6 de diciembre de 2021
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La arrogancia del Poder

21 de febrero de 2012

uriel ortizEl principio de autoridad y buen gobierno empieza a deteriorarse y a perder simpatía cuando el mandatario de turno tambalea o se contradice en sus decisiones, es inseguro en sus apreciaciones, para finalmente caer en el vacío de las contradicciones, produciendo al mismo tiempo incertidumbre y desazón entre sus gobernados.  
No hay peor gobernante que aquel que se cree infalible en sus actos. No consultarlos con los expertos para cada caso en particular, es un gravísimo error que se paga con costos políticos demasiado, altos, para posteriormente quedar enredados en procesos, de orden, moral, penal y disciplinario.

El Código de Régimen Político y Municipal, tiene Normas Jurídicas bastante claras para el manejo y administración de los Departamentos y Municipios. Lamentablemente los mandatarios Regionales y Locales pocas veces las ponen en práctica. Por esta causa, según reportes, varias administraciones se encuentran saqueadas por quienes las han manejaron en forma amañada e irresponsable desde años atrás. Por consiguiente es obligación moral de los nuevos Gobernadores y Alcaldes  denunciarlas ante la opinión pública y las autoridades competentes, no hacerlo sería hacerse copartícipes de la corrupción con las consecuencias penales y administrativas a que esto conlleva.   
La arrogancia de poder la mayoría de las veces produce efectos inmediatos y secundarios en la opinión pública, puesto que lleva al funcionario a prometer incoherencias, a lanzar propuestas inmaduras para posteriormente tenerlas que reversar en medio de la rechifla de la oposición que no pierde oportunidad para desvalorizarlo, y de los medios de comunicación que se ven obligados a publicar la noticia tal cual su proceso de formación y desarrollo.

A escasos dos meses de posesionados los nuevos Gobernadores y Alcaldes, a muchos de ellos, se les ha ido las luces con los primeros actos de gobierno, unas veces por ignorancia administrativa y otras por casos de corrupción. Son muchos los que ya son sujetos procesales ante la Fiscalía y Organismos de Control. El principal delito que cometen de entrada es el del Nepotismo, por creer que la administración pública son feudos familiares y de amigos para ocupar posiciones y lograr jugosos contratos.

Es lamentable tener que decirlo pero, en encuesta realizada entre varios Alcaldes, sobre el conocimiento que deben tener de la Ley de Regalías, en su mayoría la desconocen y los más grave no saben cómo deben acceder a ellas, ni cómo construir un Plan de Desarrollo, requisito indispensable para ser posible su evaluación ante el Departamento Nacional de Planeación. Por esta causa, son infinitos los recursos que pierden los municipios, por ignorancia manifiesta de sus Alcaldes, muchas veces por  arrogancia de poder al no aceptar ayuda o asesoría de las personas expertas en cada tema en particular.

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