2 de febrero de 2023
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Ignacio Mantilla, nuevo rector de la Universidad Nacional

30 de marzo de 2012
30 de marzo de 2012

Mantilla entra como sucesor de Moisés Wasserman en el cargo. «Su trayectoria, hoja de vida, experiencia académica y administrativa fueron los parámetros para su elección. Su nombre fue seleccionado del grupo de cinco elegibles, del que hacían parte, además, los profesores Diego Hernández, Beatriz Sánchez, Leopoldo Múnera y Myriam Jimeno (que ganaron la consulta electrónica interna que hizo la comunidad universitaria la semana pasada). Eran siete los aspirantes al cargo» anunció la Universidad en su portal de noticias.

 

Mantilla es Matemático, graduado en 1982 y máster de la alma máter, en 1984. Viajó a Alemania en 1986 con la ayuda de una beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) y obtuvo el título de doctor en la Universidad de Mainz, en 1991. En sus 35 años de vínculo con la UN ha desempeñado la docencia y actualmente es profesor titular del Departamento de Matemáticas. Se desempeñó como director de programas curriculares y luego como director del Departamento de Matemáticas y Estadística, miembro del Consejo de Facultad, en calidad de representante de los directores, y vicedecano académico de la Facultad de Ciencias entre los años 2000 y 2002.

Al regresar al país se vinculó como docente a la Nacional. Entre los cargos que desempeñó figuran director nacional de programas curriculares, coordinador nacional para acreditación y miembro del Consejo Superior Universitario. Los 35 años de vida dedicados a la institución fueron una de sus credenciales para aspirar al cargo, que ocupará durante los próximos tres años.
Mantilla es un hombre que transmite seriedad y austeridad. Pero en las conversaciones poco a poco va dejando que se deslice un humor inteligente que le cambia la cara a esa primera impresión.

El programa que presentó a estudiantes, docentes y directivas de la universidad se llamó “Calidad académica y autonomía responsable” y lo dividió en tres ejes: fortalecimiento académico, infraestructura y patrimonio, y gestión administrativa.
Su programa se llama “Calidad académica y autonomía responsable”, el cual se sustenta en tres ejes. El primero es el Fortalecimiento académico, que piensa llevar a cabo a través de la disminución de la deserción en pregrado, el aumento de la flexibilidad curricular, así como el fácil acceso a la doble titulación y el tránsito a los posgrados. También propone estimular y reconocer la buena docencia, mejorar aulas, talleres, laboratorios e instrumentación y apoyar proyectos de investigación docente que mejoren la labor pedagógica.

El segundo eje es el de la Infraestructura y patrimonio; este se ejecutará a través de un plan de contingencia para el reforzamiento, remodelación, adecuación y restauración de la sede de Bogotá, especialmente. También se fortalecerá la preservación de archivos, colecciones científicas, museos y estaciones, entre otros. Se adquiere el compromiso de solucionar de forma definitiva la ausencia actual de un Hospital Universitario.
Y el tercer eje es el de Gestión administrativa. Con este se busca establecer, por una parte, un sistema intersedes, con una dirección a nivel nacional, dedicado exclusivamente a formular la política académica, a estandarizarla y unificarla, con control. Por la otra, llevar a cabo una descentralización administrativa en las sedes y facultades, que reconozca y privilegie sus especificidades, sobre la base de la confianza, para que las unidades académicas básicas ejecuten con eficiencia y con apoyo una excelente planeación.

Durante los debates previos a la elección Mantilla se hizo sentir con propuestas interesantes para solucionar algunos de los problemas que aquejan a la institución universitaria más grande del país. Por ejemplo, propuso la creación de un programa especial de admisión para los mejores bachilleres de colegios públicos en vista de que los egresados de colegios privados llevan cierta ventaja a la hora de presentar exámenes. También habló de erradicar las ventas ambulantes dentro del campus por medio de espacios formales de comercio que favorezcan a estudiantes y trabajadores de la institución. Propuso, además, un plan de choque para atender los problemas de infraestructura que amenaza a la Nacional.

Para el matemático, quien tendrá que conducir el destino de la universidad justo cuando el país comienza a discutir una reforma a la educación superior, la ecuación financiera para fortalecer esta y otras instituciones es sencilla: “La función de la universidad no es salir a buscar plata. Tiene que estar financiada por el Estado”, como lo planteó en el debate organizado por El Espectador hace dos semanas