3 de febrero de 2023
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Capturados extraditables que enviaban droga y lavaban activos para “Los Urabeños” y “La Oficina de Envigado”

9 de marzo de 2012
9 de marzo de 2012

Capturados extraditables que enviaban droga y lavaban activos para “Los Urabeños” y “La Oficina de Envigado”

Se trata de una especie de “ourtsourcing” contratado por ambas organizaciones, ligadas en el pasado reciente a través de alianzas entre Maximiliano Bonilla Orozco, alias “Valenciano” y los hermanos Dairo Antonio y Juan de Dios Úsuga (este último neutralizado por la Policía el pasado 1 de Enero), y actualmente por conducto de “Mi Sangre” y el recién capturado Andrés Arroyabe Ramírez, conocido como “La Máquina”.

Los detenidos, quienes están solicitados en extradición para que comparezcan por delitos conexos con narcotráfico ante Cortes de Florida y Nueva York, están sindicados del envío de los por lo menos 5 toneladas de droga distribuidas en ciudades de la Costa Este de Estados Unidos, así como del blanqueo de más de 5 millones de dólares producto del tráfico de alucinógenos.

La organización tenía contactos en Chile, España y Estados Unidos, países en los que se logró la captura de otras 53 personas, incluidos 41 norteamericanos, 6 colombianos, 4 peruanos y 2 ciudadanos de origen dominicano.

El cabecilla de esta estructura responde al nombre de Thomas Enrique Carcases Estrada, alias “El Cubano”, y quien también se hacía llamar como “El Papá de la Heroína”, dado que era precisamente la sustancia sobre la que más experiencia tenía tanto a nivel de compra como de tráfico y distribución. A mediados del año pasado este individuo fue víctima de un atentado del que logró salir ileso, y que habría sido planeado por facciones de la “Oficina” en controversia con el avance e influencia de la banda criminal de “Los Urabeños”.

Para tal efecto, se valía de la colaboración de Jhon Jairo Patiño Moreno, quien se desempeñaba como agente de mercados para financiar la compra de estupefacientes y facilitar el lavado de activos.

Liber Oswaldo Vera Rodríguez, quien aprovechando su condición de ingeniero mecánico vinculado a una aerolínea comercial en Medellín propiciaba el envío de estupefacientes mediante caletas en aviones y correos humanos, María Victoria Bermúdez Franco, encargada de adquirir la heroína en zonas rurales de Antioquia y de hacer los contactos para su distribución en las calles norteamericanas, Edwar Julián Cano Bermúdez, quien hacía las veces de comprador de clorhidrato de cocaína en Antioquia y garantizaba su transporte hasta los sitios de embarque, y Antonio María Múnera Salazar, colaborador en la puesta a punto de los cargamentos de heroína.