27 de noviembre de 2021
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Lobby, ponerse al tanto, concordancia, plenificar

8 de febrero de 2012
8 de febrero de 2012

En inglés, el ‘pasillo’ de una cámara legislativa en el edificio correspondiente se llama ‘lobby’, razón por la cual al “grupo de presión”, que, generalmente, se reúne ahí, se le da el mismo nombre, como también al ejercicio de esa profesión (‘to lobby’), que consiste en “presionar a favor de determinados intereses”. La Academia Colombiana de la Lengua, siempre tan condescendiente, aceptó desde la edición de su diccionario del 2001 este anglicismo sin cambiarle una sola letra, en contra de lo que debe hacerse cuando se adopta un extranjerismo, según directrices milenarias. Por esto, no pecó el titulador de nuestro periódico con este anuncio de primera página: “El lobby por Marmato es internacional” (19/1/2012). Sin embargo, si el castellano tiene los vocablos correspondientes (‘cabildo, cabildear, cabildeo’), ¿por qué echar mano de palabras que un número importante de lectores no entiende? A propósito de este repudiable vicio escribe el doctor Mario De la Calle Lombana estas juiciosas líneas: “Considero que hay extranjerismos absolutamente innecesarios, que parecen prevalecer por pura novelería. Los términos ‘smartphone’, ‘rigntone’ y, sobre todo, ‘slash’ son inaceptables. Los primeros dos, por lo menos, exigen un giro un poquito más largo para decirlos en buen español, lo cual implica cierto esfuerzo. Uno podría hasta perdonar la pereza mental de quienes los usan. Pero el último no tiene razón de ser. Tras de que siempre lo pronuncian mal (“eslás”…), definitivamente es más fácil decir “barra”. Me imagino que el vicio lo heredan los estudiantes de las escuelas de locución”. Termina preguntándose el corresponsal si algo podemos hacer al respecto. Lo único que podemos hacer, señor, es sacar el pañuelo y ponernos a llorar. ***
¿Se sitúa usted, don ‘Rafa’, arriba o abajo, a la izquierda o a la derecha para “colocarse al tanto de algo”? Hubo en uno cualquiera de estos días en Manizales un abuso cometido por algunos miembros de la policía. El animador del programa radial del mediodía de La Cariñosa (19/1/2012), el señor ‘Rafa’ Torregroza, le preguntó al oficial entrevistado “si se iba a colocar al tanto de la situación”. Aparentemente, a este ‘comunicador’ le produce urticaria el hermoso verbo ‘poner’, porque quizás cree que sólo las gallinas ‘ponen’. De acuerdo con El Diccionario, hay, mal contadas, 44 ‘formas de poner’, por ejemplo, “ponerse colorado, poner la olla del arroz, poner los puntos sobre las íes, ponerse los zapatos y la corbata y los pantalones, ponerse a discutir o a llorar, poner a alguien a trabajar”, y, como dije, unas 37 más. De ‘colocar’, en cambio, hay únicamente 4, porque este verbo significa solamente “poner a una persona o a una cosa en determinado lugar; o a la primera, en determinado estado”.  El giro castizo es, por lo tanto, “ponerse uno al tanto” de algo, es decir, ‘enterarse’ de situaciones, hechos, novedades, promociones y mil cosas más. En conclusión, señor, no sólo las gallinas ponen. ***
El señor Daniel Samper Ospina, sí, el mismo de la revista Soho, e hijo de don Daniel, escribió: “Yo era de los que creía que, en aras de la austeridad en el gasto público, el único funcionario que podía contratar hechiceros era el doctor Vargas Lleras…” (Semana, 21/1/2012). Desde Miami, en donde reside, siempre preocupado por todo lo concerniente a este descuajaringado país, el señor Orlando López me escribe para que comente la falta de concordancia que hay en la oración principal, que dice: “Yo era de los que creía…”. A pesar de su evidencia, esta corruptela es común. La manera castiza de construir esa frase es haciendo concordar el verbo del predicado (‘creer’) con el antecedente (‘los que’): como éste es plural, aquél tiene que ser también plural: “Yo era de los que creían…”. Ahora bien, si no le gusta este plural, señor Samper, exprese su pensamiento de este modo: “Yo creía que…”. Y, así, saca a los demás de esta colada, porque muy probablemente ellos no piensen como usted. ***
Créame, padre, que hice todo lo posible por encontrarle una explicación lógica a su verbo ‘plenificar’, como sinónimo de ‘llenar’, pero no la encontré; o, mejor, sí, pero no. Esto escribió el presbítero Efraín Castaño: “…un hijo puede traer un cambio saludable a sus padres y plenificar los afectos y expresiones” (LA PATRIA,  1/25/2012). Tenemos, indudablemente, el sufijo ‘-ficar’ (del verbo latino ‘fácere’, ‘hacer’), con el cual “se forman verbos que significan ‘hacer, convertir en, producir’ ”, verbigracia, ‘petrificar, bonificar, momificar’. Aunque su verbo está bien construido, puesto que, al adjetivo ‘pleno’, le añadió la desinencia anotada, y, a pesar de que no todas las palabras castizas están en los diccionarios, sobra, porque ya existen los verbos ‘llenar’ y ‘colmar’ y, más convenientes para expresar su idea, ‘acendrar, acrisolar, aquilatar’. Es sólo mi opinión, por supuesto. ***
Dos rubíes, de la joyería de nuestro periódico: “Deben haber conexiones alternas…” (editorial, 1/25/2012); “Ese día cayó la boca de muchos incrédulos…” (Deportes, La Patria/Manizales). Sin comentarios.