4 de agosto de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Crónica de una noticia (de infarto)

30 de mayo de 2012
30 de mayo de 2012

antonio pardoInmediatamente da los decisivos primeros pasos para un manejo informativo excelente e histórico en el relato de otra gesta de periodistas y protagonistas. La de los periodistas es también una memorable lección. Una enseñanza para todas las generaciones. La de los protagonistas, una lección de valor. Todo comienza un minuto después de que un joven pasajero, sin ningún conocimiento en navegación aérea, toma el mando del avión HK 646 porque su piloto ha muerto de un infarto, al comenzar la maniobra de aproximación de aterrizaje, no muy lejos de El Dorado de Bogotá. Los protagonistas en aire y tierra, —pilotos, técnicos, pasajeros y los hombres de radio— describen con serenas palabras y largos silencios los aterradores momentos que presagian la catástrofe.

Giraldo Ceballos, abogado y destacado periodista de temas económicos, vive la noticia un instante después que un infarto paraliza al piloto Gonzalo Duarte Bernal, del avión HK 646, tipo CessnaW421 en vuelo desde Cali cuando se aproxima al aeropuerto. La situación interrumpe la programación de CARACOL y la transmisión le da la vuelta al mundo.

El colapso de las comunicaciones desde el avión, la impotencia para evitar la tragedia y la angustia del periodista, marcan la historia que consterna al país.

Giraldo Ceballos en la agitada antesala de la emisión noticiosa, en el fin de la tarde, un poco después de las 6 y 30 es llamado telefónicamente por un radioaficionado. El hombre sintoniza conversaciones de pilotos de aviones. Y siempre busca al periodista para informarle cualquier novedad aérea.

El radioaficionado alerta sobre la emergencia. Un avión con su piloto muerto sobrevuela Bogotá. Por teléfono pasa el sonido que capta desde la avioneta y confirman su versión. Giraldo escucha que el piloto está infartado y que un pasajero trata de controlar el avión. Un operador de la torre dice que el HK 646 pasa a las 6 y 45 por encima del VOR del aeropuerto, pero no responde tres llamados, después de un informe incoherente del piloto (antes de morir). En este instante, una voz desde el avión dice:

«HK-646-Aló, Aló Torre de Control, Aló Torre de Control. Habla un pasajero del 446. Parece que el piloto no está en condiciones de salud, en buenas condiciones de salud».

–  Controlador: «Entiendo que el piloto no está en plenas facultades ¿correcto?»
»Estamos pendientes. ¿Quién informa?»

–  HK-646-: «Pablo Delgado Luna, un pasajero».

Giraldo Ceballos, ante la magnitud de la noticia, ordena tomar el sonido en el máster para eventualmente transmitirlo y llama a Yamid Amat, el director. Le informa sobre la conversación con la torre de control, del infarto del piloto y cómo un pasajero pide ayuda desde la cabina, pues el no es piloto.

Yamid Amat corre al máster y guía, con certeras palabras, una transmisión extraordinaria. Al aire, informa sucintamente lo que ocurre. Ordena emitir el sonido de la comunicación del avión y la torre de control. En este momento el pasajero dice que la avioneta es del empresario vallecaucano Jaime Caicedo (hermano del senador y dirigente conservador Álvaro H. Caicedo) y que cuando se aproximan a El Dorado, el piloto sufre un infarto, está muerto o inconsciente, y el avión vuela sin control. El pasajero informa valerosamente. Pero, con voz apurada, nerviosa. Han trascurrido 15 minutos de iniciada la emergencia y los colombianos escuchan con angustia:

–  HK-646: «Estoy imposibilitado. Dos (2) jóvenes (Carlos Eduardo de 17 años y Arturo León de 18 años) tratan de manejar el avión en éste momento… pero no saben manejar… necesitamos orientarnos a ver cómo llegamos a la pist».

–  Controlador: «Sí, correcto. Estamos tratando que suba (a la torre) un Comandante que conoce la aeronave y los pueda guiar. Traten de mantenerse aquí sobre el campo dando vueltas, con virajes no muy forzados, tal como lo han estado haciendo hasta el momento y creemos conseguir ahora un piloto».

–  HK-646-: «Le vuelvo a explicar. El Capitán está completamente grogui. Dos jóvenes de 17 y 18 años están en este momento piloteando sin ningún conocimiento sobre el manejo de este avión».

Se produce entonces un dramático silencio tanto en la torre como en la avioneta. Entonces interviene el periodista.

Yamid Amat informa que el aeropuerto ha sido cerrado para decolaje y aterrizaje de aviones, excepto el que está en emergencia, que en los alrededores comienza una tormenta eléctrica con fuertes lluvias que impiden la visibilidad y que hay dos aviones comerciales esperando la orden para aterrizar.
El piloto Luis Carlos Jaimes llega a la torre de control y comienza a dar instrucciones, secundado por el piloto de Avianca Felipe Sierra, más conocedor de ese tipo de avioneta. Le habla desde un avión procedente de Nueva York, (vuelo 55), a 13.000 pies de altura directamente al joven Carlos Eduardo en los comandos del Cessna.

Javier Ayala, mientras hay silencio en la avioneta y la torre de control, confirma que el piloto infartado es Gonzalo Duarte Bernal de 51 años, de Bogotá pensionado dos años atrás por Avianca en la cual trabajó 25 años. Ahora es piloto de la familia Caicedo de Cali, propietaria de cinco avionetas.

Yamid Amat informa que desde Cali CARACOL se ofrece una lista provisional de ocupantes del Cessna: (1) Piloto Duarte,(2) abogado Pedro Delgado Luna, el primeo en hablar con la torre de control después del infarto del capitán Duarte, es integrante del departamento jurídico del ingenio Riopaila, (3) Fernando León Orjuela, abogado, investigador y ex-inspector general del DAS, de 47 años, y sus hijos (4) Carlos Eduardo y (5) Juan Pablo de 17 y 8 años y su sobrino (6) Arturo León Lozada, de 18. Excepto Delgado todos viajaron en la mañana a Cali.

Giraldo Ceballos dice que el avión decola de Cali a las 5 y 42 y debía aterrizar en Bogotá a las 6 y 40. Añade que hay una intensa tormenta en El Dorado.
El piloto Jaimes dice desde la torre de control:

–  «Señor al comando del Cessna: por favor, busque un aparato que le marca la velocidad. El velocímetro tiene una aguja. Mírelo, por favor».

HK-646, «aquí veo uno que marca 160».

–  Jaimes: «Esos son millas. Van más o menos a unos 200 kilómetros por hora. No deje bajar esta aguja de 120. Ya tienen identificado el aparato, ¿Verdad?»

–  HK-646-. «Sí, ¿pero cómo le quito la velocidad?»

–  Jaimes: «¿Conoce los aceleradores?

–  HK-646-(Silencio. No responde.)

– Jaimes: «Mire, el capitán Felipe Silva, que conoce bien ese avión, está aquí». (El ha acudido para ayudar, al escuchar la transmisión de CARACOL).

–  Silva: «Bajando un poco la cabrilla, usted podrá disminuir un poco la velocidad.»

–  HK-646 (No hay respuesta).

Interviene el capitán Sierra del avión de Avianca vuelo 55, en pleno vuelo:

–  «Trate de localizar una luz amarilla o ámbar a la altura de sus rodillas. Si está prendida, quiere decir que tiene el tren de aterrizaje arriba. Debajo hay una palanca muy pequeña. Identifíquela plenamente pero no la vaya a tocar hasta cuando no se lo indique. Por favor guarde serenidad. Les estamos ayudando».

En medio de las instrucciones, al joven pasajero sentado en los mandos del avión dice que baja muy rápido, que ve árboles, y que está oscuro…oscuro.

–  HK-646-: «No vemos».

–  Controlador: «O.K. Acaba de perder contacto visual, el 646».

–  AV-55: «646 del AV-55. ¿Tú estás viendo? ¿Tienes visibilidad?»

–  HK-646-W: … (No responde).

Los periodistas trabajan con angustia. Todos pendientes de la transmisión. Giraldo Ceballos cuida el teléfono con la llamada del radioaficionado y el sonido del avión. Está atento a un parlante (monitor) de la transmisión. Junto a él, está Armando Moncada Campuzano, el narrador de futbol.

Todos fruncen el ceño, aprietan los dientes e intercambian monosílabos cada vez que hay algún detalle. El drama aumenta cada segundo. Nadie habla. Escuchan.

Álvaro Pardo García toma apuntes. Construye la noticia para leerla posteriormente. Es especialista en la cobertura de la actividad aérea.

Otra vez habla el piloto Sierra. Trata de orientar al joven para un aterrizaje.

Después de decir que todo está oscuro, el muchacho en el Cessna deja de hablar. Por unos segundos sólo se escucha el ruido de la cabina y el ronroneo de los motores.Y se silencia todo. Un momento terrible. Desaparece el sonido del avión, cerca del parque de La Florida. Treinta segundos después del último informe de la torre de control se escucha:

–  Controlador: «O.K. Acaba de estrellarse, acaba de estrellarse, aquí frente a la Torre, pendiente para constatar, es más o menos en frente a la Torre, a noventa grados (90), aparentemente sobre la autopista a Medellín».

Son las siete y quince. Se produce entonces un solo grito de los periodistas: ¡SE MATARON! Luego, el silencio de dolor, consternación y solidaridad. Moncada con los ojos encharcados abraza a Giraldo y exclama: «¡ay jueputa se mataron».

Yamid Amat vuelve al aire. Compungido, después de confirmarlo, con breves palabras, informa la muerte del piloto y los pasajeros. La información a control remoto originada en un transmóvil sigue desde la finca Los Cerezos en donde cae el avión, a 12 segundos de vuelo de la cabecera principal de El
Dorado. La muerte y la naturaleza con una tormenta, conspiraron para ocasionar la tragedia.

Javier Ayala dice que la familia del piloto muerto, Duarte, es de hombres del aire. Su hermano Jaime es piloto de Avianca. Su hermano Carlos muere en 1950 al mando de un Catalina accidentado en Buenaventura. Otro hermano, Gonzalo muere en el accidente del HK 143, años atrás. Dos hijos son Auxiliares de vuelo. El capitán de Avianca Fabio Gómez es hermano de Martha, esposa de Duarte.

Álvaro Pardo García escribe en el primer resumen informativo que el director de la Aeronáutica, Alfredo Caicedo temió que el Cessna, en su tercer sobrevuelo se estrellara contra la torre de Control o cayera en dos zonas densamente pobladas. En 1949, un hermano de Jaime Caicedo dueño de la avioneta accidentada hoy, Belisario, se mató en otro accidente de un pequeño avión en Riopaila en la cual viajaban y se salvaron los dirigentes Gilberto Alzate Avendaño, Alejandro Valencia y Jaime Lozano Henao. En otro accidente en Roldanillo, también de una avioneta de la familia, se salvó milagrosamente Enrique González Caicedo.

Un manejo perfecto de la información. Un respeto absoluto por los protagonistas y la audiencia. Periodistas que enseñan a informar los acontecimientos. Sin palabras especulativas. Con prudencia y respeto. Aportan soluciones y ayuda, al lograr la colaboración orientadora de un piloto.

Giraldo Ceballos, el autor inicial de la noticia, bogotano nacido en Pereira comienza en 1968 su actividad periodística en el Noticiero Panorama de la Voz de Bogotá, dirigido por Yolián Londoño Pasos. Con él trabajan Jorge Zuluaga `Topolino´ redactor judicial, Jorge Giraldo y Alfredo Guevara. En 1969 se vincula a Vanguardia Liberal y Noticias Caracol y el Noticiero Todelar de Bucaramanga. Vuelve en 1970 a Bogotá, a Noticias Caracol.

En1980 entra al Noticiero Cinevisión, dirigido por Alfonso Morillo. En 1983 regresa a Caracol. En 1987 pasa a la Oficina de Prensa de Ecopetrol, y asume un año después su jefatura hasta 2001 cuando se pensiona. Desde 2004 por un lapso de uno a dos años trabaja con Yamid Amat en el Noticiero CM&. También en El Espacio y de El Bogotano. Abogado de la Universidad Libre, en 2001 es elegido en la Junta Directiva y ejerce la Secretaría General del CPB. En marzo de 2010 es elegido Presidente del Círculo de Periodistas de Bogotá, cuyo período vence en marzo de 2012, cuando es reelegido.