4 de diciembre de 2021
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Expósito, este-éste, solo-sólo, asonada-de consuno

3 de febrero de 2012
3 de febrero de 2012


efraim osorio

Sí, es cierto, ‘expósito’ significa ‘expuesto’, pero “a la caridad pública”. En los siglos XVI y XVII el abandono de los recién nacidos fue una crudelísima realidad en Francia, especialmente en París: los bebés no deseados eran dejados en las puertas de los seminarios y de los templos. San Vicente de Paúl, fundador de los sacerdotes de la Congregación de la Misión y de las Hermanas y Señoras de la Caridad, con la ayuda eficaz de estas últimas se ocupó de ellos, arriba de trescientos entre enero y diciembre, “uno por cada día del año”. Estos niños fueron llamados ‘expósitos’, nombre con el que se califica exclusivamente a ellos. Por esto, me parece desacertada la aplicación que le da el columnista José Félix Lafaurie Rivera en esta frase: “…cuando en realidad (la prohibición del porte de armas) deja a los criminales armados y a los ciudadanos expósitos” (LA PATRIA, 10/1/2012). “Expuestos a la maldad de los criminales”, o, llanamente, “indefensos”. ¿Figuradamente? No lo creo. De esta manera, quizás se pueda llamar ‘expósitos’ a los perjudicados por los desastres naturales, que quedan ‘expuestos’ a la caridad de sus semejantes… ¡A propósito!, la prohibición del porte de armas y la de la venta de cigarrillos menudeados corren la misma suerte: sólo la acatan los que, por sus principios morales bien cimentados, obedecen las leyes. ***

“La tilde –dice El Diccionario- es una virgulilla o rasgo que se pone sobre algunas abreviaturas, el que lleva la ñ, y cualquier otro signo que sirve para distinguir una letra de otra o denota su acentuación”. Hoy sólo me interesa esta última acepción. Leyendo la Gramática Castellana de don Andrés Bello, se puede observar que en su tiempo empleaban tildes que actualmente no se usan, por ejemplo, en este aparte: “Tantas razones no os convencen? Apelemos pues á los hechos”, en el que le pone tilde a la preposición ‘a’. Y en esta otra muestra se la pone a la conjunción ‘o’: “El infinitivo, á la verdad, significa presente ó futuro…”. Y ni mencionar el adverbio ‘sólo’ y los pronombres demostrativos ‘éste, ése, aquél’, cuya tilde es anatematizada actualmente por quienes siguen al pie de la letra las directrices (consejo, en este caso) de la Academia de la Lengua. Yo sigo y seguiré aferrado a esa tilde por las siguientes razones: La primera, por uniformidad con la norma que siguen otras palabras disílabas, verbigracia, ‘como-cómo’, ‘donde-dónde’, ‘cuando-cuándo’, etc., y muchos vocablos monosilábicos. La segunda, porque con esas tildes es más fácil leer y entender lo escrito. La tercera, porque la Academia no la prohíbe (mal haría), sino que dice “a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en el adverbio ‘solo’ y los pronombres demostrativos incluso en los casos de posible ambigüedad” (Ortografía de la Lengua Española -2010-, 3.4.3). Y la cuarta, para que los escritores consagrados recuerden el análisis gramatical que, supongo, estudiaron en el colegio, y, de esta manera, no caigan en el que cayó el señor Luis Prieto Ocampo en su columna de LA PATRIA (13/1/2012) al ponerle la tilde a cuatro adjetivos demostrativos como si fuesen pronombres: “ésta columna, éste proyecto, ésta obra vital, éste aeropuerto”, como lo anotó certeramente el señor Mario De la Calle Lombana, además de alguna falta de concordancia y fallas en la puntuación; o éste, del padre Gallo: “…y el sólo hecho de crear conciencia…” (LA PATRIA, 1/17/2012), en el que le pone tilde al adjetivo ‘solo’.  Además, para que los aspirantes a escritores se convenzan de que es indispensable estudiar los fundamentos de la gramática, muy especialmente el análisis gramatical. Escritor que ignore, por ejemplo, cuáles son las partes de la oración y no sepa distinguirlas, es como el que zurrunguea un tiple, pero no sabe qué diablos es una corchea; y, así, se quedarán aquéllos ‘zurrungueando’ literatura barata toda la vida. ***
¿Qué tienen en común la palabra ‘asonada’ y la locución adverbial ‘de consuno’? Su origen, nada menos, según Joan Corominas, erudito en estas quisicosas lingüísticas, y que dice lo siguiente: “Asonada: ‘reunión numerosa para conseguir tumultuariamente algún fin’, 1256. Del antiguo verbo asonar, ‘reunir gente’, derivado de la antigua locución ‘de so uno’, ‘juntamente’; en lugar de éste se dijo posteriormente ‘de con so uno’, s. XIV, contraído en ‘de consuno’, en 1438”. No quería adentrarme en este berenjenal, pero no resistí la tentación después de leer esta oración en Papel Salmón: “Aunque son independientes de la Federación trabajan en consuno con el gremio…” (LA PATRIA, Alfredo Cardona Tobón, 15/1/2012). ‘De consuno’ es, pues, la forma correcta de enunciar esta locución adverbial, don Alfredo. ***
Una muestra de falta de concordancia, tomada de LA PATRIA: “…o porque a alguien no le gustó el destino que se le dieron a los recursos…” (Editorial, 16/1/2012). “…a alguien no le gustó el destino que se les dio a los recursos”, señor Director. El verbo ‘dio’ concuerda con ‘destino’; el pronombre ‘les’, con ‘recursos’. ¡Sí, señor!