30 de enero de 2023
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Cambio climático afecta canasta familiar

17 de marzo de 2012
17 de marzo de 2012

“Si no se hace algo con respecto a los efectos del cambio climático, aumentaríamos nuestra dependencia de fuentes externas de alimentos y propiciaríamos, aún más, la inestabilidad de los precios de la canasta familiar de los colombianos. Y perderíamos la gran oportunidad de ofrecerle al mundo, a través de unos espacios geográficos amplísimos —pero subutilizados u ociosos, desde el punto de vista de la explotación agropecuaria— una rica oferta alimentaria”, explicó Cano.

El experto sostuvo que el cambio climático provoca choques en la oferta. Pero aclaró que la solución para el problema ambiental, que tiene consecuencias económicas, no está del lado de la política monetaria, pues esta última está diseñada para controlar los fenómenos de la demanda y no de la oferta.

Para el exministro de agricultura, la respuesta está en la tecnología y en la política fiscal. “Se requiere acudir a las biotecnologías para lograr especies resistentes a nuevos suelos, al estrés hídrico, a la salinidad, a la acidez de los suelos y a los periodos de sequía para así ampliar la frontera agrícola”, declaró.

Cano añadió que es fundamental que, en el país, se dé un aprovechamiento racional de los suelos. En Colombia hay un conflicto entre la vocación y el uso efectivo. De los 114 millones de hectáreas del territorio, el 19 % podrían estar dedicadas a la producción de alimentos. Pero, en la actualidad, solo el 4 % de las tierras se destina a esto. Por otro lado, el 13 % debería estar dedicado a la ganadería. Pero hoy el 37 % se emplea para esta actividad. El tercer elemento, argumentó, es la protección del agua.

“Si se corrigieran las discrepancias entre la vocación y el uso y si se impulsara la adopción masiva de biotecnología, el área agrícola y agro-silvo-pastoril se podría, al menos, quintuplicar”, manifestó.

«Quien daña paga»

“El camino es la política fiscal. El profesor Arthur Cecil Pigou nos enseñó, en el siglo pasado, que quien daña paga. Además de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, que son los que están contaminando la tierra y provocando el cambio climático, es necesario gravarlos a través de impuestos al carbono. Asimismo, con esos mismos recursos y por medio de compensaciones y descuentos tributarios, se debe premiar a quienes compensen el daño a través de la reforestación y el cuidado de la biodiversidad”, anotó Cano. Y agregó que, al hacerse esto, se les dan las señales apropiadas a los agentes económicos, para que estos tomen las decisiones correctas desde el punto de vista ecológico y ambiental.

Según el codirector del Banco de la República, es muy probable que, a propósito de la restitución de tierras, muchos campesinos envejecidos o habituados a los quehaceres urbanos no quieran regresar a las parcelas para trabajarlas. El Estado, señaló, tiene que recuperar esas tierras y adjudicarlas, por diferentes medios, a profesionales jóvenes para que las pongan a producir. Y con el producto de ese usufructo, agregó, constituir fondos de retiro o fondos de pensiones para los campesinos que no quieran la tierra, pero sí, en cambio, un fondo de pensiones.

Los efectos sobre la agricultura

Según el economista, hay tres factores detrás del cambio climático: la recuperación y el crecimiento de los mercados emergentes, liderados por China e India, tienen fuerte impacto sobre los precios de los productos básicos (commodities). Por ejemplo, en cuanto al consumo anual per cápita de alimentos de carnes y otros productos de origen animal, China pasó, en veinte años, de 20 a 52 kilogramos. Hoy supera los 60 kilogramos.

El segundo factor es la reducción de la frontera agrícola, que se debe al cambio climático (la elevación del nivel del mar, la pérdida de niveles freáticos, la desertización y la erosión de los suelos y la pérdida de ecosistemas y biodiversidad) y a la política energética de Estados Unidos y la Unión Europea.

“La política de biocombustibles de los Estados Unidos y de Europa, basada en subsidios desmedidos, están provocando un desplazamiento de la producción de cereales y oleaginosas hacia la producción de biocombustibles, lo que merma los inventarios disponibles para la alimentación humana y la alimentación animal”.

En Estados Unidos, el 40 % del área de maíz se destina para la producción de bioetanol. En la Unión  Europea, un tercio de sus oleaginosas son para biodiésel.

Opiniones

-José Daniel Pabón, profesor de Geografía de la UN

“Según el comportamiento del clima en Colombia durante el siglo XX, hacia finales del siglo XXI se podrían presentar calentamientos del orden de los 4 °C o, en algunas regiones, de un poco más en la temperatura promedio. En cuanto a precipitación, tendríamos aumentos en algunas zonas (en el Pacífico, por ejemplo) y disminuiría en todo lo que corresponde a la parte interandina. Esos cambios tendrían impactos en la sociedad en diferentes aspectos. Pero los más afectados serían los ecosistemas, la agricultura, los recursos hídricos y, en esa medida, la seguridad alimentaria”.

-Diana Carolina Useche, investigadora del cambio climático del Instituto Alexander von Humboldt

“El cambio climático es una de las principales amenazas de la biodiversidad. Este fenómeno no viene solo: actúa como un factor que aumenta otros procesos de pérdida de biodiversidad (contaminación, plagas, deforestación). La biodiversidad afecta los servicios ecosistémicos, lo que, a su vez, afecta inmediatamente la seguridad alimentaria y nutricional del país, el bienestar de la población colombiana y su capacidad de adaptación. El reto es gestionar los territorios, la biodiversidad y los ecosistemas, para garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo”.

(Por: Fin/dpr/ clc/fgd)