17 de junio de 2024

Las manillas con ‘amarre’ en la VI Cumbre de las Américas

13 de abril de 2012
13 de abril de 2012

Comunidades indígenas de diferentes regiones de Colombia elaboraron manillas (pulseras) que regalaron y pusieron en la muñeca de varios participantes y máximas autoridades, entre ellas al secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, José Miguel Insulza, y dirigentes colombianos, como el Vicepresidente Argelino Garzón, la canciller María Ángela Holguín y el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, entre otros.

“Cerca de 300 manillas, que llevan el símbolo del colibrí de la VI Cumbre de las Américas fueron elaboradas por indígenas desplazados de Colombia y las amarramos a las muñecas de los dignatarios y participantes para que quedaran amarados a la madre tierra que los parió. Por eso, están hechas en nylon, que es un material resistente”, señaló Silsa Matilde Arias Martínez, de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).

Cada pulsera se confeccionó en un telar, en el que los indígenas colocaron, una a una, las cerca de 80 chaquiras o diminutas esferas huecas de llamativos colores usadas en sus confecciones especialmente por los pueblos emberas del Putumayo (sur de Colombia). Con un tejido especial, en cada manilla aparece la forma y las alas del colibrí, un ave endémica de las Américas, que vuela rápido, llega muy lejos y es la única que atraviesa los países del Hemisferio, desde Alaska hasta la Patagonia.

El diseño de este colibrí en las manillas indígenas fue obra de Víctor Hugo Maestre Villazón, del pueblos kankuamo y líder desplazado, a quien le mataron a su esposa y desde entonces se dedica, junto con su hijo, a producir algunas de las confecciones más emblemáticas de las comunidades indígenas de Colombia, como las mochilas (bolsos) y las manillas.

El tejido de cada manilla de acuerdo con el diseño de Maestre Villazón estuvo a cargo de la organización colombiana indígena Arte Chipire y en especial de 13 artesanas indígenas de varios pueblos, entre ellos los Inga y Kametza de Putumayo,  Embera Chamí de Risalranda (centro del país) y Chocó (en el pacífico colombiano) y Emberas Katios de Chocó y Antioquia.

Con las manillas también entregaron un mensaje “Invisibles pero reales, desplazados pero no desarraigados, diversos y unidos, tejemos la esperanza fuera de nuestro territorio ancestral…Arte Chipire: tejiendo vida, resemblando esperanza”.