28 de noviembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

No sea sucio con Armenia

18 de febrero de 2012
18 de febrero de 2012

Muchos sectores confían en un mejor servicio de aseo y lo esperan de Empresas Públicas de Armenia, institución autónoma del municipio que la gente quiere porque reconoce en EPA que durante muchas décadas fue el organismo que mantuvo la responsabilidad local en la prestación de todos los servicios públicos, hasta la telefonía cuando existía la planta telefónica como una de las dependencias de Empresas Públicas de Armenia.

Seis meses antes de acabarse el año anterior nadie garantizaba en Armenia que Servigenerales aflojara la rienda y muy pocos creían en la capacidad del municipio para retomar a partir del 1 de enero el servicio de aseo. Entre otras cosas, porque más que debate alrededor del tema del aseo —de si Servigenerales debía o no continuar—, lo que se presentó fue una confrontación de las partes arrebatada y agresiva en la lucha por defender las tesis que alrededor de unos y otros se estaban presentando.

Fue una lucha sin cuartel, con agresiones recíprocas. Servigenerales atemorizó, manejó públicamente el argumento del conocimiento para la prestación del servicio, la fidelidad de los usuarios hacia la empresa privada y foránea que en su oportunidad negoció con el exalcalde Mario Londoño Arcila la concesión o privatización del servicio.

Especuló con la propiedad del sitio para la disposición de las basuras, de la propiedad y el manejo del transporte de los residuos, de la maduración lograda como empresa con experiencia de ocho años no solo en el Quindío sino en otras regiones del país. Dicho de otra manera, por poco se convence a la ciudad de que el gobierno municipal de Armenia estaba obligado a renovarle la concesión del servicio de aseo a Servigenerales.

La voluntad política de la alcaldesa Luz Piedad Valencia Franco elegida el 30 de octubre había sido lo suficientemente difundida; siempre fue clara su posición en el sentido de recuperar para Empresas Públicas de Armenia la prestación del servicio de aseo.

Lo cierto es que hoy hay vehículos recolectores nuevos, que existe un personal idóneo de obreros y trabajadores ocupados en la recolección y el manejo en general del aseo del municipio y que finalmente la ciudad no se ahogó en la mugre, se salvó a pesar de todo lo que se dijo y lo que se hizo.

Ahora no hay más que no ser sucios con Armenia; dentro de los deberes ciudadanos de la capital quindiana está el de contribuir para que tengamos una ciudad limpia y exenta de lugares en los que imperen los olores nauseabundos. Hay que velar por la ciudad y lo tenemos que hacer todos. El pacto ciudadano del que se dice va a ser reactivado para que el centro de Armenia permanezca limpio y pulcro no basta.

Toda la ciudad está requiriendo planes de contingencia que se desarrollarán en la medida en que los ciudadanos se comprometan con Armenia a no fallarle y por el contrario a mantener con firmeza y resistencia la voluntad de defender la generalidad de los sus intereses y especialmente en este caso de la limpieza de la ciudad a estar de su parte, aportando en todo momento para que todo salga bien.

Sus parques, sus andenes, las zonas verdes y las vías peatonales deben permanecer limpios y transparentes de tal manera que se conviertan en el mejor ejemplo ante el país de una ciudad bien tenida, conservada con amor y protegida por la fortaleza colectiva de una sociedad que tiene por raza, la riqueza de la cual carecen muchos municipios colombianos.

Comprometámonos a no ser sucios con la ciudad y a crear el ambiente necesario para que la capital de los quindianos se convierta en un paradigma nacional de civismo, de sanas costumbres, de respeto por lo público. Todo eso se puede el día que usted deje de ser mugre con la ciudad. Nosotros lo estamos intentando, probablemente su ejemplo nos motive más.