21 de junio de 2024

¿América Latina y su deuda con la democracia?

24 de abril de 2012
24 de abril de 2012

La teoría dice que honrar la deuda con la democracia quiere decir mucho más que promulgar constituciones políticas, firmar cartas democráticas o celebrar elecciones periódicas. Quiere decir construir una institucionalidad confiable, más allá de las anémicas estructuras que actualmente sostienen los aparatos estatales.

 

Quiere decir garantizar la supremacía de la ley y la vigencia del Estado de Derecho, que algunos insisten en saltar con garrocha. Quiere decir fortalecer el sistema de pesos y contrapesos, profundamente amenazado por la presencia de gobiernos tentaculares, que han borrado las fronteras entre gobernante, partido y Estado.

En esencia, el transito del pago de la deuda de la democracia se alcanza al asegurar el disfrute de un núcleo duro de derechos y garantías fundamentales, crónicamente vulnerados en buena parte de la región latinoamericana.

Aquí, surge otra pregunta: ¿cuáles son los retos de algunos países en el continente donde los partidos desaparecieron por sustracción de materia?. La tarea inmediata, -si quieren pagar la deuda con la democracia- es utilizar el poder político para lograr un mayor desarrollo humano, el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes y la expansión de las libertades de los ciudadanos”.

Sin embargo, en el caso de Venezuela –por ejemplo- el Gobierno se vale de los mecanismos democráticos para destruir la democracia. El Gobierno del presidente Hugo Chávez se vale de los resultados electorales para justificar su deseo de restringir libertades individuales y perseguir a sus adversarios. Se vale de un mecanismo democrático, para subvertir las bases de la democracia.

“Un verdadero demócrata demuestra su energía combatiendo la pobreza, la ignorancia y la inseguridad ciudadana y no imperios extranjeros y conspiraciones imaginarias. Esta región, cansada de promesas huecas y palabras vacías, necesita una legión de estadistas cada vez más tolerantes, y no una legión de gobernantes cada vez más autoritarios. Es muy fácil defender los derechos de quienes piensan igual que nosotros. Defender los derechos de quienes piensan distinto, ése es el reto del verdadero demócrata”.(2)

(1) Entrevista presidente Alvaro Uribe a la Cadena CNN julio de 2007
(2) Discurso presidente de Costa Rica Oscar Arias, febrero de 2010 Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe. Cancún, México

En este debate –que se reflejó en la VI Cumbre de las Américas en Cartagena- los ciudadanos solicitan a sus gobernantes algo claro y contundente. “Que sepan resistirse al populismo y a la demagogia”

En palabras de Octavio Paz “los problemas de Latinoamérica no se solucionan con sustituir una democracia representativa disfuncional, por una democracia participativa caótica. En el continente la democracia no necesita echar alas, lo que necesita es echar raíces».

En otras palabras, antes de vender tiquetes al paraíso, preocupémonos primero por consolidar nuestras endebles instituciones, por resguardar las garantías fundamentales, por asegurar la igualdad de oportunidades para nuestros ciudadanos, por aumentar la transparencia de nuestros gobiernos, y sobre todo, por mejorar la efectividad de la burocracia.

Llegó la hora –en la segunda década del siglo XXI- que los gobernantes de la región sepan asumir sus responsabilidades. “Ni el colonialismo español, ni la falta de recursos naturales, ni la hegemonía de Estados Unidos, ni ninguna otra teoría producto de la victimización eterna de América Latina, explican el hecho de que nos rehusemos a aumentar nuestro gasto en innovación, a cobrarle impuestos a los ricos, a graduar profesionales en ingenierías y ciencias exactas, a promover la competencia, a construir infraestructura o a brindar seguridad jurídica a las empresas. Es hora de que cada palo aguante la vela de su propio progreso”. (3)

Miremos con detenimiento. ¿Con qué derecho se queja América Latina de las desigualdades que dividen a sus pueblos, si cobra casi la mitad de sus tributos en impuestos indirectos, y la carga fiscal de algunas naciones en la región apenas alcanza el 10% del Producto Interno Bruto? ¿Con qué derecho se queja América Latina de su subdesarrollo, si es ella la que demuestra una proverbial resistencia al cambio cada vez que se habla de innovación y de adaptación a nuevas circunstancias? ¿Con qué derecho se queja América Latina de la falta de empleos de calidad, si es ella la que permite que la escolaridad promedio sea de alrededor de 8 años? Y sobre todo, ¿con qué derecho se queja América Latina de su pobreza si gasta, al año, casi 60.000 millones de dólares en armas y soldados?

El lamentable que la región retorne a carrera armamentista, dirigida en muchos casos a combatir “fantasmas y espejismos.”, de acuerdo a sondeos de opinión de diversos medios de comunicación en el momento de mayor tensión política y diplomática entre Colombia y Venezuela, que estuvo a punto de ingresar al “teatro de la guerra”

Si bien hay países que sufren conflictos internos, que pueden justificar un aumento en sus gastos de defensa nacional, sin embargo, en la gran mayoría de las naciones del continente un mayor gasto militar es inexcusable ante las necesidades de pueblos cuyos verdaderos enemigos son el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la desigualdad, la criminalidad y la degradación del medio ambiente. [email protected]