3 de febrero de 2023
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

¿Cómo va el Alcalde?

29 de marzo de 2012

uriel ortizClaro que estos primeros aleteos corresponden a los grupos opositores que no le pierden rastro para salir a denigrar de sus actuaciones, por honestas que estas sean. Lo peor para un Alcalde es gobernar en medio del fuego cruzado de los grupos que lo eligieron y de la oposición, que no le perdonan haberlos dejado tirados en el camino de las componendas burocráticas, económicas y administrativas.
La mayoría de las veces los Concejos Municipales son la piedra en el zapato para ejercer una eficiente administración. Se conoce de casos tan aberrantes de ciertos Concejales, que condicionan su voto para determinado proyecto de Acuerdo, siempre y cuando, se les nombre un recomendado en la Administración o le entreguen contratos a favor de terceros, o para peor vergüenza se les pague una propina. En muchos municipios del País, existe esta nefasta costumbre, que en la sana lógica no es más que un instrumento de chantaje, que debe ser investigado y sancionado por los organismos competentes con todo el rigor de la Ley.
Son cientos los Municipios con verdaderas fuentes de desarrollo, pero, lamentablemente la politiquería, que no deja de ser la antesala de la corrupción, los tiene postrados sin ninguna posibilidad de salir adelante, puesto que los vicios contra la administración municipal están a la orden del día, liderados muchas veces por sus propios dirigentes desde los Concejos Municipales y Directorios Políticos.
¿Qué decir de la elección de Personeros y Tesoreros?, por lo general estos cargos se convierten en toda una trifulca de componendas políticas, funcionarios que al tomar posesión, llevan a cuestas el compromiso de satisfacer los vicios y las promesas de quienes los eligieron.       
Por eso, las vacaciones de Semana Santa cuando miles de ausentes, regresan a sus lugares de origen a disfrutar de las delicias del pueblo que los vio nacer, saludar a sus amigos y compañeros de infancia, llevan siempre una pregunta a flor de labio: ¿cómo va el Alcalde? Lamentablemente se encuentran con un sartal de respuestas que al final de cuentas se convierten en tertulias de nunca acabar y muchas veces en discusiones bizantinas, puesto que, no corresponden a la realidad. No preguntan sobre lo que debe ser la realidad del municipio: ¿si el Alcalde entrante recibió a satisfacción la administración de su antecesor?;  ¿si ya estructuró el Plan de Desarrollo Municipal de  necesidades básicas insatisfechas, tal cual lo ordena la Ley de Regalías, para poder ser incorporado al Presupuesto Nacional?; ¿si el Plan Departamental de Aguas, “PDA”, con su entidad financiera cómplice “FIA” después de varios años de carameleo, por fin empezó a cumplir con su objetivo de llevar agua potable a los municipios y veredas?, ¿si los proyectos de vivienda para damnificados por la ola invernal, ya fueron presentados al Veceministerio del ramo?, ¿si los auxilios de la ola invernal se están repartiendo oportuna y adecuadamente?, ¿si los auxilios para los habitantes de la tercera edad se están manejando satisfactoriamente?, ¿si se están implementando medidas preventivas para hacer frente a la ola invernal que nuevamente empieza a golpearnos?, ¿si ya puso en conocimiento de las autoridades competentes, las irregularidades encontradas en la administración anterior?.  
Finalmente el pobre Alcalde mascullado por las miles y miles de lenguas viperinas, madruga el lunes de pascua, llama a sus subalternos de más confianza para indagarles, entre nervioso y angustiado: ¿qué dijeron los paisanos visitantes de mi Administración? Su subalterno mas listo para ganar puntos a favor le responde olímpicamente: “dicen que Usted doctor, es el mejor alcalde del mundo y que al paso que va, muy pronto llegará al Solio de los Presidentes”. Pero, resulta que la manguala municipal es tan nefasta y perversa, el atribulado burgomaestre ya sufre de delirios de persecución y le parece ver a toda hora estar en manos de la justicia, todo por culpa de los deslenguados y desocupados del pueblo.

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