29 de julio de 2021
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Del Golpe de Estado

22 de mayo de 2012

pacho galvisHacia 1931 Curzio Malaparte escribió “Técnica del Golpe de Estado” por cuya autoría fue expulsado del Partido Nacional Fascista y despachado al exilio a la isla de Lipari entre 1933 y 1938. La obra de Malaparte discurre por los golpes de Estado y otras intentonas habidos en Europa desde el del 18 de Brumario de Napoleón, pasando por la toma del palacio de la Táuride por el Ejército Rojo en Rusia, hasta la “Marcha Sobre Roma” y los razona desde lo político y lo sociológico para fundar como axioma que lo verdaderamente esencial a un golpe de estado exitoso está en lo que no se ve, en lo que no se percibe, como la calidad de las fuerzas que lo estimulan y en la ejecución de acciones invisibles contundentes.

La gran enseñanza que deja el autor consiste en que un golpe de Estado solo necesita de “mil técnicos” capaces de impedir la capacidad de respuesta del gobierno, de desorientar, neutralizar, dominar y subyugar de modo ojalá pacífico a la opinión pública. De alguna manera fue lo que ocurrió en Colombia el 13 de junio de 1953 y el 10 de mayo de 1957. Los golpistas que por entonces triunfaron, de seguro estaban bien familiarizados con las enseñanzas de Curzio Malaparte.

Que se sepa nadie volvió a reeditar aquel útil manual, por lo  que lamento contarles que es de casi imposible consecución, salvo en bibliotecas añosas o de políticos que ya tengan araucarias de aserrar sobre las sepulturas.
Traigo a cuento aquella escases para tranquilizar un poco al jefe y a los abyectos al régimen de la “prosperidad burocrática” que, presas de un miedo lívido proveniente de sus propios errores, se han inventado un “golpe de Estado” de la derecha para de ese modo suscitar la misericordia del pueblo y detenerle la caída en picada libre en las encuestas, hastiado sí con el presidente, pero que paciente espera el 2014 para propiciarle un contundente golpe de opinión a la ambición del incompetente reeleccionista.

Estúpidos quienes achacan a la derecha la autoría del atentado contra Fernando Londoño Hoyos y del inexistente “ruido de sables”. Cretinos que fueran para ofrendar la vida del segundo de sus más notables caudillos. Si por algo especial se distinguen las derechas es porque cuentan entre sus filas con inteligencias insignes.

Tiro al aire: no se si todavía vive Mario Valenzuela Ruiz, conocido de autos en Bogotá por cuenta de todo chisme de “golpe de Estado”, para que  ofreciera un diplomado sobre el asunto a tanta mente calenturienta que por ahí va despavorida y sin oficio.