28 de julio de 2021
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El castigo de los inocentes (2)

27 de abril de 2012
27 de abril de 2012

gustavo paezSe trata de Jorge M. Pachón, alias “Pachoviola, a quien la Policía atribuye, solo en los últimos cinco meses, el robo de datos de 8.000 usuarios de una entidad bancaria y el hurto de 15.780 millones de pesos. Es todo un profesional en la instalación de microcámaras y dispositivos en cajeros automáticos, para apoderarse de las claves y clonar las tarjetas. Este es un caso evidente de lo que sucede con la multitud de colombianos víctimas de tales maniobras, a quienes las entidades financieras niegan la devolución de los dineros robados, con el manido argumento de que las claves salieron de las tarjetas y por lo tanto el usuario es el responsable.

Dicha argucia, contra la que los usuarios estafados no tienen cómo defenderse, clama por acciones severas en el sector financiero, para que se corrija tal proceder, a todas luces injusto y leonino, que vulnera la ética bancaria y hace perder la confianza en el sector. Y que ocasiona graves perjuicios a las personas asaltadas en su buena fe.

Diversas expresiones se produjeron con motivo de mi artículo anterior, de las cuales selecciono las siguientes:

Gracias por llevar a la luz pública este grave problema de impunidad para los defraudadores y de «lavado de manos» de nuestros billonarios bancos. He sufrido el robo de dos de mis cuentas y es al banco donde han «entrado» electrónicamente para saber mis claves. Pero ni el banco ni el supuesto «Defensor» hacen nada para devolver el dinero y proteger las cuentas. Albamor (correo a ElEspectador.com).

Gracias por este buen artículo que revela el refinamiento de métodos delincuenciales en los que el fácil expediente del sector financiero es echarles la culpa a los defraudadores externos y alzarse de hombros. Alpher Rojas Carvajal, Bogotá.
Siempre el «paganini» es el cuentahabiente, comparable con los desfalcos de la contratación en que el pueblo paga con los impuestos y la justicia premia a los estafadores con castigos ínfimos tanto monetariamente como con mínima cárcel. Humberto Escobar Molano, Bogotá.

Eso es abordar con autoridad un tema. Todo avance tecnológico presenta, siempre, una faz negativa. Así ha ocurrido desde que el hombre habita la tierra, pero no resulta justo que el usuario, casi en toda ocasión, el de menos recursos, termine siendo la victima de la falta de controles de las entidades financieras y de los organismos de vigilancia de ellos. Gustavo Valencia, Armenia.

Aquí se legisla para mantener y aumentar las prerrogativas de los bancos. ¿Cómo es posible que una chequera de 30 cheques valga $130.000, que en proporción a su tamaño es más cara que un libro de medicina? Carlos Abdul (correo a ElEspectador.com).  
Si los bancos son obligados a responder, ahí sí se acabará este robo o fraude descarado, o llegará a la mínima expresión. Lira (correo a ElEspectador.com).

En días pasados me llamaron de la entidad financiera para ofrecerme el famoso seguro antirrobo de mi tarjeta de crédito. Esto me hizo cuestionar las garantías que me ofrece la entidad que me presta el servicio de crédito (Colpatria). ¿Cómo así que yo tengo que asumir el costo de protección? Encima de pagar una altísima cuota de manejo que me cobran, encima del interés oneroso por los dineros utilizados, encima de las comisiones que me roban por pedir un simple extracto… Lo ancho para ellos, lo angosto para uno. Aristóbulo Socarrás (correo aElEspectador.com).

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Bogotá, IV- 20-2012.