7 de diciembre de 2021
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Soñar no cuesta nada, entonces soñemos.

3 de febrero de 2012
3 de febrero de 2012

victor zuluaga

Por Víctor Zuluaga Gómez
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El martes 10 de enero en las horas de la mañana, sintonicé en el carro a Radio Caracol. El señor Gustavo Gómez estaba hablando sobre la promesa hecha por el señor Presidente Santos, que para el mes de abril de este año, la “salud” estaría funcionando como un relojito. De esas cosas que uno se emociona de la dicha al pensar que promesa tan bella se convirtiera en realidad. Por aquello de que soñar no cuesta nada, y que si se promete, pues muy rápidamente nos olvidamos y no pasa nada. De la misma manera que nos olvidamos que el señor Habig Merheg se fue del país hace ya un tiempo, con una serie de asuntos pendientes con la justicia y…no ha pasado nada hasta el momento. O del doctor Fabio Rojas Puyo, quien “a  pesar de haber sido condenado a 7 años, no ha pagado en Colombia ni un solo día de prisión: vive en España desde los años 90 y, ahora, su sentencia acaba de prescribir”, según lo recuerda un viejo periódico capitalino.
Pero volviendo a la realidad de la parroquia pereirana, mientras en la Radio se hacía alusión al interesante tema de la salud, por aquello de las coincidencias, pasé cerca del Centro hospitalario de Kennedy y me llamó la atención el hecho de que había una impresionante cola de pacientes, esperando que fueran atendidos.
El cuadro no podía ser más espantoso: el Hospital había sido prácticamente desmantelado de médicos, enfermeras y otro gran número de personal, pues fueron despedidos sin que se tomaran las medidas necesarias para garantizar el servicio a los usuarios. Al hablar con el poco personal que allí laboraba nos confirmaron que les estaban debiendo los salarios del mes de diciembre y sólo estaba contemplado el pago a finales del mes de enero. Pensé entonces cuál podría ser la razón por la cual algunos políticos buscan afanosamente el control para que en esos cargos de dirección se nombren sus pupilos, si el presupuesto escasea en esa forma. Pero también pensé que la situación bien podría ser el resultado precisamente de esa mano peluda que todo lo corrompe o como bien lo dijo el señor Presidente de la República, por donde se mete el dedo, sale pus. No de otra manera se entiende que haya robos continuados de aparatos costosísimos, a pesar de existir una firma de vigilancia que supuestamente recibe una no despreciable suma por vigilar: baterías de la planta eléctrica, laringoscopios y equipos para revisión de órganos de los sentidos.
Para completar el cuadro doloroso, en el caso de Kennedy, nos informaron que el oxígeno, un elemento vital para algunos pacientes con dificultades respiratorias, se había agotado y por lo tanto, cualquier paciente que llegara con este tipo de enfermedad, se vería condenado a morir o a ser remitido a otro centro asistencial. En este caso, la indolencia de la firma proveedora de dicho elemento fue evidente, al no atender la solicitud por ser día festivo.
El señor Alcalde tiene en sus manos un paciente en cuidados intensivos, como es la salud y esperamos que  le dé la prioridad que requiere este sector, de la misma manera que enfrentó el caso de Aguas y Aguas, pues a no dudarlo han sido los dos sectores que más críticas han recibido en su desempeño. Y no estaría por demás que se realizara un proceso de sensibilización con la comunidad pera que no se presenten casos tan abominables como el robo por parte de un paciente de una válvula de cobre que regula la salida del oxígeno.
Y como soñar no cuesta nada, pues soñemos.