19 de junio de 2024

¿Por qué a la región cafetera le está yendo mal?

15 de abril de 2012
15 de abril de 2012

victor zuluagaYo no soy economista, pero leo a quienes saben de  ello, e incluso, he sido testigo de los efectos perversos que ha traído la bonanza de capitales, para algunos sectores como la industria, el café y curiosamente, para los resguardos indígenas y población afrodescendiente.

La cuestión no es tan complicada: hay una enorme crisis tanto en Europa como en Estados Unidos y ello ha determinado que muchos de los dueños de capitales prefieran hacer sus inversiones en América Latina, pero sobre todo en Colombia, en donde existen unas reglas de juego que se respetan en materia económica. Desde luego que hay unas inversiones importantes en industria y en servicios. Yo por ejemplo quedé aterrado cuando en plena Gran Vía de Madrid pudo observar un carro de Atesa, la misma compañía que recolecta las basuras en Pereira y por un momento creí que estaba ante una visión. Pero el problema está en que la mayoría de esas inversiones se están realizando en el sector de hidrocarburos y minería. Y la razón es clara: cuando hay crisis, la demanda del oro se dispara y desde luego los procesos de exploración y explotación, porque es una inversión confiable.

Lo anterior desencadena una serie de fenómenos bien críticos. Por ejemplo, la presión sobre las áreas mineras para su explotación: Cajamarca, Páramo de Santurbán, Marmato, Caucasia, Murindó y otros cientos de puntos que poseen reservas de oro y platino. El resultado es perverso para los sectores más vulnerables pues los afros han sido desalojados y los indígenas obligados a (¡óigase bien!) a probar que las tierras que ocupan, en efecto, les pertenecen. Es el típico caso de los pájaros que le disparan a las escopetas.

Pero el efecto perverso de tanta inversión en dólares se tiene que traducir también en un exceso de dicho circulante mientras que el peso colombiano no crece en las mismas proporciones: he ahí la fuente de la revaluación. Como hay pocos pesos en comparación con la cantidad de dólares que llegan, nuestro peso se revalúa y allí viene el calvario para los cafeteros que tienen reciben menos dólares de sus exportaciones debido a esa revaluación del peso.

Y el efecto también se tiene que sentir en la industria porque en la medida que el dólar pierde valor frente al peso, los productos importados se podrán adquirir a precios muy bajos, produciendo una enorme crisis en la industria nacional. O si no que los digan los importadores de vehículos, que cada vez ofrecen a precios más bajos dichos vehículos, mientras que los ensambladores nacionales padecen las verdes y las maduras.

Como puede ver mi querido amigo Mauricio, cuando decimos que la economía va bien, puede ser que nos estemos refiriendo a los banqueros o a los inversionistas que manejan esos capitales llamados “golondrinas”, que cuando menos se piensa alzan el vuelo, dejando apenas el recuerdo por medio de de su comida procesada y expulsada.