13 de mayo de 2021
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Podemos cambiar el Congreso

29 de abril de 2012

rudolf hommesSemana describe el proceso de aprobación de este proyecto como “un caballo de Troya que galopa en el Congreso” para favorecer a los congresistas y blindarlos a ellos y a sus cómplices de otras ramas del Gobierno contra la posibilidad de perder su investidura, o de ser condenados por sus acciones o sus vínculos con delincuentes.

El exfiscal Gómez Méndez, que rara vez asume posiciones éticas, propone que el Gobierno retire ese proyecto. Dice que cómo será de malo que hasta el actual Ministro de Justicia quisiera que lo archivaran. Es porque Esguerra ha sido uno de los principales damnificados de la reforma. Entró a reestrenar ministerio con un halo de buen jurista y una carrera profesional distinguida, en la que se destaca haber sido constituyente y pertenecer entre los constituyentes a un reducido círculo de distinción. Pero a medida que ha avanzado la discusión de este proyecto, el Ministro ha venido perdiendo estatura y peso específico; y debe ser tanta la angustia que le produce estar involucrado en este Frankenstein que deja la impresión de que se está encogiendo y en cualquier momento puede desaparecer.

Lo asombroso es que la mayoría de los colombianos no se inmute porque los congresistas están transgrediendo sin el menor pudor las normas sociales más elementales y quién sabe cuántas normas legales para asegurar que pueden seguir comportándose como rufianes sin que les suceda lo que les sucedió a los que resultaron involucrados en el proceso 8000 o en la parapolítica por no evitar malas compañías o por transgredir las leyes para financiar sus campañas o para debilitar, intimidar y hasta eliminar a sus adversarios.

Es inquietante que el público no espera que los congresistas se comporten de otra manera, no hace nada para combatirlo, o no cree tener la manera de evitar que esto suceda y deja que alguien surja para hacerlo. En el pasado contamos con Alfonso Valdivieso o con la Corte Suprema para ello. Precisamente por eso, los congresistas están promoviendo normas para evitar que algo así suceda en un futuro.

Se debe hacer algo inmediatamente para que los congresistas no continúen comportándose impunemente como malhechores sin dios ni ley y desistan de tratar de “equilibrar el poder” en beneficio propio.

Una forma de ayudar es apoyar la reforma electoral que está promoviendo John Sudarsky, senador verde. Él propone dividir el país en pequeños distritos electorales, como Inglaterra, para que cualquiera pueda hacer campaña en su distrito y hacerse elegir al Congreso sin contar con miles de millones de pesos de ricos o de maleantes para hacerse elegir. La otra es sumarse al proyecto que está promoviendo por internet un grupo de ciudadanos con el lema de que “lo podemos hacer”, que le atribuyen a Fabio Echeverry Correa. Buscan prohibir que el Congreso adopte normas de seguridad social para el exclusivo beneficio de sus miembros.

Habría que ampliar el alcance para evitar que de cualquier manera sigan legislando a favor propio o de los miembros de cualquiera de las otras dos ramas del poder y acabar entre todos con esta sinvergüencería.