30 de enero de 2023
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

Del dicho al hecho hay mucho trecho.

26 de febrero de 2012

victor zuluagaLa coincidencia entre el Polo y el sector ultraconservador se encuentra en la despiadada crítica que se hace a la política que lidera el liberalismo en el gobierno frente a la restitución de tierras a los campesinos que han sido desplazados. Por un lado, el Polo se queja de que el gobierno se está haciendo una especie de “aubombo” o despliegue desmedido de propaganda a unas acciones que simplemente está obligado a realizar porque esa tarea está consagrada en la legislación colombiana. De otro, el doctor Londoño acusa también a Santos de presidir concentraciones de campesinos como la de Barranquilla, porque (coincidencia) simplemente ese es su deber.
Pero cuando se analiza la situación y se tienen en cuenta los antecedentes de estas políticas, no podemos menos que entender que lo que está haciendo el gobierno es buscando el respaldo popular (pueblo campesino) para lograr que la restitución de tierras pueda llevarse a cabo y enfrentar con la fuerza pública y la fuerza de los ciudadanos, a aquellas fuerzas oscuras que en determinado momento se apoderaron de miles de hectáreas de campesinos pobres. Porque en efecto se puede decir que es un derecho, pero si así lo fuere, su sola existencia no garantiza el cumplimiento. En efecto, el derecho es necesario reconocerlo en la práctica (consuetudinario) o por medio de una norma y aún así, eso, digo, no significa que automáticamente satisfaga. Por ejemplo, en la constitución está consagrado el derecho a la libertad de expresión, pero vaya a ver si en algunos (muchos) casos no se viola o simplemente se hace caso omiso de la norma.
Estoy de acuerdo cuando se afirma que el gobierno lo que está haciendo es simplemente el cumplimiento de un deber constitucional, pero la verdad es que en el gobierno anterior del doctor Uribe se golpeó de una manera despiadada al mediado y pequeño campesino colombiano, para lograr consolidar una clase de empresarios del agro, a quienes se les brindó todas las garantías y se les otorgó toda clase de subsidios, tal como ha quedado demostrado con Agro Ingreso Seguro.
En síntesis, un gobierno como el actual, que agencia una política liberal, en contraste con la cavernaria posición del anterior gobierno, de alguna manera se le mira como un gobierno revolucionario, que sí lo es si de comparaciones se trata.
Con razón se dice que los extremos se “tocan”, y yo añadiría, se “identifican”.