27 de noviembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Plan de Desarrollo Agropecuario

9 de febrero de 2012

uriel ortizBuena parte de los campesinos actualmente desplazados han abandonado sus parcelas por factores de violencia, pero en muchos otros casos porque producir en las actuales circunstancias no es bajo ningún punto de vista rentable, debido a los altos costos de los insumos agrícolas, a la falta de programas de industrialización o valor agregado de sus productos, a la imposibilidad de obtener líneas de créditos, a la dificultad para el transporte, y  el Gobierno que nunca se responsabiliza por lo que el campesino produce.

El Seguro de Cosecha, de acuerdo al comportamiento del cambio climático de los últimos tiempos, es otro componente fundamental que hay que tener en cuenta en los nuevos Planes de Desarrollo Agropecuario. No podemos dejar a nuestros campesinos con sus cosechas, expuestos a la voluntad de Dios y los vaivenes de la naturaleza. Los seguros de cosecha deben estar involucrados también dentro de las cadenas productivas y las alianzas estratégicas. No hacerlo significaría el rompimiento de uno de los eslabones de protección y el desmoronamiento total del proyecto con grandes pérdidas para los campesinos.

A casi dos meses de posesionados los nuevos Gobernadores y Alcaldes, aún no se conoce un cronograma oficial para que las administraciones regionales y locales estructuren su Plan de Desarrollo Agropecuario, carta de navegación fundamental para acceder al cobro de las regalías y demás prebendas otorgadas por los Gobiernos Nacional y Extranjeros,  con miras a fortalecer la industria agroalimentaria en su medio, con excedentes de exportación.   

El Organismo que debe estar a la vanguardia de todo este proceso, desde luego que, debe ser el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, sin embargo, todo indica que se está ahogando en una serie de iniciativas, al estar confundiendo a los campesinos con programas poco claros,-que finalmente no saben a qué atenerse-. Se tiene conocimiento que son varias las organizaciones que desisten, debido a la poca claridad de los procesos.  

Debemos entender que un Plan de Desarrollo Agropecuario, debe ser el claro reflejo del diagnóstico social de la Región o Municipio, y sobre estos pilares construirse teniendo en cuenta los factores de desarrollo que no son otra cosa distinta que los Recursos Naturales y Humanos en su medio. Esto es bueno advertirlo porque muchas veces los organismos oficiales desconocen las investigaciones realizadas por entes  privados y aplican  a su capricho diagnósticos equivocados que no tienen ninguna coherencia con la idiosincrasia de las regiones y municipios, produciendo resultados catastróficos, donde finalmente el más perjudicado es el pequeño y mediano productor.

Plan de Desarrollo Agropecuario, que no esté concertado con las comunidades, carece de total credibilidad y solvencia económica para sacarlo adelante. Este mecanismo, tal cual lo mencionamos en nuestra columna del 10 de Enero /2012: Cómo Acceder al Pago de Regalías, parte del Artículo 103 de la Constitución Política, -Mecanismos del Participación Ciudadana-,” el cual debe estar avalado además por los funcionarios del ramo; por el alcalde del respetivo municipio, el personero y un veedor ciudadano.  

Pretender montar procesos de desarrollo agropecuario sobre Cadenas Productivas y Alianzas Estratégicas, sin ni siquiera haber agotado los estudios previos, y hechas las convocatorias ciudadana, es bastante arriesgado y aventurado. Todos sabemos muy bien que las Cadena Productiva en todo proceso de desarrollo, se compone de nueve eslabones, y que a falta u omisión de uno de ellos, el proyecto queda inconcluso y por lo tanto deja de ser viable desde el punto de vista: productivo, comercial y financiero.

Finalmente si queremos un Plan de Desarrollo Agropecuario, más eficiente, y de mayor rentabilidad especialmente para el pequeño y mediano productor, el Estado debe acercarse más al Campesino, esto quiere decir, eliminando tanto intermediario financiero, que al final de cuentas son los que se quedan con buena parte de los aportes que les da el Gobierno para programas de desarrollo rural. No olvidemos que el campesino de hoy, no necesita de apadrinamiento, ni de palancas, se ha vuelto tan experto, que nos dictan mucha cátedra de su saber y experiencia en trámites administrativos para adquirir sus propios créditos.

Si queremos lograr estos propósitos, se debería acudir al fortalecimiento de las Juntas Veredales de Acción Comunal y las Umatas Municipales.

“No olvidemos, que la paz vendrá del campo” Monseñor Iván Cadavid Correa, fundador de los Hogares Juveniles Campesinos. Q.E.P.D.

[email protected]