2 de febrero de 2023
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Siria en el juego de las potencias

20 de marzo de 2012
20 de marzo de 2012

albeiro valencia llanoUna mirada a la historia

Siria está situada en el Cercano Oriente en una región considerada cuna de la humanidad; su excelente posición geográfica, en el cruce de Asia, África y Europa, favoreció su desarrollo económico y cultural y la convirtió en foco de la política árabe y de las hostilidades árabe-israelíes.

Su territorio de 185.180 km2 limita con Irak, Israel, Jordania, Líbano y Turquía. Tiene 19 millones de habitantes; la mayoría se considera árabe por su lengua, cultura, posición geográfica e historia. Siria es una de las culturas más antiguas; su territorio estuvo ocupado por cananeos, fenicios y arameos, después se establecieron los hebreos al sur de Damasco, pero otras culturas se asentaron en sus tierras (sumerios, hititas, asirios, egipcios y babilonios). Más tarde llegaron los persas, después los griegos, los romanos y los bizantinos. En la era cristiana se menciona el caso de Paulo, convertido mientras viajaba a Damasco, quien organizó la primera iglesia cristiana en Antioquía, en la antigua Siria. Finalmente este territorio fue conquistado por los árabes, en el siglo VII, y desde esta época parte su actual cultura.

Pasado un tiempo fueron invadidos por las Cruzadas y por los mongoles y desde el siglo XV sufrieron la influencia del comercio entre Europa y el Lejano Oriente. Años después hizo parte del Imperio Otomano, pero pasada la Primera Guerra Mundial la antigua Siria fue repartida entre el Reino Unido y Francia. En 1916 se convirtió en protectorado francés, y en 1920 inició el proceso de independencia, hasta 1941. En 1944 entró a la Liga Árabe y desde 1948 empezaron los conflictos con Israel; en 1967 este país ocupó Golán en la Guerra de los Seis Días. El 13 de noviembre de 1970 un grupo de militares baasistas, dirigidos por el ministro de Defensa, el general Hafez al-Assad, realizó un golpe militar y ocupó el poder como primer Ministro, durante 30 años; murió en el año 2000 y le sucedió su hijo Bashar al-Assad.

La oposición política

En Siria se enquistó la corrupción debido al caudillismo de numerosos dirigentes locales, lo que generó profundo descontento y malestar en la población; como consecuencia amplios sectores sociales vienen demandando reformas. En este ambiente se iniciaron las manifestaciones que empezaron en  Daraa, en marzo de 2011, pero fueron utilizadas por fuerzas externas para desatar un conflicto interno.

En la conspiración participan  mercenarios y comandos bien entrenados de organizaciones radicales de salafistas, wabitas y miembros de la Hermandad Musulmana. Esta última organización hizo un llamado para el levantamiento en armas contra el gobierno de Al-Assad. En los enfrentamientos con los grupos armados las fuerzas de seguridad de Siria han arrestado a numerosos mercenarios turcos, qataríes, jordanos, iraquíes, pastunes y chechenos, que han sido traídos desde Afganistán y Arabia Saudita.

La principal fuerza opositora es el Consejo Nacional Sirio, que logró el reconocimiento como un “interlocutor legítimo del pueblo”. De esta manera los llamados “Amigos de Siria”, que se reunieron hace pocos días en Túnez, lograron el apoyo de buena parte de la comunidad internacional. Luego llegó el respaldo mayoritario de la Asamblea General de la ONU, que pidió la renuncia de Al-Assad. Con este aval aseguraron las presiones económicas y políticas contra el gobierno de Bashar al-Assad.

Las minorías religiosas

Estos  sectores apoyan al actual gobierno porque no quieren perder la protección del estado; las minorías están conformadas por cristianos, alawitas, kurdos y drugos. Los cristianos representan menos del 10% de la población, sobre un total de 19 millones; para el arzobispo ortodoxo sirio de Alepo, “Bashar es un presidente como no existe en todo el mundo árabe y por eso lo apoyamos”, la misma posición asumió el patriarca de la iglesia católica.

Las sanciones

Los 27 países de la UE aprobaron una serie de medidas económicas para que el gobierno sirio “detenga la represión y deje el poder”; el tema fue abordado en Bruselas por los ministros de Relaciones Exteriores. Las sanciones son del siguiente orden: embargar las importaciones de petróleo,  congelar los activos del Banco Central Sirio, prohibir el comercio de oro y metales preciosos y vetar los vuelos de carga procedentes de Siria. Al mismo tiempo se viene discutiendo un posible apoyo a la oposición al régimen.

Las reformas del gobierno

Pero el Presidente y sus ministros se han venido moviendo y presentaron al pueblo el Referendo Constitucional para realizar algunas reformas. A finales de febrero el 57,4% de las personas, con derecho a ejercer el voto, participaron  con un resultado de  89,4% a favor de la nueva constitución; esta Carta Magna permite a otros partidos participar en las elecciones con toda libertad. Al respecto el ministro del Interior, general Mohamed al-Shaar, consideró que “Siria merece este avance civilizado y moderno logrado por su pueblo, que cumplió con su compromiso y se dio cuenta de las consecuencias de la conspiración a la que hace frente”.
Sin embargo el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, restó credibilidad al referendo pues considera que la situación de violencia y represión deslegitima la consulta popular. Y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, calificó la votación como una “táctica cínica”; al mismo tiempo el vicecanciller alemán  Guido Westerwelle la describió como “una farsa y un voto simulado”.

De otro lado el canciller libanés Adnan Mansour, reiteró el rechazo de su país al llamado Consejo de Estambul, que reúne, en el extranjero, a los contra partidarios de la resistencia armada y reafirmó la posición de Beirut de oponerse a las sanciones de cualquier tipo contra Damasco. En la misma dirección se pronunció la agencia oficial de noticias del gobierno de la República Popular China, Xinhua, al anotar que Estados Unidos y Europa “albergan ambiciones hegemónicas, aunque aparentan actuar por motivos humanitarios”. ¿Qué hay en el fondo?, que quieren dividir la alianza que existe entre Irán y Hezbolá contra Israel; se observa que algunas potencias desean convertir a Siria en un nuevo conflicto internacional, así como sucedió con Irak y Afganistán.