23 de junio de 2024

DON GUILLERMO GAVIRIA

22 de abril de 2012

oscar lizcanoEn Colombia la degradación del conflicto está llevando a las víctimas a la cárcel, no a los victimarios. Es el caso de Guillermo Gaviria Echeverri , un visionario antioqueño que siempre tuvo la mirada puesta en la zona de Urabá, estigmatizada por el conflicto armado allí vivido. Su detención domiciliaria ocupó las portadas de importantes medios del país, el mismo lugar que han ocupado guerrilleros y paramilitares, quienes sembraron el terror, la intimidación y la muerte en esa región.

Es injusto que, ahora, los que generaron riqueza y empleo sean víctimas de los terroristas que sólo dejaron muerte y desolación.

¿Cómo medir la credibilidad de unos delincuentes? Ahora en los estrados judiciales hay que sentarse cara a cara con ellos para demostrar la inocencia propia.

«Imposible callar», dijo Burke. Sí, no podemos callar ante una cuestión que nos compete a todos, porque no hay un colombiano que no haya sido tocado directa o indirectamente por el fuego cruzado de la guerrilla, los paramilitares y la delincuencia común.

A todos nos conmovió profundamente el vil asesinato de su hijo, el gobernador Guillermo Gaviria Correa , a manos de las Farc.

Con entereza y admirable valor don Guillermo manifestó su apoyo a las fuerzas militares que intentaron un fallido rescate.

No se oyó una palabra de agravio o rencor contra la institucionalidad.

Su admirable esposa Adela también sufrió el asesinato de Guillermo y ahora, en las postrimerías de su vida, ve a su esposo de 80 años cuestionado por la justicia.

Como don Guillermo, muchos empresarios bananeros y ganaderos de Urabá han generado riqueza de una manera honrada, con tesón. Ahora están siendo investigados.

Muchos de ellos tuvieron que ceder a la extorsión y chantaje para proteger sus vidas y la de sus trabajadores. ¿Cómo no hacerlo ante la impotencia de un Estado doblegado por el crimen y el secuestro?

Don Guillermo tuvo que pagar sus cuotas en Urabá, como en muchas regiones de Colombia lo hicieron otros empresarios.

No pretendo cuestionar el procedimiento de la justicia en el caso de don Guillermo Gaviria, pero vale la pena reflexionar para saber que la justicia no es en absoluto una cuestión de razón, sino de tener la sensibilidad apropiada y el olfato adecuado para evitar la injusticia.

A veces la justicia razonada no proviene del que la padece sino de los que aplican la ley.

Escribió Amartya Sen , el premio Nobel, en su libro La idea de la justicia:

» Lord Mansfield , el poderoso magistrado inglés del siglo XVIII, dio un famoso consejo a un gobernador colonial recién nombrado:

«Considere lo que usted crea que la justicia demanda y actúe en consecuencia. Pero nunca dé sus razones, pues su decisión será probablemente correcta, pero sus razones serán ciertamente erróneas».