6 de diciembre de 2021
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¿Justicia en el caso de Orlando Sierra?

21 de febrero de 2012
21 de febrero de 2012

jose miguel alzateDesde ese mismo día se iniciaron por parte de las autoridades las pesquisas para determinar quiénes estaban detrás del homicidio. Después de ser capturado Luis Fernando Soto Zapata, el sicario que accionó el arma mortal contra la humanidad de Sierra Hernández, los indicios empezaron a señalar a la clase política caldense como instigadora del crimen. 

Después de los interrogatorios hechos por la justicia a varios de los implicados en el hecho salió a  relucir, como presunto autor intelectual, el nombre del dirigente liberal Ferney Tapasco González, un nefasto personaje que ha manejado durante años el Partido Liberal en el departamento. ¿Por qué razón este ex alcalde de Supía podría haber ordenado el asesinato de Orlando Sierra Hernández? Muy sencillo: el periodista era una piedra en el zapato del dirigente liberal. Fue él, con sus denuncias en la columna Punto de Encuentro, quien propicio que el oscuro dirigente fuera separado del cargo como Presidente de la Asamblea de Caldas. ¿El argumento? Había sido condenado por el delito de concusión.

El 17 de marzo de 1996 Orlando Sierra publicó la columna “A propósito del Presidente de la Asamblea”, donde reveló que Tapasco González fue condenado a 12 meses de prisión por un Juzgado de Riosucio por haber aprovechado, en 1974,  su cargo como Alcalde  de Supía “para obtener beneficio personal bajo la promesa de poder conseguir que algunos jóvenes no prestaran el servicio militar”. En la misma columna, el periodista asesinado les dijo a los diputados que cómo era posible elegir presidente de la asamblea a un hombre que “fue hallado culpable de los delitos de encubrimiento por favorecimiento y falsa denuncia”. Sierra Hernández se refería a la condena de 26 meses de prisión proferida contra Tapasco González el 24 de junio de 1994 por un juez de Riosucio.

El Espectador publicó, el 2 de octubre de 2008, un informe sobre los vínculos de Ferney Tapasco con Iván Roberto Duque, el jefe del Frente Cacique Pipintá, donde señala que, en una reunión en Medellín,  Tapasco González le pidió que permitiera a su hijo hacer política en el Municipio de Pácora. Fue antes de la reunión en la vereda El Tambor, de La Merced, el 4 de febrero de 2006. El informe  se tituló: “Todos los caminos conducen a Ferney Tapasco”. El texto dice que cuatro testigos lo señalaron como autor intelectual del homicidio de Orlando Sierra. ¿Por qué razón podría estar interesado Ferney Tapasco en eliminar al periodista? Simplemente porque con sus opiniones estaba minando su poder político en Caldas. Una de las columnas más duras contra él fue la que Orlando Sierra  publicó el 19 de abril de 1998, llamada “El agravio del desagravio”.

En el artículo citado, Orlando Sierra cuestionaba un homenaje que los seguidores del dirigente político le organizaron en un restaurante manizaleño en desagravio por haberle sido anulada su elección como diputado. Esa elección fue demandada porque, constitucionalmente, ningún ciudadano que haya sido condenado a pena privativa de la libertad por delitos que no sean políticos puede ser elegido para cargos de representación popular. En ese escrito, Sierra Hernández se preguntaba: “¿Desde cuándo hay que quedar bien con los que le quedan mal a la sociedad?”. Y agregaba: “No puede ser que alguien que tiene en su hoja de vida dos máculas inmensas por haber sido condenado por concusión,  y encontrado responsable del delito de encubrimiento por favorecimiento a un homicida, sea digno de tales reconocimientos”.

El llamamiento a juicio a Ferney Tapasco por parte de un fiscal de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación busca dejar en claro la autoría intelectual del crimen. Se necesitaron casi diez  años para que las autoridades hallaran pruebas que permitieran vincular al ex diputado con el asesinato de Orlando Sierra. Ojalá esa espera haya valido la pena. Y que de ser encontrado culpable,  la condena sea ejemplar. No de seis años, como la que pagó el sicario por acogerse a sentencia anticipada. Desde luego, la vinculación  a un expediente judicial no significa que la persona sea responsable del delito del cual se le acusa. El sindicado tiene derecho al debido proceso. Sin embargo, los indicios en contra de Tapasco González son graves. Le queda a la defensa el trabajo de desvirtuarlos. Una sociedad indignada, a la que el periodista quiso defender de los excesos cometidos por un dirigente cuestionado, reclama justicia.