13 de junio de 2024

Viviendas aplazan candidatura de Vargas en 2014

29 de abril de 2012
29 de abril de 2012

Admite que el anuncio del proyecto cayó en un mal momento y que por eso algunos lo calificaron de populista.

Sin embargo, sale al paso de las críticas, al asegurar que es un programa que tiene historia en la propuesta política que presentó hace tres años cuando era candidato a la Presidencia y que poco a poco consiguió el favor del presidente Santos, cuando el Gobierno logró entender que no había otra forma de que los más pobres del país accedieran a una vivienda propia.

El anuncio de 100 mil viviendas cayó de sorpresa, ¿de dónde saldrá el dinero?

«Los recursos existen. Se suscribirá un crédito global para la financiación que se amortizará a partir del primer año y durante los siguientes cinco años. De manera que los constructores que participen tendrán la garantía de que durante el transcurso de la obra y contra entrega de las casas les será cancelado el 100 por ciento del valor. El Gobierno asume por seis años el valor del proyecto que es de 3,7 billones de pesos. Se viene gestionando desde el año pasado, pero tan solo ahora, por el recaudo tributario, el precio del petróleo y con el margen adicional de ingresos, se puso en marcha».

¿Cuántas viviendas se espera construir en lo que queda de este cuatrienio?

«En este programa se ejecutarán las primeras 100 mil viviendas. Pero esperamos que una vez entregadas se pueda dar continuidad. Me explico. Durante los últimos 25 años hemos venido acumulando un déficit de vivienda de interés prioritario (VIP) que hoy asciende a un millón 100 mil familias. A eso súmele que cada año se forman 280 mil hogares. De esos, 140 mil no tienen acceso a vivienda. De manera que esta iniciativa deberá tener un carácter de permanencia en el tiempo hasta superar esa situación».

¿Esta vivienda sí es para los más pobres?

«Es para las familias que tienen menos de 1,7 salarios mínimos de ingreso, que estaban totalmente excluidas de una oportunidad. Hoy la oferta de vivienda de interés prioritario, es tan solo de 1.300 unidades. ¿Por qué? Porque toda familia que ha buscado acceder a esta vivienda, con el salario exigido, nunca tuvo la posibilidad de un ahorro programado o del crédito hipotecario que se exigía. Para una familia o una persona cuyo ingreso sea de un salario mínimo, le tardaría 12 años acumular lo que hoy se le exige en ahorro programado. Eso es lo que nos ha motivado a presentar este proyecto. De las cartas cheque que eran los subsidios ni siquiera el 15% se materializó al año en compra de vivienda».

¿Cómo lo van a garantizar?

«Porque en este programa la persona la tiene financiada en un 100%. ¿A quiénes queremos llegar? A las familias que estuvieron excluidas del sistema actual, privilegiando principalmente a los que sufrieron afectación de la ola invernal en un 100%. En segundo lugar, atender el inventario de desplazados sin vivienda propia. Y tercero, a aquellas familias, Sisbén 1, con énfasis en mujeres cabeza de familia y personas mayores».

Muchos califican este programa de populista…

«Quiero preguntar si existe otro mecanismo distinto para llegarle a estos colombianos, y claramente la respuesta es que no existe».

Quizás no fue el escenario más adecuado presentar el programa, cuando se acababa de divulgar una encuesta y el Presidente registraba una caída en su imagen…

«Sí, es un reclamo que se ha hecho. Pero le puedo garantizar que esa alocución presidencial estaba prevista para ese lunes. Es más, se ha debido hacer una semana antes, pero los eventos de la Cumbre de las Américas aplazaron el lanzamiento del programa».

¿Cuándo le ofrecieron el Ministerio?

«Hace ya un par de meses, cuando el Presidente en virtud del banderazo verde que dio el Ministro de Hacienda tomó la decisión de avanzar en el programa. Tan es así, que el jueves pasado fue radicado en el Congreso, el proyecto de ley que lo regula. Es más, este proyecto hizo parte del acuerdo programático que me vinculó a mí al Gobierno del presidente Santos y si se revisa esta propuesta desde ese tiempo, la actual se presentó sin variedad alguna».

¿Y frente al problema de suelos disponibles está resuelto? Porque ese ha sido un lío para proyectos VIP…

«Lo interesante de este programa es que tiene como socios principales a los alcaldes porque es en sus territorios donde se va a ejecutar, porque son los responsables de sus planes de ordenamiento territorial. En la gran mayoría de municipios hay déficit de vivienda. Hasta ahora en las actuales condiciones no habían logrado estructurar programas de esta naturaleza. Pero cuando el Gobierno compromete el 100 por ciento de la financiación y no exige del alcalde si no la colocación del lote y los servicios públicos, se abre una oportunidad para quienes durante años nunca pudieron concretar un programa. Las obras de urbanismo también las asume el Gobierno Nacional».El presidente Santos, en su discurso de posesión, ofreció un millón de viviendas…
«Se ha avanzado. Pero ese compromiso no era solo bajo la responsabilidad del Gobierno. Es un compromiso que involucra al sector privado. Y el programa va bien y se va a cumplir la meta del millón de casas. Lo que fallaba en el sistema era la oferta para las viviendas VIP. Este es un complemento para llegar a esa meta, pero nunca se señaló que el millón de viviendas las construiría solo el gobierno».

En el programa de Santos se contemplaba la posibilidad de vivienda gratis…

«En el mío se contemplaba así. Y con el paso del tiempo el Presidente se fue convenciendo de que así debía ser porque no hay otro mecanismo para llegarle a estos colombianos. Pero no sé por qué el país se sorprende de esta propuesta. Si ustedes examinan lo que ha venido ocurriendo en otros países no es nada distinto. El millón de viviendas que entregó Lulla (Brasil), bajo distintas modalidades, buscaba lo mismo. Igual otro proyecto que se desarrolló en Ciudad de México. Y ya están en marcha en Chile y Perú.

Pero déjeme destacar que esta no es solo la respuesta a los más pobres. Habrá un impacto en la economía. Por cada vivienda VIP que se construye se generan dos empleos directos y muchos más indirectos. La construcción sigue siendo el principal motor en la generación de empleo. E impacta el 14% del PIB. Esto sí será una locomotora que dinamizará la economía en los municipios donde se acometa el proyecto».

Genera debate que sea precisamente usted quien lleve este programa y no la ministra…

«Pues porque fui yo quien diseñó el programa. A mi me da la impresión, con toda consideración, que la anterior Ministra se focalizó exclusivamente en darle continuidad a los programa que ya venían, como el de seguir subsidiando la tasa. Eso es interesante y seguirá. Pero ese es un programa que solo le llega al estrato 3, el techo del 2 y algo del 4.

Revise mis declaraciones en EL COLOMBIANO cuando hace tres años con toda precisión, les señalé cuál era el alcance de este programa. Con eso quiero decirles a quienes han señalado que es la coyuntura actual la que ha propiciado el lanzamiento de este programa, que están equivocados».

Llega a un Ministerio que lleva más de un año sin resolver la tragedia de Gramalote…

«Gramalote será un asunto que acometeré desde el día en que me posesione. Ya he estado adelantando averiguaciones. Hay problemas. El presupuesto que presentaron para la construcción del municipio asciende a 350 mil millones de pesos. A mí me parece una cifra descomunal para atender la construcción de 1.000 viviendas que fueron las averiadas en Gramalote».

Ministro, ¿cómo garantizar que esa persona que va a recibir su casa sea capaz de sostenerla?

«Esa persona no va a pagar nada, pero sí adquiere unas obligaciones y son las de ir cumpliendo con el proceso de formalización de la Red Unidos, que implica componentes como el de nutrición, identificación, educación, capacitación personal. Y el propósito es formalizar a esa familia. Pero lo que está claro es que sin un techo propio, avanzar en otros componentes siempre es muy difícil. La casa es la base para que la familia arranque un proceso de dignificación».

¿Cómo está la oferta de vivienda VIP en Medellín?

«Aquí la situación es dramática. Esta vivienda ha caído en el último año un 35 por ciento y hoy es cero. Y la oferta VIS está reducida. Para Cali es cero, para Barranquilla es de 200 unidades, Cartagena 170 unidades, Bogotá cero. Esto lo que demuestra es que fracasó el modelo actual para atender a la gente más pobre. No hay proyectos en curso, no hay cómo financiar esta vivienda y esto es lo que nos ha motivado. Durante estos 30 años, en el conjunto del país el 62 por ciento de las soluciones de vivienda estuvieron en la informalidad. Eso es lo que explica los cinturones de miseria, los tugurios, las construcciones en zonas de alto riesgo. Y entre 1993 y el 2005 se construyeron en Colombia, 3.100.000 unidades. Y de vivienda formal solo eran 1.100.000. El resto, dos millones fueron informales».

Usted como candidato a la Presidencia, ¿cómo se soñaba estas viviendas?

«Son unas viviendas modestas. No son palacios, son casas entre 40 y 60 metros cuadrados, dependiendo de la ciudad y del proyecto. Pero sí le vamos a poner mucha atención al desarrollo urbanístico. La vivienda puede ser modesta, pero el proyecto tiene que estar bien concebido, no vamos a generar tugurios ni hacinamientos».

¿De las 100 mil viviendas, cuántas le tocarán a Antioquia y a Medellín y qué compromisos espera de los mandatarios?

«Espero que de las reuniones con los mandatarios salgan unos compromisos que nos permitan que Antioquia y el Eje Cafetero estén a la vanguardia. Todo depende de la oferta de tierras, habrá que hacer una distribución en el territorio nacional».

Pero si no se presentan proyectos, ¿cómo garantizar esa distribución equitativa?

«Ahhh es que alcalde que no se pellizque queda excluido del programa. Tendrán plazo para presentar su proyecto hasta el 1 de julio. Quienes no asuman el compromiso tendrán que esperar una segunda etapa de asignaciones. Pero para los alcaldes que no participen del programa, les quedará muy difícil explicarles a sus comunidades cómo han desechado esta oportunidad».

¿Cómo disminuir la brecha para que cada vez haya más oportunidad de vivienda?

«Dentro del proyecto de ley hemos incluido una cláusula para que cualquier iniciativa de VIS deberá incluir, necesariamente, el concepto de VIP, como mínimo en 30%. Yo quiero que este programa sea piloto. Obviamente que tenemos una alta demanda de VIP y atenderla e ir reduciendo el rezago que tenemos, implicaría programas con no menos de una oferta de 300 mil viviendas anuales. El triple de lo que se prevé para este primer año. Pero sé que si con este programa logramos resultados, el Gobierno, el Congreso, los alcaldes, van a reclamar su ampliación. A mí me parece que aún las 100 mil viviendas es limitado en cuanto a la demanda y necesidades, pero comprendo que un programa piloto necesita metas que se puedan cumplir, y esto nos dará experiencia para en el futuro ser más ambicioso».

Usted y el presidente Santos venían de ser rivales políticos. Mucha gente ha quedado impresionada de la forma en que están trabajando, de su lealtad con el Gobierno y con el proyecto. ¿Esto representa que usted está dispuesto a aplazar su eventual candidatura presidencial? «No les falta razón porque usted entenderá que este programa, sus resultados, tan solo se verán en el mes de julio del año entrante, que es cuando espero estar entregando estas viviendas. Para entonces, ya estaré sometido a la inhabilidad de un año que fija la Constitución. Al asumir este programa he renunciado a participar en el debate político del año 2014. Las inhabilidades para participar en las Presidenciales en el 2014 se inician en marzo. Y estas casas se van a entregar en julio y yo voy a estar entregando las primeras casas y las últimas» n