30 de enero de 2023
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Al caído caerle.

27 de marzo de 2012
27 de marzo de 2012

victor zuluagaCuriosamente hablaba en uno de ellos, de la iniciación de una vía que uniría a Cartago con la población de Nóvita, centro esclavista de gran importancia durante la colonia. Y digo que el dato es curioso porque hoy, siglo XXI, podemos decir que a duras penas existe una comunicación entre Cartago y Nóvita, por un camino que hay a partir de la población de San José del Palmar.
Todo esto para decir que el Chocó ha sido y sigue siendo una de las entidades territoriales más abandonas del país, pues siempre ha sido mirado como la fuente de madera, oro y platino, es decir, actividades extractivas que no han dejado a los nativos y a los afrodescendienes sino miseria y erosión. Y la razón es muy sencilla: la madera es sacada del Chocó por medio de los ríos, y los minerales preciosos se evacúan por vía aérea. Es decir, las carreteras no se necesitan para el desarrollo de las actividades económicas que realizan las grandes compañías dedicadas a la extracción de madera y de minerales. Y en la medida que la madera y el oro no exigen la construcción de vías terrestres, la inversión en este renglón ha sido nula.
Y claro que nos podríamos preguntar, por ejemplo, por qué razón no se impulsa la construcción de vías en el Chocó y tendríamos que llegar a la dolorosa conclusión que ello se debe a que las personas o empresarios que pueden tener una fuerte injerencia en materia política y económica, simplemente no han vivido ni viven en el Chocó. Y no viven allí porque las condiciones de insalubridad son aterradoras. Paludismo, malaria y un sinfín de enfermedades ocasionadas por insectos propios de las zonas bajas del trópico, hacen que las llanuras del Pacífico no sean apetecidas para el establecimiento  de centros urbanos. La densidad de población en el Chocó es una de las más bajas del país, por obvias razones. Y digamos que los afrodescendientes no escogieron precisamente esa zona para su establecimiento sino que fueron obligados por sus amos, en su momento, a quedarse a vivir para ser utilizados en el laboreo de las minas, especialmente.
Y si nos referimos a la fertilidad de sus suelos para la actividad agrícola, también tenemos que decir que es inversamente proporcional a su riqueza minera: es decir, los suelos fértiles no superan el 30% de la superficie chocoana.
Eso sí, la riqueza que existe, al lado de la madera y de los minerales, está representada por la cantidad de grupos guerrilleros y de narcotraficantes que han mantenido en jaque a sus pobladores, que han masacrado a miles de de indígenas y de afrodescendientes, porque la hostilidad del medio geográfico es tal, que se ha convertido en el paraíso para los maleantes.
Ya es hora que a la región chocoana se le dé el tratamiento que se merece una población que ha producido tanta riqueza, riqueza que se ha ido a parar al extranjero, en su mayor parte.