil.  [email protected]