26 de julio de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Atentado a ex ministro Londoño: cinco hipótesis

18 de mayo de 2012
18 de mayo de 2012

El Nuevo Siglo

¿FUERON LAS FARC?

Es posible por…

– Tras los duros golpes infringidos por el gobierno Santos, como los abatimientos del Mono Jojoy y Alfonso Cano, los organismos de Inteligencia del Estado habían advertido que las Farc preparaban un ‘golpe de gran impacto’ para ‘vengar’ a sus ‘comandantes’.  

–  La información recolectada indicaba que las Farc no optarían por un atentado terrorista común y corriente (una bomba puesta al azar en cualquier ciudad importante que al explotar dejara una gran cantidad de civiles víctimas), sino que estaban pensando en un atentado contra un alto funcionario del Gobierno (ministros, jefes militares, otros ex altos cargos, el ex presidente Uribe o el propio presidente Santos).

–         La operación habría sido encargado a la diezmada pero aún peligrosa cuadrilla “Teófilo Forero”, y su comandante alias “El paisa”, con experiencia en esta clase de golpes de mano. Aunque opera principalmente en Caquetá y Huila, estuvo detrás, por ejemplo, del ataque al Club El Nogal en Bogotá.

–         Desde hace años Londoño había sido declarado ‘objetivo militar’ por ser ministro de Uribe y representante claro de la derecha en Colombia.

–         El conductor del carro-bomba neutralizado el mismo martes en la madrugada es desmovilizado de las Farc. Las placas del vehículo son del Huila, al igual que las de la moto involucrada en el atentado a Londoño.

–         La ETA -que utilizó muchas veces bombas “lapa” para sus atentados en España- instruyó años atrás a las Farc en manejo de explosivos.

–         Tras la caída de Cano y el ascenso de Timochenko, las Farc  han buscado demostrar que no están derrotadas ni débiles, como lo advierte el Gobierno y el establecimiento.

–         Londoño ha sido muy crítico de Santos en los últimos tiempos, sobre todo por la insistencia presidencial en dejar abierta la posibilidad de abrir una puerta a un proceso de paz, que obviamente involucraría a las Farc.

Se dudaría por…

– Es claro que una guerrilla que privilegia el efecto e impacto militar, político y mediático de sus acciones, habría apuntado sus armas y terrorismo preferencialmente hacia un alto cargo del Gobierno o el Estado, si el objetivo era ‘vengar’ las muertes de Cano y Jojoy.

–         Si bien la ETA instruyó a las Farc en el manejo de explosivos, eso fue hace varios años y es extraño que sólo hasta ahora hayan acudido a ‘estrenar’ esta modalidad terrorista, pese a que desde la caída de Reyes andan buscando como vengarse golpeando a una personalidad del Estado.

–         Aunque las Farc siempre han tenido un discurso doble y falaz cuando asoma la posibilidad de un proceso de paz, es claro que un atentado contra Londoño la guerrilla sería la  principal culpable, pero la responsabilidad, en un clima político tan caldeado entre santismo y uribismo, recaería en el Gobierno, dejándolo sin margen de acción para impulsar una salida pacífica al conflicto.

–         El uribismo y la derecha tienen, tras el ataque a Londoño, un previsible mayor eco político, social y electoral a sus tesis de mano dura.

¿FUE LA EXTREMA DERECHA?

Es posible por…

– El presidente Santos ha sido muy claro en que hay dos factores generadores de violencia. Una extrema izquierda, en cabeza de la guerrilla, y una extrema derecha violenta y radical, en donde se ubican los enemigos de cualquier intento de procesos de paz y la superación de sus efectos a través de programas insignia del actual Gobierno como la ley de Reparación a Víctimas de la Violencia y de restitución de tierras a desplazados y despojados.

–         La extrema derecha radical y violenta se hace más visible en los últimos meses, pues su mano asoma detrás de atentados como los perpetrados contra un busto de Laureano Gómez en Bogotá hasta en los ataques y asesinatos selectivos pero sistemáticos contra líderes de procesos de reclamación de tierras y de exigencia de verdad, justicia y reparación en los casos investigados por Justicia y Paz.

–         En este sector hay una total oposición a cualquier nuevo intento de proceso de paz, al tiempo que se critica fuertemente al gobierno Santos por querer abrir esa ventana, en especial a través del proyecto sobre Marco Legal para la Paz, cuya aprobación estaba prevista para el mismo martes, horas después del atentado.

–         Ya en el gobierno Uribe, cuando se hablaba de la posibilidad de un despeje en el Valle para facilitar liberación de secuestrados, se perpetró un atentado en la Escuela Superior de Guerra que dejó sin piso esa posibilidad de salida pacífica. Aunque se culpó a las Farc, varias hipótesis señalaron a la ‘mano negra’ de la extrema derecha radical y violenta.

–         Estos sectores quieren desestabilizar al Gobierno porque no comparte la distensión con Hugo Chávez y considera que algunas políticas sociales, económicas y tributarias del Ejecutivo son “populistas” y apuntan a afectar el estatus quo de la propiedad privada rural y urbana, así su origen no sea el más lícito.

–         Es claro que un atentado contra uno de los representantes de la derecha ilustrada, legal y visible en Colombia, pondría a las Farc como principales sospechosas y aumentaría la percepción pública de que el gobierno Santos es flojo en el combate a la guerrilla y la está dejando recuperarse, echando por tierra lo hecho por Uribe.

Se dudaría por…

– El atentado fue un intento de asesinato directo y bárbaro. Lo peor que le podría pasar a una extrema derecha radical y violenta –por lo tanto ilegal y criminal- sería sacar del escenario a un dirigente como Londoño, que no sólo actúa con total legalidad, sino cuyas tesis tienen un alto eco en muchos sectores de la sociedad.

–         Apostar a que por un ataque el Gobierno y el Congreso, que habían aprobado el proyecto de Marco Legal para la Paz en cinco debates, lo iban a archivar o dejar hundir, era muy arriesgado porque, de ocurrir algo así, habría implicado el arrodillamiento institucional ante el terrorismo.

¿FUERON LAS BACRIM O NEOPARAS?

Es posible por…

El aparato paramilitar no desapareció tras el proceso de paz en el gobierno Uribe. Quedaron varias organizaciones delinquiendo y su reciclaje con los desmovilizados reincidentes dio lugar a las peligrosas “bandas emergentes al servicio del narcotráfico” (Bacrim), que tienen en jaque la seguridad y orden público en varias zonas del país.

–         Estas bandas son las más interesadas en presionar un nuevo marco legal que les permita, pese a no tener estatus político, una legislación laxa y favorable, visto que no pueden ser cobijadas por la Ley de Justicia y Paz. Es allí en donde entra a jugar el llamado proyecto de Marco Legal para la Paz.

–         El grueso de la opinión pública considera que a los integrantes de estas bandas no se les puede dar tratamiento especial alguno y que sólo les resta someterse a la justicia o arriesgarse a ser capturados o abatidos. Por lo mismo, las Bacrim habrían decidido ‘presionar’ al Estado y a la misma opinión pública, evidenciando que son un peligro mayor para el país y, por lo tanto, más allá de un reconocimiento político, es urgente buscarles alguna fórmula que les facilite, con una previsible dosis de impunidad, una salida.

–         Londoño y el uribismo son los principales críticos del proyecto de Marco Legal para la Paz, porque consideran que daría impunidad a las Farc y a todo el que se someta a sus beneficios penales y penitenciarios.  

–         Las Bacrim y los antiguos paras consideran que el uribismo y la derecha los traicionaron y por eso gran parte de la cúpula paramilitar terminó extraditada. Informaciones de Inteligencia habían alertado tiempo atrás que habría una ‘venganza criminal’. El ataque a Londoño podría tener ese móvil.

Se dudaría por…

Las Bacrim no han demostrado tener la capacidad para perpetrar un atentado como el de Londoño, que está claro no sólo requirió de una logística criminal muy especializada, sino de estructuras de vigilancia y seguimientos típicamente militares.

–         Atacar a Londoño, uno de los más duros críticos, en cabeza del uribismo, del Marco Legal para la Paz, suponía el riesgo de que el Gobierno y Congreso se vieran forzados a hundir la iniciativa, tal como estuvo a punto de suceder al comienzo de la sesión en la plenaria de la Cámara, en donde parlamentarios uribistas así lo propusieron.

¿MISIL CONTRA EL GOBIERNO Y SU AGENDA?

Es posible por…

Aunque suene un poco extrema e insólita, lo cierto es que entre las hipótesis que circularon en torno a los posibles móviles del atentado a Londoño se mencionó la posibilidad de que el ataque tuviera como fin primordial impedirle al gobierno Santos ‘cobrar’ política y mediáticamente la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Los actos respectivos estaban agendados para el martes en la tarde, y aunque se llevaron a cabo medianamente, lo cierto es que poco eco tuvieron, ya que la prensa y la opinión pública estaban concentradas en todo lo relacionado con el ataque al ex ministro en el norte de la ciudad.

Quienes defienden esta hipótesis indican que hay una campaña andando para tratar de desestabilizar al Gobierno, crear la sensación de caos y crisis permanente, con el fin no sólo de limitar el margen de acción del Ejecutivo, sino también de forzar una caída en la imagen y favorabilidad presidencial, sobre todo ahora que comienza a asomar la posibilidad de la reelección en la Casa de Nariño.

Se dudaría por…

Pensar en que algún grupo, sin duda violento y radical, es capaz de perpetrar un atentado de la dimensión del ocurrido en el norte de Bogotá, con el único fin de impedir al Gobierno darse vitrina por una de las noticias y logros más importantes de su gestión, resulta, sin duda, extremo y muy arriesgado. Sin embargo, hay analistas que sostienen que poco a poco en Colombia se están empezando a diferenciar dos tendencias políticas. Una que hace énfasis en la salida negociada para alcanzar la paz, con todo lo que ello implica en múltiples aspectos políticos, sociales, económicos e institucionales, y otra que considera que lo mejor es privilegiar la vía militar. Aunque se trata de identificar a Santos con la primera y a Uribe con la segunda, todavía es muy temprano para poder trazar una línea clara entre ambas tendencias. Lo que sí es claro es que el telón de fondo de muchas polémicas en el país cada día tiene más que ver con la reelección presidencial, sus partidarios y opositores.

¿UN ATAQUE A LA LIBERTAD DE PRENSA?

Sería posible por…

Londoño es director del noticiero La Hora de la Verdad y columnista de varios periódicos, en donde es claro que enfatiza sus tesis políticas, por lo general supremamente críticas a todo lo que signifique guerrilla. Las Farc están muy molestas por la captura y enjuiciamiento a Joaquín Pérez Becerra, sindicado como el director de la agencia de noticias Anncol, que sirve de tribuna virtual a la guerrilla, al tiempo que mantienen secuestrado a un corresponsal de guerra de nacionalidad francesa, cuya liberación condicionaron a un debate sobre la libertad de prensa y la forma en que se cubre el conflicto armado. ¿El ataque a Londoño haría parte de un escalamiento de esos ataques a la libertad de prensa?

Se dudaría por…

Es una hipótesis bastante extrema, pues el ataque a Londoño tenía como fin claro asesinarlo. Además, a las Farc afectar a la prensa nunca le ha resultado positivo ni rentable.