5 de diciembre de 2021
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Calidad en la educación

3 de febrero de 2012
3 de febrero de 2012

Por JOSE MIGUEL ALZATE

jose miguel alzateCamilo Jiménez es el nombre de un profesor que renunció públicamente a seguir dictando clases en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Javeriana porque, en su concepto, reina entre  los estudiantes la pereza intelectual. Por la manera cómo habló sobre las fallas en la redacción de un texto por parte de sus alumnos, despertó entre columnistas, directores de medios y estudiantes un debate interesante. Tanto que El Tiempo editorializó sobre el tema, criticando la calidad de la educación que se imparte en algunos establecimientos educativos. Y Daniel Samper Pizano lo abordó en su columna dominical advirtiendo que los estudiantes no participan en clase, se expresan como en las cavernas y renuncian al razonamiento crítico.

Que un profesor universitario tenga que reconocer que sus estudiantes prácticamente no saben analizar un texto literario es desconsolador. ¿Qué educación se está impartiendo en los planteles educativos para que los jóvenes que llegan a las universidades no sepan redactar con respeto por las reglas ortográficas y con un completo dominio de la sintaxis y la gramática? ¿Están los colegios sacrificando la calidad de la educación al graduar jóvenes sin la preparación necesaria para enfrentar una carrera profesional? El cuestionamiento aquí es sobre la calidad de la educación que se está impartiendo en Colombia. Un joven que obtiene su título de bachiller debe saber redactar. Y, además, mostrar interés por la lectura.

Desafortunadamente, esto no sucede en Colombia. En el país hay apatía por la preparación intelectual. Se están entregando títulos de bachiller a estudiantes que no demuestran el más mínimo interés por la lectura. Para ningún profesor es un secreto que los trabajos literarios que se ponen en los planteles educativos los presentan los estudiantes copiados de Google, el buscador de Internet que permite el acceso a cualquier tipo de  información. Los alumnos no se toman ni siquiera  el trabajo de hacer un resumen por su propia cuenta. Se dedican únicamente a copiar y pegar. Es decir, no aportan creatividad en los trabajos de investigación. Mucho menos originalidad. Todo porque en Wikipedia encuentran los trabajos hechos.

Hay que repetirlo: ahora los estudiantes no demuestran interés por la lectura. Mucho menos por la escritura. La experiencia personal como conferencista en temas de literatura me ha enseñado que la juventud no pone interés en las charlas sobre escritores. Como lo dijo claramente el profesor Camilo Jiménez, ahora los estudiantes no se preocupan por leer. Ni tampoco por escribir bien. Por esta razón, no son capaces de redactar un ensayo con propiedad. El buen uso del lenguaje no tiene para ellos importancia. Menos la correcta utilización de los signos de puntuación. En lo que escriben prima el facilismo. Es decir, la gramática los tiene sin cuidado. Razón tiene el profesor universitario cuando dice que es difícil encontrar un estudiante que redacte un párrafo sin errores.

¿Se está sacrificando la calidad de la educación en Colombia? Al menos en lo que respecta al bachillerato, parece que sí. Al examinar el periodo 2002 – 2009, el proyecto Educación compromiso de todos, liderado por el ministerio del ramo, dejó conclusiones inquietantes. No obstante la inversión de recursos cuantiosos en construcción de colegios y bibliotecas, los resultados no son los que se esperaban. En las pruebas Pisa del 2009, que miden en más de 70 países la calidad de la educación, a Colombia no le fue bien. El país quedó en los últimos lugares en comprensión de lectura. ¿Será que no existe compromiso para que los alumnos se interesen en leer?

El profesor Camilo Jiménez puso el dedo en la llaga al revelar que los estudiantes universitarios no se preocupan por escribir bien, con claridad en la exposición de las ideas y con coherencia en lo que expresan. ¿De quién es la culpa? ¿De los profesores que no son exigentes en el momento de calificar un trabajo? ¿De los estudiantes que recurren a sitios web como El rincón del vago para hacer sus trabajos sin esforzarse intelectualmente? La crítica del profesor Jiménez es un llamado para que, en bachillerato, los profesores exijan a los alumnos más compromiso con la lectura. Y, desde luego, más experimentación con el manejo del lenguaje.