8 de diciembre de 2021
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Colombia pasó de exportar 20.000 pares de zapatos a España en 2006 a 2.500 pares en 2011

16 de febrero de 2012
16 de febrero de 2012

Martínez Sánchez, hizo claridad en que un tratado de libre comercio, como el que avanza con Europa, si bien rebaja aranceles no facilita el paso de productos que transgreden el control de especímenes, la regulación de etiquetado y la conformidad con las normas de seguridad, requisitos impuestos en toda la comunidad europea para proteger el bienestar de los ciudadanos y las especies en vías de extinción.

Por ejemplo, reveló el experto, el bienestar hace referencia a varios factores que se revisan al arribo de productos al viejo continente, como la calidad, la comodidad y el precio. Lo que quiere decir que si un producto no cumple con el Rapex, Sistema Rápido de Alertas para Productos no Alimenticios, podría ser devuelto al país exportador, pero en la mayoría de los casos destruido por tratarse de artículos que atentan contra los seres humanos.

La Agencia Europea de Sustancias y Prerrequisitos Químicos, ECHA, ha detectado 73  sustancias que mantiene bajo vigilancia por los daños ocasionados a la salud de los ciudadanos,  y ha colocado otras 6 en observación, por lo que una exportación a Europa en la que se detecten cualquiera de ellas, sin la previa información de que en los productos se han utilizado alguna de estos productos, podría ocasionar la pérdida de la venta y de los artículos.

Colombia pasó de exportar 20.000 pares de zapatos a España en 2006 a 2.500 pares en 2011, por no cumplir con los requisitos europeos, lo que representa una caída del 85%; mientras que las importaciones de calzado desde ese país al nuestro aumentan año a año en 5.5%, ya que en 2011 se trajeron 90.000 pares y en 2012 se espera 95.000, principalmente zapatos de moda para mujer.

Martínez Sánchez revela que la disparidad entre exportaciones colombianas e importaciones desde España no se encuentra en el precio, ya que los productos nacionales tienen un valor promedio de 15 euros, mientras que los traídos desde la península se acercan a los 30 euros. La disparidad tiene origen en la calidad y las normas de protección.